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La riqueza y desigualdad extremas son responsables del collapso de la Humanidad

Los ingresos anuales de las 100 personas más ricas es suficiente para acabar con la pobreza mundial cuatro veces, dice informe.

POR LUIS MIRANDA | THE REAL AGENDA | ENERO 21, 2012

Nos guste o no, el dinero manda y entre más concentrados están el dinero y el poder, más concentradas estarán la riqueza y la pobreza. La cuestión no es si la concentración de dinero, recursos y el proceso de toma de decisiones perjudica al mundo como un todo. Tenemos muchos ejemplos en el siglo 20 para citar en cualquier conversación. La pregunta que pocos se hacen, pero que las élites han respondido ya, es como debería encaminarse la riqueza de un bolsillo a otro.

Está claro que el puñado de familias que lo controlan todo no lo adquirieron a través de medios legales, morales y éticos. Lo han acumulado a través de décadas o quizás siglos de poseer monopolios cuidadosamente construidos. Se las arreglaron para crear y mantener monopolios de toda actividad humana importante y fue así cómo la riqueza se movió a sus arcas durante décadas.

A pesar de saber quienes son los verdaderos ricos y cómo se las han arreglado para aumentar su poder y control sobre el resto de la población, el 99,9% de los políticos – que abiertamente trabajan para ellos – siguen funcionando como guardianes, diciendo a sus representados que los ricos son los que ganan entre $ 250.000 y $ 1 millón y que esas personas supuestamente ricas deben pagar más impuestos para ayudar a combatir la crisis económica actual. Así es como los más ricos están llevando a cabo la mayor transferencia de dinero de la clase media y los pobres en la historia.

La desigualdad ha crecido de manera exponencial sin duda, pero del mismo modo que ha crecido sin control podría también haber sido erradica. La pobreza y la desigualdad no se han eliminado porque los verdaderamente poderosos no tienen la intención de hacerlo. Cuando se habla de poner fin a la extrema riqueza, los participantes en ese debate deben entender que la riqueza extrema seguirá existiendo siempre que los monopolios sean la base de todos los modelos de desarrollo. Esos monopolios incluyen los gestionados por las grandes corporaciones, así como el menor número aún controlado por los gobiernos.

Si la riqueza extrema – cuando se utiliza correctamente – tiene el potencial de acabar con la pobreza mundial cuatro veces, como dice el informe de Oxfam, significa que el mundo tiene la herramienta que necesita para acabar con la pobreza. Esto nos lleva a mirar cómo la pobreza puede ser abordada. Como el informe señala correctamente, la clave es abordar la desigualdad, es decir, ayudar a la riqueza a pasar por más manos.

Como se ha visto en la última década, las élites no están dispuestas a renunciar a sus monopolios. De hecho,  han logrado fortalecerlos aún más, lo que debilita el proceso de toma de decisiones a nivel nacional. Eso es exactamente lo contrario de lo que se necesita. El verdadero desarrollo y crecimiento – el que no se basa en falsos productos y servicios financieros – sólo se hará realidad si los países establecen una manera nueva, sin precedentes para hacer negocios. El nuevo modelo debe incluir desprenderse de las organizaciones y grupos que esposaron su libertad para decidir su propio destino y gobernar realmente para sus pueblos.

En estos momentos, las corporaciones que actúan a través de organizaciones supranacionales dictan las políticas que los gobiernos deben seguir con respecto al uso de sus recursos. El mismo modelo es seguido por los organismos financieros internacionales, que todavía dictan las políticas económicas y financieras que han de seguirse en el plano mundial. Las políticas que dieron a los más ricos su riqueza y poder se han extendido en lugar de haber sido diluidas. En este escenario, no hay forma de acabar con la pobreza y hacer frente a la desigualdad.

“A nivel mundial, el 1% (60 millones de personas), y en particular el aún más selecto 0,01% (600.000 personas – hay alrededor de 1.200 multimillonarios en el mundo -, en los últimos treinta años ha tenido un increíble frenesí. Esto no se limita a los EE.UU., o incluso a los países ricos. En el Reino Unido, la desigualdad está rápidamente volviendo a niveles no vistos desde la época de Carlos Dickens. En China el 10% más rico de la poblacián acumula cerca del 60% de los ingresos. “

Pero la desigualdad es aún mayor en los países más pobres, donde los líderes son aún más propensos a aceptar sobornos de las corporaciones y las organizaciones internacionales a fin de cederles poder y riqueza. “A nivel mundial los ingresos del 1% más rico ha aumentado un 60% en veinte años. El crecimiento de los ingresos del 0,01% ha sido aún mayor “, dice el informe de Oxfam.

A pesar de que la actual crisis mundial se presentó como una gran oportunidad para que los gobiernos se  replantearan sus formas de administrar la economía, la última década ha transcurrido sin ningún tipo de logros significativos para poner fin a la desigualdad. De hecho, la desigualdad ha crecido hasta tal punto que “el mercado de bienes de lujo ha registrado un crecimiento de dos dígitos cada año desde que se desató la crisis. Si se trata de un coche deportivo o un super-yate, caviar o champán, nunca ha habido una mayor demanda de los lujos más caros “.

Organizaciones como el Fondo Monetario Internacional, la entidad que prosperó mientras destruía naciones del tercer mundo mediante la imposición de un modelo de desarrollo basado en la deuda, advierte sobre la posibilidad de que la desigualdad podría llevar a disturbios civiles. Pero el FMI no emite la advertencia como un llamado a un cambio real con respecto a la desigualdad a pesar de que una de las principales consecuencias de la concentración de la riqueza es la destrucción del sistema económico.

