Advertisements

Recuperación económica sólo occurrirá si los bancos quiebran

POR LUIS MIRANDA | THE REAL AGENDA | OCTUBRE 24, 2012

A pesar de que se dice que la crisis financiera comenzó en 2008, su inicio real fue muchos años antes. Como se explicó ayer, la llamada recuperación que casi todos los políticos dicen que los gobiernos están buscando es una farsa. No hay planes elaborados para tener una recuperación del tipo que se habla en los principales medios de comunicación. De hecho, es todo lo contrario.

Es cierto, la crisis que estamos viviendo es la peor desde la Gran Depresión de la década de 1930, pero las condiciones que crearon la crisis son las mismas que han existido durante el último siglo. El sistema de creación de dinero de la nada permite a los fabricantes del dinero falso inyectar capital en las economías, en lo que se llama inversión. Después de que las economías se vuelven adictas al dinero rápido y/o “gratis” para construir sus negocios, los emisores del dinero falso lo retiran rápidamente o exigen la devolución inmediata de las “inversiones”, lo que provoca la descapitalización de las economías y en consecuencia su colapso.

Las causas de lo que parecía haberse desentrañado en 2008 se originan a principios del siglo 20, con la adopción del modelo económico basado en la emisión de deuda. De acuerdo con sus preceptos, los gobiernos dan el poder de emitir dinero a un grupo de banqueros internacionales que lo hacen en representación de los gobiernos de todo el mundo con una ganancia de hasta un 30 por ciento por los intereses cobrados. Los intereses devengados por la emisión del dinero — que se da a los gobiernos como un crédito — se coloca en la “tarjeta de crédito” y los gobiernos lo agregan inmediatamente a la deuda que los ciudadanos de la clase trabajadora pagan y que sostienen el gasto público.

En cierto sentido, el modelo económico basado en la emisión de deuda se originó en la irresponsabilidad de parte de los burócratas que administran el gobierno. En lugar de gastar el dinero del pueblo de manera responsable, los burócratas pensaron que era una idea mejor pedir prestado dinero en efectivo a tasas de interés inmensas, en lugar de disminuir el gasto. Entonces, decidieron aceptar sobornos y el asesoramiento de los banqueros internacionales para financiar sus programas de “asistencia social”, y así poder cumplir algunas de las promesas de campaña, mientras que aumentan la carga de los intereses de la deuda sobre las clases trabajadoras.

El mismo sistema se inició en 1913, todavía se utiliza hoy en día en todas partes donde hay un banco central. Si el banco es una entidad privada o una agencia del gobierno es irrelevante. Los burócratas elegidos para representar a las personas piden dinero prestado al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, por ejemplo, a cambio de la adopción de políticas específicas que garanticen a los banqueros internacionales la propiedad de la fuerza de trabajo durante muchas generaciones.

El dinero pagado por los trabajadores a los gobiernos centrales no se utiliza para mejorar las comunidades en las que viven. El dinero de los impuestos se usa para pagar los intereses sobre la deuda adquirida por el gobierno central en el nombre del pueblo. El tipo de mejoras prometidas por los políticos durante sus campañas políticas no se pagan con dinero de los contribuyentes, sino con el dinero prestado de los bancos internacionales. Los banqueros llegan a los Estados-nación y ofrecen préstamos a los gobiernos que no tienen liquidez suficiente para llevar a cabo las promesas hechas durante la campaña política. El gobierno acepta todas las condiciones del contrato de préstamo y efectivamente cede la soberanía a los fabricantes del dinero.

El tipo de colapso que estamos viviendo es el último paso del plan que los banqueros han elaborado y aplicado para convertirse en los únicos dueños de todo lo que hay. La diferencia importante entre las crisis anteriores y la actual es que esta puede ser la última vez que los banqueros necesitan usar su plan. Eso se debe a que esta vez los banqueros pueden simplemente irse con todo, así que no será necesario planear otra crisis.

