EE.UU. Construye Bases Secretas en África y Península Arábiga

Drones con operación autónoma pueden identificar objetivos humanos, realizar reconocimiento facial y luego acabar con él.

Traducción Luis R. Miranda
Washington Times
22 de septiembre 2011

La administración Obama está construyendo una constelación de bases de aviones no tripulados para sus operaciones contra el terrorismo en el Cuerno de África y la Península Arábiga, como parte de una campaña agresiva de nuevos ataques contra Al Qaeda y sus afiliados en Somalia y Yemen, dijeron funcionarios de EE.UU..

MQ-9 Reaper Drone.

Una de las instalaciones se está estableciendo en Etiopía, un aliado de EE.UU. en la lucha contra al-Shabab, el grupo militante somalí que controla gran parte de ese país. Otra base en las Seychelles, un archipiélago en el Océano Índico, donde una pequeña flota de “cazadores-asesinos” reanudaron operaciones este mes después que una misión experimental demostró que el avión no tripulado podría efectivamente patrullar Somalia desde allí.

Los militares de EE.UU. también han volado aviones no tripulados en Somalia y Yemen desde bases en Yibuti, un pequeño país de África en el cruce del Mar Rojo y el Golfo de Adén. Además, la CIA construye una pista de aterrizaje secreta en la Península Arábiga, de donde puede desplegar aviones no tripulados armados a Yemen.

La rápida expansión de las guerras no declaradas es un reflejo de la creciente alarma con la que funcionarios de EE.UU. ven las actividades de al-Qaeda y sus afiliados en Yemen y Somalia, así como el liderazgo de al-Qaeda en Pakistán cuyo núcleo ha sido debilitado por las operaciones de contraterrorismo de EE.UU.. Al mismo tiempo, en otros lugares como Líbia, Estados Unidos a dado el poder al mismo grupo -al-Qaeda- para que este sea el nuevo gobierno después de que NATO elimine a Muammar Gaddafi.

El gobierno de los EE.UU., se sabe, usa aviones no tripulados para llevar a cabo ataques mortales en al menos seis países: Afganistán, Irak, Libia, Pakistán, Somalia y Yemen. Las negociaciones que precedieron la creación de la base en la República de Seychelles ilustran los esfuerzos de los Estados Unidos para ampliar el alcance de las armas de sus aviones no tripulados.

La isla de 85.000 personas ha sido anfitriona de una pequeña flota de MQ-9 Reaper operados por la Marina de los EE.UU. y la Fuerza Aérea desde septiembre de 2009. Funcionarios de EE.UU. y Seychelles han reconocido anteriormente la presencia de los aviones no tripulados, pero han dicho que su principal misión era seguir los piratas en las aguas regionales. Pero cables diplomáticos clasificados de EE.UU. muestran que los aviones no tripulados han llevado a cabo misiones ‘antiterroristas’ en Somalia, a unos 800 kilómetros al noroeste.

Los cables, obtenido por el grupo WikiLeaks, revelan que funcionarios de EE.UU. pidieron a los líderes de las Seychelles para mantener las misiones de contraterrorismo en secreto. Los segadores son los descritos por los militares como “cazadores-asesinos”, ya que pueden ser equipados con misiles Hellfire y bombas guiadas por satélite.

Para calmar las preocupaciones de los isleños, funcionarios de EE.UU. dijeron que no tenían planes de armar a los segadores cuando la misión fue anunciada hace dos años. Los cables muestran, sin embargo, que los funcionarios de EE.UU. estaban pensando en la militarización.

Durante una reunión con el presidente de Seychelles, James Michel el 18 de septiembre de 2009, los diplomáticos estadounidenses, dijeron que el gobierno de EE.UU. “buscaba discreción en las conversaciones… para obtener la aprobación “para armar los Segadores” si el deseo de hacerlo surgiera”, según un cable que resume la reunión. Michel se mostró de acuerdo, pero pidió a funcionarios de EE.UU. para solamente pedir autorización a él “y no otra persona” en su gobierno, informó el cable.