Eso es correcto. Tener más pobreza y desigualdad es más costoso que tener igualdad, pero a los dueños de los monopolio no les importa porque ellos no son los que pagan la factura. Los países, mediante la aceptación de los modelos económicos y financieros que crean la pobreza extrema y la desigualdad, son los que terminan pagando la cuenta. Si no es así, los gobiernos cobran impuestos altísimos a la clase media y los pobres para pagar los intereses sobre su deuda; o entonces ceden grandes porciones de tierra y recursos que de otra manera habrían creado riqueza y crecimiento en sus naciones.

“Hay simplemente un límite a la cantidad de yates de lujo que una persona pueda desear o poseer. Los salarios en muchos países apenas han aumentado en términos reales durante muchos años, con la mayoría de las ganancias dirigidas al capital. Si este dinero fuese repartido uniformemente por toda la población, entonces daría a más personas más poder adquisitivo, lo que a su vez impulsaría el crecimiento y reduciría la desigualdad “, dijo el multimillonario Nick Hanauer. Eso todavía mantendría al 1% en la parte superior, pero permitiría a los pobres y la clase media mejorar sus condiciones de vida a pasos agigantados.

Desafortunadamente, la mayoría de los multimillonarios no piensan como Hanauer. A pesar de que la extrema riqueza en manos de unas pocas familias deprime la demanda y limita o incluso erosiona el crecimiento, es eso lo que los globalistas que hacen parte del 1% quieren. Ellos ya tienen todo lo que quieren y más, así que seguidamente les niegan al resto de la gente la posibilidad de alcanzar los mismos niveles de éxito, pues para ellos la igualdad eventualmente representaría una oportunidad potencial para su reinado sea cuestionado. Es precisamente de este pensamiento de donde las élites produjeron el modelo de gobierno que condujo el mundo durante el último siglo.

La concentración de la riqueza ha funcionado bastante bien para las élites, que con éxito se infiltraron en las entidades gubernamentales para presionar a los políticos y destruir repúblicas de adentro hacia afuera. El dinero y el poder han corrompido a la clase política, que al principio de la historia ocupaba un cargo público simplemente para gestionar un marco burocrático sencillo. “En el Reino Unido, el partido gobernante (conservador) recibe más de la mitad de sus donaciones de la industria de servicios financieros. La captura de los políticos por las élites es también muy frecuente en los países en vías de desarrollo, dando lugar a políticas que benefician a los más ricos y no a la mayoría pobre, incluso en las democracias “, confirma el informe de Oxfam.

Pero el poder de las élites no sólo ha sido utilizado para comprar políticos en todas partes. También fue utilizado para conducir las divisiones sociales, las guerras raciales y la lucha de clases. El hecho de que más personas viven en la pobreza y la miseria dificulta la movilidad social, lo que garantiza aún más la pobreza y la desigualdad al tiempo que promueve la volatilidad social. La desigualdad es quizá la enfermedad más peligrosa, ya que promueve la violencia, daña la salud mental, aumenta la delincuencia y destruye las sociedades. Ese ambiente es exactamente el lugar en el que las grandes corporaciones – de propiedad de las elites – prosperan más. Sociedades destruidas y que carecen de identidad son suelos fértiles para la inseguridad, el uso masivo de productos farmacéuticos, la militarización y la vigilancia.

Un uso desigual de la riqueza y los recursos también se traduce en el agotamiento de los recursos naturales, no por el pueblo, como los globalistas quieren hacernos creer, sino por las grandes corporaciones que abusan muchas reservas naturales para producir grandes cantidades de baratijas que sirven como distracciones para esclavizar a la población, mientras causan graves daños al medio ambiente. La gente pobre o gente de clase media no puede ser más culpada de la degradación del medio ambiente que la clase oligarca que abusa de los recursos naturales para la fabricación de trastos inútiles que nadie necesita, pero que todo el mundo quiere tener. La sustentabilidad, cuando no secuestrada por el falso movimiento ambientalista, el cual es apoyado por la élite, es un objetivo deseable, siempre y cuando no prevenga que las naciones del tercer mundo puedan disfrutar de los beneficios ya experimentados en los países ricos, donde se encuentra la mayor concentración de la riqueza.

Las sociedades desiguales en última instancia, llegan a ser inmorales. Una población corrupta, mentalmente enferma mental es más conformada y abierta a la violencia como una cosa normal. Tome Brasil como ejemplo. Pocos países en el mundo en desarrollo experimentan un grado tan alto de ineficiencia, corrupción y conformismo social, como en Brasil. Se podría decir que la degeneración está en el ADN de la mayoría de los brasileños y el resultado esperado es la degeneración masiva.

Desafortunadamente, informes como el publicado por Oxfam decepciona cuando se trata de encontrar soluciones para poner fin a la pobreza y la desigualdad. El informe alaba a Bill Gates y Warren Buffet por ‘deshacerse’ de sus fortunas y cita su acción como un ejemplo para otros multimillonarios, como si no nos diéramos cuenta de la falacia detrás de sus empresas caritativas. También pide que se formen programas socialistas masivos patrocinadas por el gobierno para darle baratijas gratis a todo el mundo que lo desee. Propone que se use dinero del gobierno – entiendase de los contribuyentes – para mantener a las personas que se quedan sin trabajo, en lugar de promover la autonomía personal y la responsabilidad a través del ahorro y la gestión adecuada de los ingresos a nivel individual o de la familia.