La pregunta es entonces, ¿cómo podemos evitar que los banqueros hagan lo mismo que han hecho en Grecia, donde han saqueado todo? Es muy sencillo en realidad. Toda Europa y el resto del mundo tiene que hacer lo mismo que Islandia hizo. En vez de decir que las instituciones financieras internacionales eran demasiado importantes para quebrar, Islandia decidió echarlos. Como resultado, alrededor del 90 por ciento de la deuda en poder del gobierno de Islandia, que en realidad era deuda creada por los bancos, fue eliminada y sólo el 10 por ciento era deuda real incurrida por el gobierno. Después que este hecho se determinó cuidadosamente, Islandia decidió tomar el otro camino hacia una recuperación real.

Lo creas o no, Islandia decidió dejar que los bancos quebraran, que es exactamente lo contrario de lo que se hizo en Italia, Francia, Grecia, España, Inglaterra y Estados Unidos, por citar unos pocos países. En todos estos lugares donde la crisis tocó bancos internacionales, los gobiernos decidieron que era una mala idea decirle a los bancos que se fueran de su país y que asumieran su propia deuda. En su lugar, imprimieron  más dinero falso para “rescatar” a los bancos y pasaron la deuda al pueblo, que tendrá que pagar intereses sobre esa deuda por muchas generaciones venideras. Este movimiento no sólo no ha solucionado el problema, ya que lo único que consiguió fue aumentar la deuda, sino que también agravó las condiciones económicas pues no fueron promulgadas soluciones reales a la crisis.

A principios de 2008, los bancos que operaban en Islandia debían el equivalente a 6 veces el PIB del país. El gobierno de ese país decidió nacionalizar los tres bancos deudores más importantes, lo que provocó la devaluación de la moneda local — la Króna — en un 85 por ciento. Esto parecía ser un problema para Islandia, pero contrariamente a la sabiduría común, en realidad ayudó a la nación para tener una recuperación real mientras mantiene gran parte de su independencia y soberanía. El gobierno se declaró en quiebra a finales de año, pero el país evitó tener que hacer a los ciudadanos responsables de la deuda generada por los bancos internacionales.

Junto con la devaluación de la corona islandesa, Islandia experimentó aumento de la inflación inmediatamente después de la declaración de quiebra. Mientras tanto, el gobierno decidió tomar todo el dinero y los depósitos en los bancos recientemente nacionalizados, para empezar todo de nuevo. La medida tomada por el gobierno islandés significó un corto período de dolor real, pero también le dio la oportunidad a la gente de empezar de nuevo, sin deuda y con un gasto bajo control.

Para el año 2010, apenas dos años después de la declaración de quiebra y la nacionalización de los bancos, Islandia experimentó sus primeras señales de crecimiento económico, lo que marcó el inicio de la recuperación. Al permitir que los bancos internacionales quebraran, Islandia no sólo castigó a los banqueros irresponsables por su extralimitación, sino que también impidió que su pueblo de convirtiera en esclavos de los bancos. El país también admitió haber tenido alguna deuda real — una pequeña porción del total — y ahora está trabajando en un camino exitoso para una recuperación completa.

La lección que se aprende de todo esto es la siguiente: No se puede combatir el fuego vertiendo gasolina sobre él. Si el origen de la crisis actual es el sistema económico basado en la emisión de deuda, no habrá solución real, pues lo único que esto hace es crear más deuda para pagar la ya existente. La razón por la cual la mayoría de los países decidieron elegir la emisión de más deuda — como lo hicieron las naciones de Europa — se debe a que sus políticos son comprados y pagados por los banqueros para que tomen esa decisión. Si se hace lo contrario, es decir, si la deuda generada por los bancos se rechaza y se les deja a quebrar, vamos a tener muchas otras recuperaciones exitosas. Es tan simple que incluso Paul Krugman lo entiende.

Así que si usted quiere que su país esté libre de deuda y dinero falso, pida a su gobierno renunciar al modelo de desarrollo basado en la emisión de deuda, que no es ni siquiera un modelo de desarrollo. Si lo que quieres es una verdadera recuperación, hay que dejar que los bancos quiebren.

The Real Agenda permite la reproducción del contenido original publicado en el sitio SOLAMENTE a través de las herramientas proporcionadas al final de cada artículo. Por favor NO COPIE contenido de nuestro sitio para redistribuirlo o enviarlo por correo electrónico.