El subjefe de Michel le dijo a un diplomático de EE.UU. en otra ocasión que el presidente de Seychelles “no era filosóficamente en contra de armar a los aviones no tripulados,” según otro cable. Sin embargo, el diputado instó a los estadounidenses a “que sean extremadamente cuidadosos en plantear el tema con nadie en el Gobierno que no fuera el Presidente. Dicha solicitud sería “políticamente muy sensible” y tendría que ser manejado con “atención discreta posible”.

Un portavoz de militares de los EE.UU. se negó a decir si los Segadores en las Seychelles han sido siempre armados.

“Por motivos de seguridad operativa, no puedo entrar en detalles”, dijo el teniente comandante James D. Stockman, un oficial de asuntos públicos para el Comando África de EE.UU., (AFRICOM) que supervisa la base de Seychelles. Señaló, sin embargo, que el MQ-9 Reaper “puede ser configurado tanto para la vigilancia como para el combate.”

Una portavoz de Michel, dijo que el presidente no estaba disponible para hacer comentarios.

Jean-Paul Adam, que fue jefe adjunto de Michel en el 2009 y ahora sirve como ministro de Relaciones Exteriores, dijo que las autoridades de EE.UU. no habían pedido permiso para equipar a los aviones teledirigidos con misiles o bombas.

“La operación de los aviones no tripulados en las Seychelles son para la lucha contra la piratería, la vigilancia y otras actividades relacionadas y siempre han estado desarmados, y el gobierno de EE.UU. nunca nos ha pedido que sean armados”, dijo Adam en un e-mail. “Esto fue acordado entre los dos gobiernos en el primer despliegue y la situación no ha cambiado.”

Los cables del Departamento de Estado demuestran que funcionarios de EE.UU. estaban preocupados sobre la percepción de que los aviones no tripulados pudieran ser armados, señalando que “carecen de equipos que pudieran aparecer al público como armas.”

Para disipar las preocupaciones potenciales ellos realizaron una conferencia de prensa para 30 periodistas y funcionarios de las Seychelles en una pista del aeropuerto de Victoria, la capital, en noviembre de 2009. Uno de los Segadores se encontraba estacionado en la pista.

“El gobierno de Seychelles nos invitó a venir a la lucha contra la piratería, y esta es su misión”, dijo Craig White, un diplomático de EE.UU., durante el evento. “Sin embargo, estos aviones tienen una gran cantidad de posibilidades y se podrían utilizar para otras misiones.”

De hecho, funcionarios de EE.UU. habían esbozado ya otros fines de los aviones no tripulados en una revisión de la misión clasificada con Michel y Adam, diciendo que el gobierno de los EE.UU. “quiere ser totalmente transparente”, informando a los diplomáticos estadounidenses y a los líderes de Seychelles que los Segadores también vuelan sobre Somalia “para apoyar la continua lucha contra el terrorismo,” aunque no hacen “ataques directos”, según un cable que resume la reunión.

Funcionarios de EE.UU. subrayaron la naturaleza delicada de la misión contra el terrorismo y que esto “no sea discutido fuera de los más altos… niveles”, dijo el cable. “El Presidente de todo corazón está de acuerdo con esa petición, señalando que estas cuestiones podrían ser políticamente sensibles para él también.”

La operación de aviones no tripulados en Seychelles tiene un tamaño relativamente pequeño. Basado en un hangar situado a unos cuatrocientos metros de la terminal principal de pasajeros en el aeropuerto, que incluye entre tres y cuatro Segadores y cerca de 100 personas del ejército de EE.UU. y contratistas, de acuerdo con los cables.

El ejército realizó vuelos operados en forma continua hasta abril, cuando se detuvo la operación. Se reanudó este mes, dijo Stockman, el portavoz del Comando de África (AFRICOM).

El objetivo en el montaje de una constelación de bases en el Cuerno de África y la Península Arábiga, es la creación de círculos superpuestos de vigilancia en una región donde al-Qaeda podría surgir en los próximos años, funcionarios de EE.UU., dijeron.

Los lugares “se basan en conjuntos de objetivos potenciales”, dijo un alto funcionario militar de EE.UU.. “Si nos fijamos en lo geográfico, tiene sentido – se obtiene una regla y se trazan las distancias donde los [aviones] pueden volar y donde despegar.”