Hacia el final, pide la creación de regulaciones gubernamentales e impuestos como instrumentos para el control de la riqueza extrema. Los autores se contradicen ya que anteriormente señalaron que los políticos en el gobierno no han hecho otra cosa que trabajar para las élites y han sido cómplices del actual nivel de extrema desigualdad. Es evidente que ningún gobierno tiene el coraje de cobrar impuestos efectivamente al 1%, de la misma forma que tienen la voluntad de cobrarlos de la clase media y los pobres. Es difícil ver cómo los políticos que ayudaron a los ricos a llegar a donde están, de repente se volverán contra ellos.

El informe de Oxfam cita sugiere el uso de impuestos progresivos como la mejor herramienta para llevar a cabo una ‘adecuada’ redistribución de la riqueza. ¿No es este el sueño de Barack Obama? También es el futuro previsto por Hugo Chávez, Fidel Castro y el cabal anglosajón que en 2012 logró ganar el control completo de la Unión Europea. El informe pone a Warren Buffet en un pedestal por pedir más impuestos para los ricos, lo que realmente significa hacer lo que Obama acaba de hacer en Estados Unidos: imponer más impuestos a la clase media, no al 1%. Oxfam quiere un impuesto mínimo global, que con toda seguridad será recogido por el Banco Mundial o una organización supranacional similar, sin rendir cuentas a ningún Estado.

No, la desigualdad extrema no terminará imponiendo más impuestos a nadie. De hecho, siempre que se imponen menos impuestos los gobiernos acaban recaudando más dinero. Si alguien quiere poner fin a la pobreza extrema, la respuesta no es dar más poder a los ultra ricos, sino poner fin a los monopolios que eliminan la competencia real, impiden la innovación, estancan el crecimiento económico, destruyen las pequeñas y medianas empresas en todas partes y acumulan dinero y recursos en pocas manos.

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Fabricando Disidencia: Globalistas y Elites Controlan Movimientos Populares

El Foro Social Mundial y el Foro Económico Mundial, las ONG’s y movimientos de oposición a la globalización son controlados por las mismas fuerzas ante las cuales protestan.

Traducción:  Luis R. Miranda
Por Michel Chossudovsky

La fabricación de consentimiento implica la manipulación y la formación de la opinión pública. Se establece la conformidad y aceptación a la autoridad y la jerarquía social. Se busca el cumplimiento de un orden social establecido.

Los movimientos populares son controlados por los globalistas usando sus propios "líderes", quienes se hincan ante los controladores.

La fabricación de consentimiento, es la presentación a la opinión pública, de la principal narrativa de los medios de comunicación, sus mentiras y falsedades. Bajo la ilusión de capitalismo contemporáneo, la ilusión de democracia debe prevalecer. Es en el interés de las élites corporativas de aceptar la disidencia y la protesta como una característica del sistema en la medida en que no pongan en peligro el orden social establecido. El propósito no es reprimir la disidencia, sino, por el contrario, dar forma y moldear el movimiento de protesta, para establecer el límite a la disidencia. Para mantener su legitimidad, las élites económicas favorecen formas de oposición limitadas y controladas, con el fin de prevenir el desarrollo de formas radicales de protesta, lo que podría sacudir los cimientos mismos y las instituciones del capitalismo global. En otras palabras, “la fabricación de disidencia” actúa como una “válvula de seguridad”, que protege y sostiene el Nuevo Orden Mundial. Para ser eficaz, sin embargo, el proceso de “fabricación de disidencia” debe ser cuidadosamente regulado y supervisado por los que son objeto del movimiento de protesta.

El financiamiento de la disidencia

¿Cómo se ha logrado crear y mantener el proceso de fabricación de la disidencia? Esencialmente “financiando la disidencia”, es decir, mediante la canalización de recursos financieros de los que son objeto del movimiento de protesta a los que están involucrados en la organización del movimiento de protesta. La cooptación no se limita a la compra de favores de los políticos. Las élites económicas – que controlan grandes fundaciones – también supervisan el financiamiento de numerosas organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, que históricamente han estado involucrados en el movimiento de protesta contra el orden económico y social establecido. Los programas de muchas organizaciones no gubernamentales y movimientos populares dependen en gran medida tanto de fondos públicos como privados, incluyendo las fundaciones Ford, Rockefeller, McCarthy, entre otras. El movimiento anti-globalización se opone a Wall Street y a los gigantes del petróleo controlados por Rockefeller, y otros. Sin embargo, las fundaciones y organizaciones benéficas de Rockefeller y otros, generosamente fundan redes progresivas anti-capitalistas, así como los ecologistas (frente a las grandes petroleras) con el fin último de supervisar y formar sus diversas actividades. Los mecanismos de “fabricación de disidencia” requieren un entorno de manipulación, un proceso de presión y la sutil cooptación de los individuos dentro de las organizaciones progresistas, incluyendo coaliciones anti-guerra, ambientalistas y el movimiento anti-globalización. Considerando que los medios de comunicación “fabrica consentimiento”, la compleja red de organizaciones no gubernamentales (incluidos segmentos de medios alternativos) son utilizados por las élites corporativas para moldear y manipular el movimiento de protesta. A raíz de la desregulación del sistema financiero mundial en la década de 1990 y el rápido enriquecimiento de las entidades financieras, el financiamiento a través de fundaciones y organizaciones benéficas se ha disparado. En una amarga ironía, parte de las ganancias fraudulentas en Wall Street en los últimos años se han reciclado y dado a fundaciones exentas de impuestos y organizaciones benéficas. Estas inesperadas ganancias financieras no sólo han sido utilizadas para comprar políticos, también han sido canalizadas a las organizaciones no gubernamentales, institutos de investigación, centros comunitarios, grupos religiosos, ambientalistas, medios de comunicación alternativos, grupos de derechos humanos, etc. “La disidencia fabricada” también se aplica a “corporaciones de izquierda” y “medios de comunicación progresistas “, financiados por ONG’s o directamente por las fundaciones. El objetivo interno es “fabricación disidencia” y establecer los límites “políticamente correctos” de oposición. A su vez, muchas ONG’s están infiltradas por informantes a menudo en nombre de las agencias de inteligencia occidentales. Por otra parte, un segmento cada vez mayor de los medios de comunicación alternativos progresistas en Internet se ha vuelto dependiente del financiamiento de fundaciones empresariales y organizaciones benéficas.