Advertisements

Bancos ya no pueden esconder el Colapso Económico

POR LUIS MIRANDA | THE REAL AGENDA | 20 MAYO 2012

Han pasado por lo menos cuatro años desde que inicio el actual colapso financiero. Ya en 2008, cuando la crisis ya estaba tomando forma, los bancos apoyados por las instituciones financieras internacionales como el FMI, el Banco Mundial, el Banco de Europa, el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de EE.UU. no dudaron en calmar los ánimos diciendo que los primeros signos de un colapso financiero mundial no eran nada de qué preocuparse. Todo era una tos leve, dijeron. Pero a medida que pasaba el tiempo, aquellos que advirtieron sobre la depresión económica fueron reivindicados. Las previsiones de una crisis local, regional y mundial fueron lamentablemente confirmadas.

Hoy, cuatro años después de que los bancos reconocieran la existencia de una “situación difícil” debido a la acumulación de la deuda soberana, hemos confirmado una y otra vez, que la amenaza de un colapso financiero mundial es mayor que nunca, y que es sólo una cuestión de tiempo antes de que más países se declaren en quiebra. La crisis no comenzó con Grecia, como muchos nos quieren hacer creer. No comenzó tampoco con Islandia. De hecho, Islandia hizo lo que tenía que hacer con el fin de limpiar su propia casa. El colapso comenzó desde el momento en que se les permitió a los banqueros jugarse las inversiones en productos financieros falsos que ellos inventaron para atraer a las naciones con la excusa de que tendrían  ganancias rápidas y fáciles.

Los signos de la crisis han sido tan alarmantes, que en las últimas semanas, las mismas entidades que una vez dijeron que no había crisis y que la economía comenzaría a recuperarse, comenzó a advertir que el mundo estaba al borde del precipicio. Su aceptación de lo inevitable no fue fácil. Sólo después de que la realidad hizo imposible ocultar el colapso financiero actual es que los banqueros tuvieron que salir y aceptar públicamente que su modelo de negocio basado en la deuda llegó a su fin. Sin embargo, esta aceptación no comenzó con un claro “es culpa nuestra”. En cambio, los banqueros trataron de culpar a los países por su manejo irresponsable de los ahorros y las inversiones que ellos mismos habían ayudado a llevar a cabo junto con sus cómplices políticos y burócratas que usaron el dinero de sus pueblos para ponerlo todo en una sola bolsa, la bolsa de la industria bancaria.

El colapso no habría sido posible sin la ayuda de los políticos cómplices que abrieron las puertas de sus países a las poderosas instituciones financieras mediante la desregulación de su actividad, permitiendo que los bancos de inversión se fusionaran con bancos de ahorros. Inmediatamente, los bancos ofrecieron productos financieros tóxicos en los que los países de todo el mundo invirtieron su dinero bajo la premisa de que su dinero sería devuelto rápido y multiplicado muchas veces.

Como sabemos ahora, en el caso de Grecia e Islandia, la desregulación solo trajo más deuda en lugar de una recuperación saludable. La diferencia es que Islandia decidió enfrentar su problema de la deuda de la manera correcta, liquidando de lo que tenía que ser liquidado en lugar de rescatar a sus bancos y otras instituciones que habían usado su dinero para comprar los credit default swaps. Grecia por su parte decidió aceptar las demandas de los banqueros y comenzó a aceptar la supuesta ayuda financiera proporcionada por otras naciones europeas. Como resultado, el país está en una coma financiero desde donde es probable que no se despierte a menos que abandone la zona del euro y vuelva a su antigua moneda; el dracma. La salida de Grecia del euro no sólo le permitirá empezar de cero, sino que también va a liberar al país de las cadenas que le han puesto los poderosos banqueros europeos que están en el comando del sistema de fraudulento del Euro. La única opción para que Grecia sobreviva es que rechace el pago de una deuda gigantesca incurrido ilegalmente la cual fue adquirida por los políticos corruptos en nombre de su pueblo, el cual no fue consultados al respecto. La mayor parte de esa deuda, como ocurrió en el caso de Islandia, no pertenece a los griegos, sino a los bancos.

Como se informó anteriormente, la gente ha comenzado a darse cuenta de que sus representantes los han defraudado y uno a uno han sido destituidos de su cargo. El ex Primer Ministro de Grecia fue revelado, Sarkozy, de Francia, también fue expulsado de la oficina y Angela Merkel tuvo pérdidas significativas en las últimas elecciones estatales en Alemania. Mientras tanto, en los Estados Unidos, el hombre que llegó con la palabra cambio escrita por todo el cuerpo, será cambiado en noviembre próximo. Todos los esfuerzos realizados por los banqueros para proporcionar un escenario optimista de la realidad ha fracasado porque la realidad ha mostrado el lado oscuro que no querían que la gente viera.