Un funcionario de EE.UU. dijo que habían habido discusiones acerca de poner una base de aviones no tripulados en Etiopía durante el tiempo de cuatro años, pero el plan se retrasó debido a que “los etíopes no estaban del todo satisfechos.” Dijo que otros funcionarios de Etiopía se ha convertido en un socio valioso, por las amenazas que el terrorismo de al-Shabab plantean.

“Tenemos mucho interés en la cooperación y los acuerdos con los etíopes cuando se trata de la recopilación de inteligencia y las capacidades lingüísticas”, dijo un ex alto funcionario militar de EE.UU. familiarizado con las misiones de operaciones especiales de la región.

Un portavoz de la embajada de Etiopía en Washington no pudo ser contactado para comentar la noche del martes.

El ex funcionario dijo que Estados Unidos se basa en lingüistas etiopes para traducir e interceptar señales recogidas por las llamadas agencias de vigilancia de EE.UU. en mensajes y correos electrónicos de los miembros de al-Shabab. La CIA y otras agencias también emplean informantes de Etiopía que rúnen la información de toda la frontera.

En general, dijeron las autoridades, el grupo de bases refleja un esfuerzo para tener una mayor cobertura geográfica, una mayor influencia con los países de la región y los mecanismos de seguridad si las pistas de aterrizaje individuales se ven obligados a cerrar.

“Es un reconocimiento consciente de que esos son los puntos calientes de desarrollo en este momento”, dijo el ex alto funcionario militar de EE.UU..

U.S. assembling secret drone bases in Africa, Arabian Peninsula

Autonomous drone technology can pin-point a human target, carry out body trait or facial recognition and then kill it.

Washington Times
September 20, 2011

The Obama administration is assembling a constellation of secret drone bases for counterterrorism operations in the Horn of Africa and the Arabian Peninsula as part of a newly aggressive campaign to attack al-Qaeda affiliates in Somalia and Yemen, U.S. officials said.

One of the installations is being established in Ethi­o­pia, a U.S. ally in the fight against al-Shabab, the Somali militant group that controls much of that country. Another base is in the Seychelles, an archipelago in the Indian Ocean, where a small fleet of “hunter-killer” drones resumed operations this month after an experimental mission demonstrated that the unmanned aircraft could effectively patrol Somalia from there.

The U.S. military also has flown drones over Somalia and Yemen from bases in Djibouti, a tiny African nation at the junction of the Red Sea and the Gulf of Aden. In addition, the CIA is building a secret airstrip in the Arabian Peninsula so it can deploy armed drones over Yemen.

The rapid expansion of the undeclared drone wars is a reflection of the growing alarm with which U.S. officials view the activities of al-Qaeda affiliates in Yemen and Somalia, even as al-Qaeda’s core leadership in Pakistan has been weakened by U.S. counterterrorism operations.

The U.S. government is known to have used drones to carry out lethal attacks in at least six countries: Afghanistan, Iraq, Libya, Pakistan, Somalia and Yemen. The negotiations that preceded the establishment of the base in the Republic of Seychelles illustrate the efforts the United States is making to broaden the range of its drone weapons.

The island nation of 85,000 people has hosted a small fleet of MQ-9 Reaper drones operated by the U.S. Navy and Air Force since September 2009. U.S. and Seychellois officials have previously acknowledged the drones’ presence but have said that their primary mission was to track pirates in regional waters. But classified U.S. diplomatic cables show that the unmanned aircraft have also conducted counterterrorism missions over Somalia, about 800 miles to the northwest.

The cables, obtained by the anti-secrecy group WikiLeaks, reveal that U.S. officials asked leaders in the Seychelles to keep the counterterrorism missions secret. The Reapers are described by the military as “hunter-killer” drones because they can be equipped with Hellfire missiles and satellite-guided bombs.

To allay concerns among islanders, U.S. officials said they had no plans to arm the Reapers when the mission was announced two years ago. The cables show, however, that U.S. officials were thinking about weaponizing the drones.

During a meeting with Seychelles President James Michel on Sept. 18, 2009, American diplomats said the U.S. government “would seek discrete [sic], specific discussions . . . to gain approval” to arm the Reapers “should the desire to do so ever arise,” according to a cable summarizing the meeting. Michel concurred, but asked U.S. officials to approach him exclusively for permission “and not anyone else” in his government, the cable reported.