Activismo por etapas

Los movimientos de protesta popular son directamente controlados por fundaciones y "organizaciones benéficas" que financian sus actividades.

El objetivo de las élites corporativas ha sido el de fragmentar el movimiento popular en una gran mosaico individual. La guerra y la globalización ya no están en la vanguardia del activismo de la sociedad civil. El Activismo tiende a ocurrir poco a poco. No hay integración de los movimientos contra la globalización y el anti-guerra. La crisis económica, no se considera como relacionada a la guerra patrocinadas por los países poderosos como EE.UU. La disidencia se ha compartimentado. Movimientos independientes que pretenden atacar diferentes asuntos (medio ambiente, globalización, paz, derechos de la mujer, cambio climático) son generosamente financiados para impedir la aparición de un movimiento de oposición masivo coherente. Este mosaico era ya común en la lucha contra la cumbre del G7 y Cumbres de los Pueblos de la década de 1990.

El Movimiento Anti-Globalización

La cumbre anti-globalización en Seattle en 1999 vista como un triunfo para el movimiento anti-globalización: “una coalición histórica de los activistas de cerrar la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, la chispa que encendió un movimiento global anti-corporativo”. Seattle fue de hecho, una importante encrucijada en la historia del movimiento de masas. Más de 50.000 personas de diversos orígenes, organizaciones de la sociedad civil, derechos humanos, sindicatos y ambientalistas se habían reunido en una búsqueda común. Su objetivo era desmantelar la agenda neoliberal incluyendo su base institucional. Pero Seattle también marcó un cambio importante. Con la aparición de disidencia en todos los sectores de la sociedad, la cumbre de la OMC necesitaba desesperadamente la participación simbólica de los líderes de la sociedad civil “en su interior”, para dar la apariencia de ser “democrático”. Mientras miles de personas convergieron en Seattle, lo que ocurrió detrás de la escena fue una victoria para el neoliberalismo. Un puñado de organizaciones de la sociedad civil que se opusieron formalmente a la OMC han contribuido a legitimar la arquitectura de comercio global de la OMC. En lugar de desafiar a la OMC como un organismo intergubernamental ilegal, acordaron un diálogo previo a la cumbre entre los gobiernos occidentales y la OMC. “Participantes acreditados de las ONG’s fueron invitados a mezclarse en un ambiente amigable con los embajadores, ministros de comercio y los magnates de Wall Street en varios de los eventos oficiales, incluidos los numerosos cócteles y recepciones. La agenda oculta era debilitar y dividir el movimiento de protesta y orientar el movimiento anti-globalización en áreas que no pusieran en peligro los intereses del establecimiento comercial. Financiados por fundaciones privadas (como Ford, Rockefeller, Rockefeller Brothers, Charles Stewart Mott, la Fundación para la Ecología Profunda), estos “acreditados” de la sociedad civil se habían posicionado como los grupos de presión, en calidad de oficiales en nombre del movimiento popular. Al estar dirigidos por destacados activistas sus manos fueron atadas. En última instancia contribuyeron (sin saberlo) a debilitar el movimiento anti-globalización al aceptar la legitimidad de lo que es esencialmente una organización ilegal. (El acuerdo de la Cumbre de Marrakech de 1994 que condujo a la creación de la OMC el 1 de enero de 1995). Los líderes de las ONG tenían pleno conocimiento de dónde el dinero venía. Sin embargo, dentro de los EE.UU. y la comunidad europea de las ONG, las fundaciones y organizaciones benéficas son consideradas como órganos filantrópicas independientes, aparte de las empresas, a saber, la Fundación Rockefeller Brothers, por ejemplo, se considera como separada y distinta del imperio de la familia Rockefeller, de los bancos y las compañías petroleras. Con los sueldos y gastos de operación en función de las fundaciones privadas, se convirtió en una rutina aceptada: En una lógica retorcida, la batalla contra el capitalismo corporativo ha sido una pelea con los fondos de las fundaciones exentas de impuestos contra el capitalismo corporativo. Las ONG’s fueron capturadas en una camisa de fuerza, su propia existencia depende de las fundaciones. Sus actividades fueron monitoreadas de cerca. En una lógica retorcida, la propia naturaleza del activismo anti-capitalismo corporativo fue controlada indirectamente por los capitalistas corporativos a través de sus fundaciones independientes.

