El Capital que es Vendido en el Extranjero es USTED

El estado del sistema económico no es bueno”.  “Nuestro déficit de comercio es muy grande”.

“No podemos volver a ser imprudentes con el gasto”.

¡Nuestra deuda aumentará!  ¡Estamos en camino a la quiebra!

George Orwell escribió una vez que el gran enemigo del lenguaje claro es la insinceridad. Cuando hay una diferencia entre nuestros objetivos reales y esos que decimos son nuestros objetivos, instintivamente buscamos palabras confusas y expresiones trilladas; como un calamar expulsando tinta.

Usted probablemente escuchó frases confusas como el déficit comercial, la desvalorización de la moneda, la deuda nacional, responsabilidades o programas sin financiamiento y así por el estilo. Todo esto parece tan vago y actuario. Simplemente no tiene sentido! La realidad detrás de estas frases es perfectamente monstruosa.

Cuando alguien -por ejemplo un extranjero- presta dinero al gobierno, ¿qué es lo que ganan, cuál es su beneficio? Bueno, ellos reciben promesas de pagos en forma de interéses y el pago eventual del préstamo original. ¿De dónde su gobierno obtiene este dinero para pagar? El gobierno no es un negocio, no genera ganancias en un mercado libre. Entonces, ¿De dónde saca el dinero para pagar a sus prestamistas? ¿Comienza usted a entender que no son dólares o bonos o deuda lo que se está intercambiando o vendiendo?

¿De dónde el gobierno va a obtener el dinero para pagar a sus prestamistas? No es papel moneda o contratos o cantidades en una computadora lo que determina que se intercambia o vende. Solo existe una cosa que el gobierno puede para vender. Los gobiernos solo tienen un activo que ellos pueden usar como colateral. Su gobierno, sus líderes, están vendiendolo a USTED.

Cuando China le presta $800 millones de dólares a un gobierno, lo que ellos reciben a cambio es una garantía que recibirán $10.000 dólares -más interéses- los cuales serán robados de USTED y su FAMILIA; a punta de pistola si es necesario, y serán enviados al extranjero. Cuando un hacendado obtiene un préstamo del banco, él usa su ganado como colateral. Es la carne y leche que su ganado producirán en el futuro lo que él utilizará para pagar el préstamo.

En realidad, lo que el banco hace es comprar parte de la propiedad del hacendado, y en la realidad de hoy, USTED es ese ganado que sus líderes usan como colateral. Los líderes que USTED apoya y elige cada cuatro años; esos a los que usted dona dinero y tiempo en las campañas políticas, lo están vendiendo a los prestamistas. No importa si estos prestamistas son Chinos, Japoneses, o Sur Americanos. Todos estos señores feudales con cuentas en bancos caribeños y que residen en Rusia, Korea, Egipto, Colombia, Chile, Filipinas, Malasia o cualquier otro lugar. Cualquiera que este dispuesto a darles unos cuantos dólares a cambio de la sangre, el sudor y un pedazo del futuro por el cual USTED lucha cada día.

La bandera que USTED respeta y el himno que USTED canta, los líderes que USTED sigue y delante de los cuales USTED se arrodilla, tienen tan poca lealtad hacia USTED, como un señor feudal tenía hacia sus esclavos. Y desgraciadamente, los esclavos tenían más orgullo que nosotros. Los esclavos del sistema feudal no alababan a sus Dueños cuando eran vendidos, o cuando subastaban las vidas, esperanza, sueños y el futuro de sus niños.

Podemos entender porque el ganado lame la mano de su dueño, quien usa un hacha para cortar su cuello, porque el ganado son animales estúpidos que no entienden la realidad de su relación con su dueño, y sus planes inminentes para ellos. ¿Cuál es nuestra excusa? Cuando cantamos el nombre de los políticos; cuando aplaudimos y apoyamos y nos postramos y lloramos de felicidad porque un nuevo Dueño ha llegado para desmantelar y vender el futuro de nuestra familia; cuando adoramos con estupidez obsesiva a nuestros líderes, quienes se burlan de nosotros mientras nos subastan a cualquier dictador y agente de bolsa alrededor del mundo; ¿Cuál es nuestra excusa?

¿Será que nuestro orgullo ha sido destruído y transformado en una alegría patética la cual demostramos cada vez que un nuevo demagogo de sangre azul aparece pretendiendo que le interesamos? En el futuro, nuestros hijos preguntarán porque nos arrodillamos y celebramos mientras ellos eran vendidos al mejor postor. Este texto -y mi trabajo para “despertar” a la mayor cantidad de gente- es mi respuesta. ¿Cuál es la suya?