Los mercados de valores mundiales y el euro han caído en valor, pues las naciones se vuelven menos capaces de pagar su deuda. El rango de los bancos de toda la zona del euro siguen siendo degradados y las tasas de préstamos para países de la eurozona siguen subiendo ya que ninguna de las naciones son de confianza para pagar sus cuotas. Los intentos del presidente de Grecia para formar un nuevo gobierno que él llamó abiertamente a estar compuesto por tecnócratas, falló el martes pasado, y ahora serán necesarias nuevas elecciones. El rechazo por parte de los políticos griegos para formar un gobierno dirigido por su presidente llega en un momento en que el país es incapaz de pagar los intereses de su deuda y con ello la probabilidad de que Grecia abandone la zona euro se hace más real que antes.

Las condiciones inestables en la nación mediterránea han llevado a la gente a sacar su dinero de los bancos. En la última semana, los depositarios han retirado por lo menos 1 mil millones de los bancos de Grecia y la tendencia se espera que continúe. Mientras tanto, el Banco de Inglaterra ha reducido su pronóstico para el crecimiento económico de Gran Bretaña advirtiendo que la crisis de la deuda es la mayor amenaza para la recuperación financiera. De repente, las organizaciones que promovieron el endeudamiento ahora se están presentando como los altavoces de la verdad. En su anuncio, el Banco de Inglaterra dice que el crecimiento estará limitado a sólo el 1 por ciento, y no 1.2 por ciento que fue el número dado por el banco en un informe financiero anterior. El Banco de Inglaterra también redujo su estimación de crecimiento para el 2013. Ahora se establece en el 2 por ciento, en lugar de un 3 por ciento; una cifra dada por la entidad en febrero. Bancos en España tambien han sido rebajados en su confiabilidad y depositarios también decidieron sacar por lo menos 1 mil millones de dólares de sus cuentas.

Los efectos de la crisis financiera ha sido aumentados por la interconexión de la economía global, compuesta por bloques económicos, en lugar de Estados o Naciones independientes. Hoy en día, un estornudo en Italia causa gripe en toda la Unión Europea. Una medida proteccionista en Argentina tiene un impacto sobre todo el Mercosur. Otra tendencia que muestra el alcance de la actual crisis financiera es el movimiento de grandes cantidades de dinero en efectivo de un país a otro. Los inversores parecen confiar en Alemania más que en Grecia, ya que han apostado que allí sus activos estarían más seguros. La tasa de interés que Alemania debe pagar para pedir prestado dinero durante 10 años cayó al nivel más bajo en las primeras operaciones del miércoles, que es un reflejo de la creciente preocupación sobre la necesidad de Grecia de llevar a cabo las elecciones. “Las nuevas elecciones son arriesgadas, ya que podrían confirmar el apoyo de la población para los partidos contra la austeridad y llevar eventualmente a una salida de la zona euro”, dijo el estratega de bonos, Jean-François Robin a la AFP.

La última voz de alarma proviene del Presidente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quien dijo que cuando se trata de Grecia, ella está preparada para cualquier cosa, y que ella cree que una salida griega de la zona del euro se debe hacer de una manera ordenada. Tanto Angela Merkel como el presidente de Grecia, Karolos Papoulias, han querido alarmar al público diciendo que la mayoría debe tomar la decisión correcta en las próximas elecciones, pues está en juego la “amenaza para nuestra existencia nacional”. De acuerdo con el diario UK Telegraph, las acciones del Reino Unido y la zona euro cayeron de nuevo esta semana. Los mercados de valores, como el Eurostoxx 600 cayó un 0,7 por ciento que es el nivel más bajo del año, el DAX de Alemania cayó un 0,8 por ciento y el Ibex de España se redujo un 1,6 por ciento. En Londres, el FTSE100 cayó un 0,5 por ciento. Estas son señales claras de que ni siquiera los bancos creen que una solución a la crisis griega surgirá, o que la recuperación económica sucederá pronto.