“Vigilantes Progresivos”

En esta saga de la evolución, las élites empresariales cuyos intereses son debidamente atendidos por el FMI, el Banco Mundial y la OMC, fundan (a través de sus diversas fundaciones e instituciones de beneficencia) a las organizaciones que están a la vanguardia del movimiento de protesta contra la OMC y las instituciones financieras basadas en Washington. Con el apoyo de dinero de las fundaciones, varios “perros guardianes” fueron creados por las organizaciones no gubernamentales para vigilar la aplicación de las políticas neoliberales, pero sin plantear la cuestión más amplia de cómo los gemelos de Bretton Woods y la OMC, a través de sus políticas, han contribuido al empobrecimiento de millones de personas. El Programa de Ajuste Estructural para la Revisión Participativa de Redes (SAPRIN) fue establecido por Development Gap, órgano del USAID y las ONG’s financiadas por el Banco Mundial con sede en Washington DC. Está ampliamente documentado que la imposición del Programa de Ajuste Estructural del FMI y el Banco Mundial (PAE) en los países en desarrollo constituye una forma flagrante de injerencia en los asuntos internos de estados soberanos en nombre de las instituciones acreedoras. En lugar de desafiar la legitimidad de la “medicina económica mortal” el FMI y el Banco Mundial, la organización de SAPRIN trató de establecer un papel de participación para las organizaciones no gubernamentales, trabajando mano a mano con la USAID y el Banco Mundial. El objetivo era dar un “rostro humano” a la agenda política neoliberal, en lugar de rechazar el marco del FMI y del Banco Mundial: “SAPRIN es la red global de la sociedad civil que tomó su nombre de la Iniciativa de Ajuste Estructural de Revisión Participativa (SAPRI), que se puso en marcha con el Banco Mundial y su presidente, Jim Wolfensohn, en 1997. SAPRI está diseñado como un ejercicio tripartito para reunir a las organizaciones de la sociedad civil, sus gobiernos y el Banco Mundial en un examen conjunto de los programas de ajuste estructural (PAE) y la exploración de opciones políticas nuevas. Se trata de legitimar un papel “activo” de la sociedad civil en la toma de decisiones económicas, ya que está diseñado para indicar las áreas en que los cambios en las políticas económicas y en el proceso de formulación de políticas económicas se requieren. (http://www.saprin.org/overview.htm página web de SAPRIN, énfasis agregado) Del mismo modo, el Observatorio del Comercio (antes OMC Watch), que opera en Ginebra es un proyecto del Instituto de Política Agrícola y Comercial de Minneapolis (IATP), que es generosamente financiado por Ford, Rockefeller, Charles Stewart Mott, entre otros. (Véase el cuadro 1).

Fuente: http://activistcash.com/organization_financials.cfm/o/16-institute-for-agriculture-and-trade-policy

El Observatorio del Comercio tiene el mandato de supervisar la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Tratado de Libre Comercio (TLC y la propuesta Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). (IATP, sobre comercio Observatorio, consultado septiembre de 2010). El Observatorio del Comercio es también para obtener datos e información, así como fomentar la “gobernabilidad” y “responsabilidad”. Nunca en estás iniciativas se promueve la rendición de cuentas a las víctimas de las políticas de la OMC o la rendición de cuentas por parte de los protagonistas de las reformas neoliberales. Las funciones del Observatorio del Comercio de ninguna manera es una amenaza para la OMC. Todo lo contrario: la legitimidad de las organizaciones y los acuerdos comerciales no son cuestionados.

El Foro Económico Mundial

El movimiento popular ha sido secuestrado. La selección de los intelectuales,

El Foro Económico Mundial es compuesto de elitistas, académicos y varios artistas como el cantante de U2, Bono, quienes se encargan de llevar el falso sentido de inclusión a los grupos "sin voz".

los ejecutivos de los sindicatos, y los líderes de organizaciones de la sociedad civil (entre ellas Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace) suelen ser invitados al Foro Económico Mundial de Davos, donde se mezclan con los más poderosos del mundo; los actores económicos y políticos. Esta mezcla de las élites empresariales del mundo con “progresistas” escogidos al dedo es parte del ritual que crea y mantiene el proceso de “fabricación de la disidencia”. El truco consiste en seleccionar personalmente selectivamente los líderes de la sociedad civil, en quien “podemos confiar” e integrarlos en un “diálogo”, córtarlos de sus bases, que se sientan que son “ciudadanos globales” que actúen en nombre de sus compañeros de trabajo pero; los hacen actuar de una manera que sirva a los intereses del Establecimiento y de las Empresas: “La participación de las ONG’s en la reunión anual de Davos es la evidencia del hecho de que a propósito [se] trata de integrar un amplio espectro de los actores principales en la sociedad … en la definición y la promoción del programa global … Creemos que el Foro Económico Mundial ofrece a la comunidad de negocios el marco ideal para realizar actividades de colaboración con los demás actores principales [ONG] de la economía mundial para “mejorar el estado del mundo”, que es la misión del Foro. (Foro Económico Mundial , Comunicado de Prensa 05 de enero 2001)

