Tres Ciudades Prisión Privadas Abrirán en Honduras

Las ciudades, que serán países dentro de un país y se presentan como signos de “desarrollo”, llevan el término “comprar un país” a un otro nivel.

ASSOCIATED PRESS | 15 SEPTIEMBRE 2012

Nota editorial: Inversionistas podrán iniciar la construcción de tres ciudades privadas en seis meses. Estas ciudades serán ‘gobernadas’ por tales inversionistas, no por el gobierno hondureño, lo que supone que sean “países” dentro del territorio hondureño. Las ciudades tendrán su propia policía, leyes, gobiernos y sistemas fiscales. Suena increíble? Pues el verdadero gobierno de Honduras ha dado el visto bueno para el inicio del proyecto.

Un grupo internacional de inversores y representantes del gobierno firmaron el memorando el martes anterior para realizar un proyecto que algunos dicen que traerá un muy necesario crecimiento económico para este pequeño país centroamericano y que por lo menos un detractor describe como “una catástrofe”.

El objetivo del proyecto es fortalecer al débil gobierno de Honduras y su infraestructura deficiente, abrumados por la corrupción, la delincuencia relacionada con las drogas y la inestabilidad política persistente después de un golpe de Estado de 2009.

El proyecto “tiene el potencial de convertir a Honduras en un motor de riqueza”, dijo Carlos Pineda, presidente de la Comisión para la Promoción de Alianzas Público-Privadas. Puede ser “un instrumento de desarrollo típico de los países del primer mundo.”

Las “ciudades modelo” tendrán su propio sistema judicial, leyes, gobiernos y fuerzas policiales. También estarán facultadas para firmar acuerdos internacionales sobre el comercio y inversión y establecer su propia política de inmigración.

Presidente del Congreso, Juan Hernández, dijo que el grupo MGK invertirá $ 15 millones para iniciar la construcción de infraestructura básica para la primera “ciudad modelo”, cerca de Puerto Castilla sobre la costa del Caribe. Esa primera ciudad crearía 5.000 empleos en los próximos seis meses y hasta 200.000 puestos de trabajo en el futuro, dijo Hernández. Corea del Sur ha dado a Honduras $ 4 millones para realizar un estudio de factibilidad, dijo.

“El futuro recordará este día como el día en que comenzó el desarrollo de Honduras”, dijo Michael Strong, Director General del Grupo MKG. “Creemos que esta será una de las transformaciones más importantes en el mundo, a través del cual Honduras terminará con la pobreza mediante la creación de miles de puestos de trabajo.”

Hernández dijo que otra ciudad se construirá en el Valle de Sula, en el norte de Honduras, y una tercera en el sur de Honduras, pero no dio otros detalles.

El proyecto es opuesto por grupos cívicos, así como personas indígenas Garífunas, que dicen que no quieren que su tierra cerca de Puerto Castilla sobre la costa del Caribe, sea utilizada para el proyecto. Los Garífunas viven a lo largo de la costa del Caribe de Centroamérica. Ellos son descendientes de los indios Arawak del caribe amazónico y escaparon de su esclavitud en África Occidental.

“Estos territorios son de los garífunas y no pueden ser entregado al capital extranjero en una acción que es puro colonialismo como el vivido en Honduras durante el tiempo en que nuestra tierra se convirtió en un enclave bananero”, dijo Miriam Miranda, presidenta de la Organización Fraternal Negra de Honduras.

Oscar Cruz, un ex fiscal constitucional, presentó una moción ante la Corte Suprema el año pasado que caracterizaba el proyecto como inconstitucional y “una catástrofe para Honduras”.

“Las ciudades implican la creación de un Estado dentro del Estado, una entidad comercial con poderes de Estado pero fuera de la jurisdicción del gobierno”, dijo Cruz.

El Tribunal Supremo ha recibido su queja

En una entrevista el miércoles, Strong dijo que tan pronto como el gobierno de Honduras diera la aprobación final a los límites de los lugares, los desarrolladores podrán comenzar la construcción de la infraestructura en el recorrido de media milla cuadrada para la primera ciudad, donde esperan tener dos o tres empresas como arrendatarios dentro de 18 meses.

Dijo que la inversión de $ 15 millones fue supeditada a la aprobación del gobierno hondureño. Agregó que no han habido inquilinos interesados en mudarse a las ciudades privadas, pero que los inversionistas prevén tener fabricación textil, montaje de productos y pequeñas empresas subcontratadas como centros de llamadas o de procesamiento de datos como posibilidades.

“La gente no va a gastar mucho dinero en algo que no va a funcionar”, dijo Strong. Él no mencionó ninguno de los inversionistas del proyecto.

Él dijo que los trabajadores serán capaces de vivir en las ciudades, y las leyes hondureñas que crean las áreas privadas garantizan que cualquier ciudadano del país también pueden vivir allí.

“Puede ser una ciudad de gran escala”, dijo Strong. “Una vez que hayan puestos de trabajo vamos a necesitar una vivienda asequible, escuelas, clínicas, iglesias, tiendas, restaurantes, todos los negocios que crean una comunidad real.”

El presidente de Honduras nombrará a “figuras internacionales respetadas a nivel mundial”, sin intereses financieros en los proyectos como miembros de nueve juntas independientes que se encargarán de supervisar el funcionamiento de las ciudades cuyas operaciones diarias serán administradas por un gobernador nombrado por el consejo. Nombramientos futuros a la junta serán decididos por los votos de los miembros del consejo, dijo.