En otras partes de Europa, la situación es preocupante en España, por ejemplo, lo que acelera aún más el colapso del sistema del Euro. La tasa de los préstamos para los países deudores que son vistos como los prestatarios más arriesgados aumentó considerablemente esta semana. En España, la tasa de mercado en bonos a 10 años aumentó a 6,49 por ciento, exactamente 0,4 por encima de los niveles que los analistas consideran seguros para sostener en el largo plazo. A pesar de su decisión de rescatar un sinnúmero de bancos comerciales una vez más, España continúa su lucha por mantener la cabeza sobre el agua. Los bancos que el país está tratando de “rescatar” con sus inversiones pretenden esconder el financiamiento de sus pérdidas por préstamos al sector inmobiliario, que se derrumbó en 2008. Los medios locales informaron hoy que Moody ‘s, una entidad creada por los propios bancos, estaba dispuesta a reducir una vez más las calificaciones de algunos bancos españoles sólo un par de días después de haber cortado las calificaciones de 26 bancos italianos.

Italia, España y Portugal se dice que son los próximos países que se unirán a Grecia en el vagón de la quiebra financiera, un proceso que sólo se retrasará si los banqueros europeos deciden continuar con sus políticas de obligar a los países en los que están en completo control, de rescate a los bancos que invirtieron en productos financieros altamente tóxicos y efímeros. Este proceso continuará por el tiempo que los banqueros necesiten con el fin de consolidar aún más el poder en Europa y Estados Unidos. La implosión final se producirá después de que los bancos han absorbido a las naciones más grandes e importantes de la conflictiva zona de la Unión Europea, que originalmente está compuesta por 17 países. Después vendrá la adquisición del otro botín localizado en América del Norte.

Los Cuatro Jinetes de la Banca Mundial

Si a usted le es difícil entender que es el Nuevo Orden Mundial -en realidad es el antiguo orden mundial- y quienes lo componen, este es el artículo para aclarar sus dudas.

Por Dean Henderson
Traducción Luis R. Miranda
27 de mayo, 2011

Si quieres saber dónde está el centro de poder real del mundo, sigue el dinero – cui bono. Según la revista Global Finance, a partir de 2010 los más poderosos bancos se encuentran en los feudos de Rothschild en el Reino Unido y Francia.

Ellos son los franceses BNP ($ 3 trillones de dólares en activos), Royal Bank of Scotland ($ 2,7 trillones de dólares en activos), el HSBC Holdings con sede en el Reino Unido ($ 2,4 trillones de dólares en activos), el francés Credit Agricole (2,2 trillones de dólares en activos) y el Barclays británico (2,2 trillones en activos).

En los EE.UU., una combinación de desregulación y la manía de las fusiones bancárias ha dejado a cuatro mega-bancos como jefes del sistema financiero. Según Global Finance, a partir de 2010 son Bank of America (2,2 trillones de dólares), JP Morgan Chase ($ 2 trillones de dólares), Citigroup ($ 1.9 trillones de dólares) y Wells Fargo ($ 1.25 trillones). Los he llamado los Cuatro Jinetes de la banca de EE.UU. La consolidación del Poder del Dinero.

En septiembre de 2000 el matrimonio que creó JP Morgan-Chase fue la más grande concentración en un frenesí de consolidación bancaria que se llevó a cabo a lo largo de la década de 1990. La manía de concentraciones fue alimentada por una desregulación masiva de la industria bancaria como la revocación de la Ley Glass Steagal de 1933, que fue promulgada después de la Gran Depresión para frenar los monopolios bancarios que habían causado el crack bursátil de 1929 y que precipitó la Gran Depresión.

En julio de 1929 Goldman Sachs lanzó dos fondos de inversión llamado Shenandoah y el Blue Ridge. Durante agosto y septiembre de ese año, los bancos promocionaron estos fideicomisos al público, la venta de cientos de millones de dólares en acciones a través de Goldman Sachs Trading Corporation a $ 104 dólares cada acción. Los inversionistas de Goldman Sachs fueron rescatados en el mercado de valores. En el otoño de 1934 las acciones tenían un valor de $ 1.75 dólares cada una. Un director de Shenandoah y Blue Ridge y abogado de Sullivan & Cromwell, era John Foster Dulles. [1]