El Foro Económico Mundial no representa a la comunidad empresarial en general. Es un encuentro elitista: Sus miembros son gigantescas corporaciones mundiales (con un mínimo de 5000 millones de dólares en volumen de negocios anual). Las organizaciones no gubernamentales (ONG) son vistas como socios “partes interesadas”, así como un conveniente “portavoz de los sin voz que a menudo son excluidos de la toma de decisiones.” (Foro Económico Mundial – Organizaciones No Gubernamentales, 2010)

“Ellos [la ONG] reproducen una gran variedad de papeles en la asociación con el Foro para mejorar el estado del mundo, incluyendo servir como un puente entre las empresas, el gobierno y la sociedad civil, la conexión de los políticos responsables a la base, aportando soluciones prácticas … ” La sociedad civil “asociada” con empresas internacionales en nombre de los “sin voz”. ¿Quiénes quedan “excluidos”? Ejecutivos sindicales son también co-optados, en detrimento de los derechos de los trabajadores. Los dirigentes de la Federación Internacional de Sindicatos (IFTU), la AFL-CIO, la Confederación Europea de Sindicatos, el Canadian Labour Congress (CLC), entre otros, suelen ser invitados a asistir a las reuniones anuales del Foro Económico Mundial en Davos, así como a las cumbres regionales. También participan en el Foro Económico Mundial líderes de la comunidad del trabajo que se centran en los patrones de comportamiento mutuamente aceptables para el movimiento obrero. El Foro Económico Mundial “, estima que la voz de Trabajo es importante para el diálogo sobre cuestiones de dinámica de la globalización, la justicia económica, la transparencia y la rendición de cuentas, y garantizar un sano sistema financiero global”. “La garantía de un sano sistema financiero mundial” conducido por el fraude y la corrupción? La cuestión de los derechos de los trabajadores no se menciona. (Foro Económico Mundial – Los líderes del Trabajo, 2010).

El Foro Social Mundial: “Otro mundo es posible”

La cumbre de Seattle contra la globalización en 999 sentó las bases para el desarrollo del Foro Social Mundial.

El Foro Social Mundial constituye uno de los engaños más grandes al movimiento de oposición al globalismo y capitalismo global de las élites.

La primera reunión del Foro Social Mundial tuvo lugar en enero de 2001, en Porto Alegre, Brasil. Este encuentro internacional contó con la participación de decenas de miles de activistas de organizaciones de base y organizaciones no gubernamentales. La reunión del FSM de las ONG y organizaciones progresistas se llevó a cabo simultáneamente con el Foro Económico Mundial de Davos (WEF). La intención era ser la voz de la oposición y la disidencia al Foro Económico Mundial con sus líderes empresariales y ministros de finanzas. El Foro Social Mundial desde el principio fue una iniciativa del ATTAC de Francia y varias organizaciones no gubernamentales brasileñas: “… En febrero de 2000, Bernard Cassen, director de una ONG francesa llamada ATTAC, Oded Grajew, jefe de una organización de empresarios brasileños, y Francisco Whitaker, jefe de una asociación de organizaciones no gubernamentales de Brasil, se reunieron para discutir una propuesta de “evento mundial de la sociedad civil”, en marzo de 2000, que formalmente garantizó el apoyo del gobierno municipal de Porto Alegre y el gobierno del estado de Rio Grande do Sul, ambas controladas en su momento por el Partido de los Trabajadores brasileño (PT) … . Un grupo de ONG’s francesas, incluidas las de ATTAC, los amigos de L’Humanité, y Amigos de Le Monde Diplomatique, patrocinó un Foro Social Alternativo en París titulado “Un año después de Seattle”, a fin de preparar una agenda para las protestas que se realizaron en la próxima cumbre de la Unión Europea en Niza. Los oradores pidieron que “la reorientación de ciertas instituciones internacionales como la OMC, FMI, Banco Mundial, … a fin de crear una globalización desde abajo” y “la construcción de un movimiento internacional de ciudadanos, no para destruir el FMI, sino reorientar sus misiones.” (Por la Unidad de Investigación de Economía Política, Economía y Política del Foro Social Mundial, Global Research, 20 de enero 2004) Desde el principio, en 2001, el FSM fue apoyado por el financiamiento de la Fundación Ford, que se sabe tiene vínculos con la CIA que se remontan a la década de 1950: “La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios sobre su origen. ” (James Petras, la Fundación Ford y la CIA, Global Research, 18 de septiembre de 2002)