Los gobernadores establecerán las reglas por las que las ciudades se regirán inicialmente en conjunto con los inversionistas, dijo Strong, pero esas reglas se pueden cambiar en el futuro por votación popular entre todos los residentes de las ciudades.

Strong dijo que la legislación hondureña no se aplicaría en las ciudades, sino que tendrían que adherirse a las convenciones internacionales en materia de derechos humanos y otros principios básicos.

El representante comparó las ciudades con otras que se rigen por mejores prácticas de las zonas de libre comercio en todo el mundo, como en Dubai, y se espera que esto signifique la creación de puestos de trabajo y ayude al desarrollo de Honduras.

“En general, las zonas francas han sido un éxito espectacular en términos de desarrollo económico”, dijo. “Soy muy optimista”.

Nota Final: En realidad, las zonas francas fueron proyectos iniciales de entrenamiento para lo que son hoy “ciudades modelo” las cuales, como explicado al comienzo, son en realidad el proyecto a futuro de los globalistas quienes pretenden concentrar a la población en ciudades prisión densamente pobladas. Esta es la propuesta de las Naciones Unidas en su plan conocido como Agenda 21.

Traducción: Luis Miranda.  Este artículo fue publicado originalmente el 6 de Septiembre de 2012.

Three Private Prison Cities to Open in Honduras

The cities, which will be countries inside a country and are being presented as signs of ‘development’, take the saying buying off a country to a whole new level.

By ALBERTO ARCE | ASSOCIATED PRESS | SEPTEMBER 6, 2012

Honduras (AP) — Investors can begin construction in six months on three privately run cities in Honduras that will have their own police, laws, government and tax systems now that the government has signed a memorandum of agreement approving the project.

An international group of investors and government representatives signed the memorandum Tuesday for the project that some say will bring badly needed economic growth to this small Central American country and that at least one detractor describes as “a catastrophe.”

The project’s aim is to strengthen Honduras’ weak government and failing infrastructure, overwhelmed by corruption, drug-related crime and lingering political instability after a 2009 coup.

The project “has the potential to turn Honduras into an engine of wealth,” said Carlos Pineda, president of the Commission for the Promotion of Public-Private Partnerships. It can be “a development instrument typical of first world countries.”

The “model cities” will have their own judiciary, laws, governments and police forces. They also will be empowered to sign international agreements on trade and investment and set their own immigration policy.

Congress president Juan Hernandez said the investment group MGK will invest $15 million to begin building basic infrastructure for the first model city near Puerto Castilla on the Caribbean coast. That first city would create 5,000 jobs over the next six months and up to 200,000 jobs in the future, Hernandez said. South Korea has given Honduras $4 million to conduct a feasibility study, he said.

“The future will remember this day as that day that Honduras began developing,” said Michael Strong, CEO of the MKG Group. “We believe this will be one of the most important transformations in the world, through which Honduras will end poverty by creating thousands of jobs.”

Hernandez said another city will be built in the Sula Valley, in northern Honduras, and a third in southern Honduras. He gave no other details.

The project is opposed by civic groups as well as the indigenous Garifuna people, who say they don’t want their land near Puerto Castilla on the Caribbean coast to be used for the project. Living along Central America’s Caribbean coast, the Garifuna are descendants of the Amazon’s Arawak Indians, the Caribbean’s Caribes and escaped West African slaves.

“These territories are the Garifuna people’s and can’t be handed over to foreign capital in an action that is pure colonialism like that lived in Honduras during the time that our land became a banana enclave,” said Miriam Miranda, president of the Fraternal Black Organization of Honduras.

Oscar Cruz, a former constitutional prosecutor, filed a motion with the Supreme Court last year characterizing the project as unconstitutional and “a catastrophe for Honduras.”

“The cities involve the creation of a state within the state, a commercial entity with state powers outside the jurisdiction of the government,” Cruz said.

The Supreme Court has not taken up his complaint.

In an interview Wednesday, Strong said that as soon as the Honduras government gives final approval to the boundaries of the sites, the developers will begin building infrastructure on the first half square mile of the first city, where they hope to have two or three businesses as tenants within 18 months.

He said the $15 million investment was contingent on Honduran government approval. He added that no tenants have made commitments to locating to the future private city yet, but the investors envision textile manufacturing, small-product assembly and outsourced businesses like call centers or data processing as possibilities.

“People are not going to put up big money for something that could fall through,” Strong said. He did not name any of the investors in the project.

He said workers will be able to live in the cities, and the Honduran laws setting up the private areas guarantees that any citizen of the country can also live there.

“It can be a full-scale city,” Strong said. “Once we have jobs then we will need affordable housing, schools, clinics, churches, stores, restaurants, all the businesses that create a real community.”

The president of Honduras will appoint “globally respected international figures” without financial interests in the projects to nine-member independent boards that will oversee the running of the cities, whose daily operations will be administered by a board-appointed governor. Future appointments to the board will be decided by votes by standing board members, Strong said.

The governors will establish the rules by which the cities are initially run in conjunction with the developers, Strong said, but those rules can be changed in the future by popular votes among all residents of the cities.

Strong said Honduran law would not apply in the cities but they would have to adhere to international conventions on human rights and other basic principles.

He called the cities based on the best practices of free-trade zones around the world, like in Dubai, and he expected that they would successfully create jobs and help the development of Honduras.

“In general, free zones have been a spectacular success in terms of economic development,” he said. “I’m very optimistic.”