John Merrill, fundador de Merrill Lynch, salió del mercado de valores en 1928, al igual que lo hicieron inversionistas de Lehman Brothers. El presidente de Chase Manhattan, Alfred Wiggin tuvo una “corazonada”, al formar la Corporación Shermar en 1929, para atacar las acciones de su propia compañía. A raíz de la crisis de 1929, el presidente de Citibank, Charles Mitchell, fue encarcelado por evasión de impuestos. [2]

En febrero de 1995 el presidente Bill Clinton anunció sus planes para acabar con Glass Steagal y la Ley Bank Holding Company de 1956 – que prohibía a los bancos poseer compañías de seguros y otras entidades financieras. Ese día el comerciante de opio y esclavos, Barings, quebró después de que uno de sus operadores con sede en Singapur llamado Nicholas Gleason quedó atrapado en el lado equivocado de miles de millones de dólares en operaciones de derivativos. [3]

La advertencia no fue escuchada. En 1991, los contribuyentes de EE.UU., que ya habían tenido que pagar más de $ 500 mil millones de dólares al S & L, tuvieron que pagar otros 70 mil millones de dólares para rescatar a la FDIC, y poco después pagaron la factura de un rescate secreto dos años y medio de Citibank, que fue al borde del colapso después de la crisis de deuda en América Latina. Con sus cuentas ya pagadas por los contribuyentes de EE.UU. y la desregulación bancaria dada por un hecho, el escenario estaba listo para una gran cantidad de fusiones bancarias como el mundo nunca había visto.

El subsecretario del Tesoro de Reagan, George Gould ha afirmado que la concentración de la banca en cinco a diez bancos gigantes era necesario para la economía de los EE.UU. La visión de Gould estaba a punto de hacerse realidad.

En 1992, Bank of America compró a su rival más grande de la costa oeste, Security Pacific, para después tragarse al Banco Continental de Illinois. Bank of America más tarde adquirió una participación del 34% del banco Black Rock (Barclays posee el 20% de Black Rock) y una participación del 11% en China Construction Bank, haciendola la segunda mayor compañía bancaria del país, con activos de $ 214 mil millones de dólares. Citibank controlados 249 mil millones dólares. [4]

Ambos bancos han incrementado sus activos a alrededor de 2 trillones dólares cada uno.

En 1993, Chemical Bank absorbió el Commerce Bank de Texas para convertirse en el tercer mayor banco comercial con $ 170 mil millones de dólares en activos. Chemical Bank se había fusionado ya con Manufacturers Hanover Trust en 1990.

North Carolina National Bank y Sovran C & S se fusionaron y formaron el Nation Bank, para convertirse en la cuarta mayor compañía bancaria de EE.UU. con 169 mil millones de dólares en sus arcas. Fleet Norstar compró el Banco de Nueva Inglaterra, mientras que Norwest compró Bancos Unidos de Colorado.

A lo largo de este período los activos bancarios de estas empresas batieron récords cada trimestre. El año 1995 batió todos los récords anteriores desde las fusiones bancarias. Negocios entre bancos ‘produjeron’ un total de 389 mil millones de dólares. [5]

Los Cinco Grandes Bancos de Inversión, que acababan de ganar toneladas de dinero direccionando negociaciones de la deuda de América Latina, multiplicaron sus ganancias a través de la interminable lista fusiones entre 1980 y 1990.

De acuerdo con Standard & Poors los más poderosos bancos de inversión eran Merrill Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley Dean Witter, Salomon Smith Barney y Lehman Brothers. Un acuerdo que fracasó en 1995 fue una propuesta de fusión entre el mayor banco de inversión de Londres, SG Warburg y Morgan Stanley Dean Witter. Warburg eligió Union Bank de Suiza como su pretendiente en su lugar, y de ahí surgió UBS Warburg como la sexta fuerza en la banca de inversión.