El mismo procedimiento de cumbres financiadas por donantes que caracterizó a las cumbres de la década de 1990 (Cumbre Popular) se incorporó en el Foro Social Mundial (FSM): “… Otros financistas del FSM (o ‘socios’, como se les conoce en la terminología FSM) incluyó la Fundación Ford, – baste decir aquí que ha trabajado siempre en la más estrecha colaboración con los EE.UU. y la Agencia Central de Inteligencia para avanzar los intereses estratégicos de EE.UU., la Fundación Heinrich Boll, que es controlada por el partido alemán Los Verdes, socio en el presente [2003] el gobierno alemán y un partidario de las guerras en Yugoslavia y Afganistán (su líder, Joschka Fischer, es el [ex] ministro de Relaciones Exteriores de Alemania), y los principales organismos de financiamiento como Oxfam (Reino Unido), Novib (Países Bajos), ActionAid (Reino Unido), y así sucesivamente. Sorprendentemente, un miembro del Consejo Internacional del FSM, reporta que “fondos considerables” recibidos de estos organismos “hasta ahora no despertaron ningún debate significativo [en los cuerpos FSM] sobre las posibles relaciones de dependencia que pueden generar.” Sin embargo, admite que con el fin de obtener fondos de la Fundación Ford, los organizadores tuvieron que convencer a la base de que el Partido de los Trabajadores no estaba involucrado en el proceso.” Dos puntos vale la pena señalar aquí. En primer lugar, esta establece que los fundadores fueron capaces de torcer brazos y determinar el papel de las diferentes fuerzas en el Foro Social Mundial – que tenían que ser “convencidas” de las credenciales de los que estarían involucrados. En segundo lugar, si los donantes se opusieron a la participación del domesticado Partido de los Trabajadores, serían aún más enérgicamente reconocidos por las fuerzas genuinamente anti-imperialistas. Que lo hicieron quedó o claro como se describe quienes fueron incluidos y quién excluido en la segunda y tercera reunión del Foro Social Mundial …. … La cuestión del financiamiento [del FSM] ni siquiera figura en la Carta de Principios del FSM, adoptada en junio de 2001. Marxistas, siendo materialistas, dirian que se debe mirar la base material del foro para comprender su naturaleza. (No se tiene que ser marxista para entender que “el que paga manda”.) Sin embargo, el FSM no está de acuerdo. Puede retirar fondos de las instituciones imperialistas como la Fundación Ford, mientras que lucha contra “la dominación del mundo por los globalistas y cualquier forma de imperialismo” (Unidad de Investigación para la Economía Política, Economía y Política del Foro Social Mundial, Global Research, 20 de enero de 2004)

La Fundación Ford otorgó apoyo básico para el Foro Social Mundial, con contribuciones indirectas a través de “organizaciones asociadas” de la Fundación MacArthur, la Fundación Charles Stewart Mott, la Fundación Friedrich Ebert, la Fundación W. Alton Jones, la Comisión Europea, varios gobiernos europeos ( incluido el Gobierno laborista de Tony Blair), el gobierno canadiense, así como una serie de organismos de la ONU (entre ellas la UNESCO, el UNICEF, el PNUD, la OIT y la FAO). Además del apoyo núcleo inicial de la Fundación Ford, muchas de las organizaciones de la sociedad civil participantes reciben financiamiento de grandes fundaciones y organizaciones benéficas. A su vez, los EE.UU. y las ONG europeas a menudo funcionan como organismos de financiamiento secundario canalizando dinero de las fundaciones Ford y Rockefeller a las organizaciones asociadas en los países en desarrollo, incluidos los campesinos y movimientos de derechos humanos. El Consejo Internacional (CI) del FSM se compone de representantes de organizaciones no gubernamentales, sindicatos, organizaciones de medios de comunicación alternativos, institutos de investigación, muchos de los cuales están fuertemente financiados por fundaciones y gobiernos. (Véase el Fórum Social Mundial). El mismo sindicato, que se suele invitar a mezclarse con los directores ejecutivos de Wall Street en el Foro Económico Mundial (FSM), incluyendo la AFL-CIO, la Confederación Europea de Sindicatos y el Canadian Labor Congress (CLC) también forman parte del Consejo Internacional del FSM. Entre las ONG’s financiadas por fundaciones importantes está el Instituto de Política Agrícola y Comercial (IATP), que supervisa el Observatorio del Comercio con sede en Ginebra en el Consejo Internacional del Foro. La Red de Donantes sobre el Comercio y la Globalización (FTNG), que tiene estatuto de observador en el Consejo Internacional del FSM juega un papel clave. Mientras canaliza ayuda financiera al FSM, también actúa como centro de intercambio de grandes fundaciones. El FTNG se describe como “una alianza de concesionarios de ayuda comprometido a construir comunidades justas y sostenibles en todo el mundo”. Los miembros de esta alianza son la fundación Ford, Rockefeller Brothers, Heinrich Böll, CS Mott, Fundación Merck de la Familia, el Open Society Institute, Tides, entre otros. (Para obtener una lista completa de los organismos de financiamiento del FTNG ver financistas del FNTG). FTNG actúa como entidad de recaudación de fondos en nombre del FSM. Gobiernos occidentales Frenan las cumbres contra la globalización y reprimen el movimiento de protesta. En una amarga ironía, las subvenciones, incluyendo el dinero de la Unión Europea es usado para financiar grupos progresistas (como el FSM) que participan en la organización de protestas contra los mismos gobiernos que financian sus actividades. “Los gobiernos también han sido financistas significativos de grupos de protesta. La Comisión Europea, por ejemplo, financió dos grupos que se movilizaron con un gran número de personas para protestar en las cumbres de la UE en Gotemburgo y Niza. LA lotería nacional de Gran Bretaña, que es supervisada por el gobierno, ayudó a financiar a un grupo en el corazón del contingente británico.” (James Harding, contra el capitalismo, FT.com, 15 de octubre de 2001)