Michel’s chief deputy told a U.S. diplomat on a separate occasion that the Seychelles president “was not philosophically against” arming the drones, according to another cable. But the deputy urged the Americans “to be extremely careful in raising the issue with anyone in the Government outside of the President. Such a request would be ‘politically extremely sensitive’ and would have to be handled with ‘the utmost discreet care.’ ”

A U.S. military spokesman declined to say whether the Reapers in the Seychelles have ever been armed.

“Because of operational security concerns, I can’t get into specifics,” said Lt. Cmdr. James D. Stockman, a public affairs officer for the U.S. Africa Command, which oversees the base in the Seychelles. He noted, however, that the MQ-9 Reapers “can be configured for both surveillance and strike.”

A spokeswoman for Michel said the president was unavailable for comment.

Jean-Paul Adam, who was Michel’s chief deputy in 2009 and now serves as minister of foreign affairs, said U.S. officials had not asked for permission to equip the drones with missiles or bombs.

“The operation of the drones in Seychelles for the purposes of ­counter-piracy surveillance and other related activities has always been unarmed, and the U.S. government has never asked us for them to be armed,” Adam said in an e-mail. “This was agreed between the two governments at the first deployment and the situation has not changed.”

The State Department cables show that U.S. officials were sensitive to perceptions that the drones might be armed, noting that they “do have equipment that could appear to the public as being weapons.”

To dispel potential concerns, they held a “media day” for about 30 journalists and Seychellois officials at the small, one-runway airport in Victoria, the capital, in November 2009. One of the Reapers was parked on the tarmac.

“The government of Seychelles invited us here to fight against piracy, and that is its mission,” Craig White, a U.S. diplomat, said during the event. “However, these aircraft have a great deal of capabilities and could be used for other missions.”

In fact, U.S. officials had already outlined other purposes for the drones in a classified mission review with Michel and Adam. Saying that the U.S. government “desires to be completely transparent,” the American diplomats informed the Seychellois leaders that the Reapers would also fly over Somalia “to support ongoing counter-terrorism efforts,” though not “direct attacks,” according to a cable summarizing the meeting.

U.S. officials “stressed the sensitive nature of this counter-terrorism mission and that this not be released outside of the highest . . . channels,” the cable stated. “The President wholeheartedly concurred with that request, noting that such issues could be politically sensitive for him as well.”

The Seychelles drone operation has a relatively small footprint. Based in a hangar located about a quarter-mile from the main passenger terminal at the airport, it includes between three and four Reapers and about 100 U.S. military personnel and contractors, according to the cables.

The military operated the flights on a continuous basis until April, when it paused the operations. They resumed this month, said Stockman, the Africa Command spokesman.

The aim in assembling a constellation of bases in the Horn of Africa and the Arabian Peninsula is to create overlapping circles of surveillance in a region where al-Qaeda offshoots could emerge for years to come, U.S. officials said.

The locations “are based on potential target sets,” said a senior U.S. military official. “If you look at it geographically, it makes sense — you get out a ruler and draw the distances [drones] can fly and where they take off from.”

One U.S. official said that there had been discussions about putting a drone base in Ethiopia for as long as four years, but that plan was delayed because “the Ethiopians were not all that jazzed.” Other officials said Ethiopia has become a valued counterterrorism partner because of threats posed by al-Shabab.

“We have a lot of interesting cooperation and arrangements with the Ethiopians when it comes to intelligence collection and linguistic capabilities,” said a former senior U.S. military official familiar with special operations missions in the region.

An Ethio­pian Embassy spokesman in Washington could not be reached for comment Tuesday night.

The former official said the United States relies on Ethiopian linguists to translate signals intercepts gathered by U.S. agencies monitoring calls and e-mails of al-Shabab members. The CIA and other agencies also employ Ethiopian informants who gather information from across the border.

Overall, officials said, the cluster of bases reflects an effort to have wider geographic coverage, greater leverage with countries in the region and backup facilities if individual airstrips are forced to close.

“It’s a conscious recognition that those are the hot spots developing right now,” said the former senior U.S. military official.