Después del frenesí de 1995, los bancos se movilizaron agresivamente hacia el Oriente Medio, y establecieron operaciones en Tel Aviv, Beirut y Bahrein, donde la flota de bancos de EE.UU. se instaló. Las privatizaciones del Banco en Egipto, Marruecos, Túnez e Israel abrió la puerta a los mega-bancos a esas naciones. Chase y Citibank, pidió dinero prestado a Royal Dutch Shell y Petroquímica de Arabia, mientras que JP Morgan asesoró al consorcio liderado por Qatargas Exxon Mobil. [6]

La industria mundial de seguros también tenía un caso de manía por las fusiones. En 1995, Traveler’s Group había comprado Aetna, y Berkshire Hathaway -una empresa de Warren Buffet- había absorbido Geico, Zurich Seguros absorbió Kemper Corporation, CNA Financial había comprado Continental Companies y General Re Corporation había hundido sus dientes en Colonia Konzern AG.

A finales de 1998 el coloso Citibank se fusionó con Travelers Group para convertirse en Citigroup, la creación de un gigante de un valor de $ 700 mil millones que se jactaba de tener 163.000 empleados en más de 100 países que incluía a las empresas de Salomon Smith Barney (una empresa conjunta con Morgan Stanley), crédito comercial, Primerica Financial Services, Shearson Lehman, Barclays América, Aetna y Financial Pacific Segurities. [7]

Ese mismo año, Bankers Trust y U.S. Investment Bank Alex Brown fueron adquiridos por Deutsche Bank, que había comprado también Morgan Grenfell de Londres en 1989. La compra hecha por Deutsche Bank el mayor banco del mundo en ese momento con activos de $ 882 mil millones de dólares. En enero de 2002, el japonés Mitsubishi y Sumitomo Operations se combinaron para crear Mitsubishi Sumitomo Bank, que superó a Deutsche Bank, con activos de US $ 905 mil millones de dólares. [8]

En 2004 HSBC se había convertido en el segundo mayor banco del mundo. Seis años más tarde, los tres gigantes habían sido eclipsados por BNP y Royal Bank of Scotland.

En los EE.UU., la pesadilla de George Gould llegó a su punto más alto justo a tiempo para el nuevo milenio, cuando el Chase Manhattan absorbió Chemical Bank. Bechtel Wells Fargo compró Norwest Bank, mientras que Bank of America absorbió Nations Bank. El golpe de gracia llegó cuando la reunificación de la Casa de Morgan anunció que se fusionaría con el Chase Manhattan Bank de Rockefeller/Chemical Bank/Manufacturers Hanover.

Cuatro bancos gigantes emergieron para reinar en el mercado financiero de Estados Unidos. JP Morgan Chase y Citigroup fueron los reyes del capital de la Costa Este. En conjunto, estos dos bancos controlaban 52,86% de la Reserva Federal de Nueva York [9] mientras Bank of America y Wells Fargo reinaban en la Costa Oeste.

Durante la crisis bancaria de 2008 estas empresas crecieron aún más, recibiendo casi $ 1 trillón de dólares cortesía del gobierno de Bush y el secretario del Tesoro y ex de Goldman Sachs, Henry Paulsen, mientras que silenciosamente compraban activos por centávos de dólar.

Barclays se hizo cargo de Lehman Brothers. JP Morgan Chase se tragó a Bear Stearns y Washington Mutual. Bank of America tomó a Merrill Lynch y Countrywide. Wells Fargo se apoderó del quinto más grande banco del país, Wachovia.

Los mismos bancos controlados por las mismas ocho familias que durante décadas habían galopado sus Cuatro Jinetes del petróleo por el Golfo Pérsico son ahora más poderosas que en cualquier otro momento de la historia. Son los Cuatro Jinetes del Sistema Bancario Mundial.

Fuentes:

[1] The Great Crash of 1929. John Kenneth Galbraith. Houghton, Mifflin Company. Boston. 1979. p.148

[2] Ibid

[3] Evening Edition. National Public Radio. 2-27-95

[4] “Bank of America will Purchase Chicago Bank”. The Register-Guard. Eugene, OR. 1-29-94

[5] “Big-time Bankers Profit from M&A Fever”. Knight-Ridder News Service. 12-30-95

[6] “US Banks find New Opportunities in the Middle East”. Amy Dockser Marcus. Wall Street Journal. 10-12-95

[7] “Making a Money Machine”. Daniel Kadlec. Time. 4-20-98. p.44

[8] BBC World News. 1-20-02

[9] Rule by Secrecy: The Hidden History that Connects the Trilateral Commission, the Freemasons and the Great Pyramids”. Jim Marrs. HarperCollins Publishers. New York. 2000. p.74