Se trata de un proceso diabólico: El gobierno anfitrión financia la cumbre oficial, así como las reuniones de las organizaciones no gubernamentales que participan activamente en la contra cumbre. También financia la operación de la policía antidisturbios, que tiene el mandato de reprimir a los participantes de las contra cumbres. El objetivo de estas operaciones combinadas, incluyendo acciones violentas cometidas por las fuerzas de policía antidisturbios, es desacreditar el movimiento de protesta e intimidar a sus participantes. El objetivo general es transformar la contra cumbre en un ritual de disidencia, que sirve para defender los intereses de la cumbre oficial y el gobierno anfitrión. Esta lógica ha prevalecido en numerosas cumbres desde la década de 1990. En la Cumbre de 2001 de la ciudad de Quebec, el financiamiento por parte del gobierno federal de Canadá a las ONG y los sindicatos se concedió bajo ciertas condiciones. Un gran segmento del movimiento de protesta fue de hecho excluido de la Cumbre de los Pueblos. A su vez, los organizadores acordaron con las autoridades provinciales y federales que la marcha de protesta se dirigiría a un lugar remoto, unos 10 km fuera de la ciudad, en lugar de hacia el área del centro histórico donde los oficiales de la cumbre del ALCA se encontraban en un perímetro fuertemente custodiado por matones de los servicios privados de seguridad. Estos servicios de seguridad fueron pagados con dineros de los contribuyentes. “En lugar de marchar hacia el vallado del perímetro y la Cumbre de las reuniones de las Américas, organizadores de la marcha eligieron una ruta para marchar desde la Cumbre de los Pueblos a través de zonas residenciales en gran parte vacías y hacia el estacionamiento de un estadio en una zona libre a varios kilómetros de distancia. Henri Massé, el presidente de la Federación des travailleurs et travailleuses du Québec (FTQ), explicó: “Lamento que estamos tan lejos del centro de la ciudad …. Pero era una cuestión de seguridad.

Los líderes de las ONG versus sus Compatriotas

El establecimiento del Foro Social Mundial (FSM) en 2001 fue, sin duda, un hito histórico, que reunió a decenas de miles de activistas comprometidos. Era un lugar importante que permitió el intercambio de ideas y el establecimiento de lazos de solidaridad. Lo que está en juego es el papel ambivalente de los líderes de las organizaciones progresistas. Su íntima relación con los círculos internos de poder, el financiamiento por parte de empresas y el gobierno, los organismos de ayuda, el Banco Mundial, etc, socava sus relaciones y responsabilidades para con sus bases. El objetivo de la “disidencia fabricada” es precisamente eso: mantener a los líderes a distancia de sus bases como un medio eficaz para silenciar y debilitar las acciones populares. La mayoría de las organizaciones de base que participan en el Foro Social Mundial, incluyendo campesinos, trabajadores y organizaciones estudiantiles, firmemente comprometidas con la lucha contra el neoliberalismo no estaban conscientes de la relación del Consejo Internacional del FSM al financiamiento corporativo, negociado a sus espaldas por un puñado de líderes de ONG’s vinculadas a oficiales y agencias privadas de financiamiento. El financiamiento de las organizaciones progresistas no es incondicional. Su objetivo es “pacificar” y manipular el movimiento de protesta. Condiciones precisas son establecidas por los organismos de financiamiento. Si no se cumplen, los desembolsos son descontinuados. El FSM se define como “un espacio abierto de encuentro para la reflexión, el debate democrático de ideas, formulación de propuestas, el libre intercambio de experiencias y la interconexión de acciones eficaces por parte de grupos y movimientos de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y a la dominación del mundo por el capitalismo corporativo y cualquier forma de imperialismo, y estamos comprometidos a construir una sociedad centrada en la persona humana “. (Véase el Foro Social Mundial, consultado el 2010).

El FSM es un mosaico de iniciativas individuales que no amenazan directamente o desafían la legitimidad del capitalismo global y sus instituciones. Se reúne anualmente. Se caracteriza por una multitud de sesiones y talleres. En este sentido, una de las características del FSM era mantener el modelo “hágalo usted mismo”, típico de los donantes que financian Cumbres del G-7 contra del Pueblo desde la década de 1990. Esta estructura aparentemente desorganizada se presentó y se usa deliberadamente. Al tiempo que favorece el debate sobre una serie de temas, el marco del FSM no es propicio para la articulación de una plataforma coherente común y un plan de acción dirigido a acabar con el capitalismo global. Por otra parte, la guerra iniciada por los EE.UU. en el Oriente Medio y Asia Central, que estalló pocos meses después de la inauguración de la sede del FSM en Porto Alegre en enero de 2001, no ha sido un tema central en las discusiones del foro. Lo que prevalece es una red extensa y compleja de organizaciones. Las organizaciones de base en los países en desarrollo no son conscientes de que sus ONG’s asociadas en los Estados Unidos o la Unión Europea, que les proporcionan apoyo financiero, son financiadas por grandes fundaciones. El dinero establece restricciones en las acciones de esos movimientos populares. Muchos de estos líderes de ONG’s son personas comprometidas y bien intencionadas que actúan dentro de un marco que establece los límites de la disidencia. Los líderes de estos movimientos son a menudo co-optados, sin siquiera darse cuenta de que, como resultado del financiamiento de las empresas ellos quedan con las manos atadas.

Globalismo financia el movimiento anti-capitalista: una relación absurda y contradictoria

“Otro mundo es posible”, pero no puede ser alcanzado de manera significativa en el marco del presente acuerdo. Una reorganización del Foro Social Mundial, de su estructura organizativa, sus mecanismos de financiación y el liderazgo es necesario. No puede haber ningún movimiento de masas que tenga sentido cuando la disidencia es generosamente financiada por los mismos intereses corporativos que tienen como objetivo limitar y eliminar el movimiento de protesta. En las palabras de McGeorge Bundy, presidente de la Fundación Ford (1966-1979), “Todo lo que la Fundación Ford hace se podría considerar como mecanismos para hacer el mundo seguro para el capitalismo corporativo”.

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