Economía Española en Camino hacia el Abismo

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
09 de marzo 2012

El continuo aumento en el gasto público en España está minando la capacidad del país para salir de una de las situaciones económicas más graves de la zona euro. En los últimos 4 años, España no ha sido capaz de hacer frente a una de las mayores tasas de desempleo en el mundo desarrollado. El resultado de la crisis financiera mundial que comenzó en 2006 no fue ayudado por las políticas socialistas del gobierno español que se limitan a aumentar el gasto público con el fin de cumplir con sus obligaciones.

Primer Ministro de España, Mariano Rajoy

Al igual que el gobierno socialista de Barack Obama en los Estados Unidos, la oficina del Primer Ministro, ahora encabezado por Mariano Rajoy, líder del Partido Popular de España, sigue aumentando la carga conocida como la deuda pública. En una reciente aparición ante el Congreso español, la Secretario del Trabajo, Fátima Báñez García, presentó un nuevo plan que busca perpetuar el status quo: promover la recuperación económica y el empleo a través de una iniciativa del gobierno que se infla la deuda pública y patrocina políticas que mantienen a los españoles dependientes de su gobierno. Este modelo no parece funcionar en los países donde se aprobó, pero por alguna razón, algunos países europeos, incluida España, creen que es el camino a seguir.

Dada la falta de resultados positivos, tanto en los sectores públicos como privados han comenzado a crear conciencia sobre el crecimiento insostenible de la deuda, que no ha arrojado ninguna solución real para salir  del problema de control del desempleo. A diferencia de otros países de la región, España sufre la tasa de desempleo disparada de un 22% – según cifras oficiales. Dependiendo de qué sectores de la economía se miren, este número crece aún más. Un total de 706 billones de euros no han sido suficientes para estímular la economía española, sobre todo porque ese dinero no se invierte en sectores que alguna vez fueron los pilares de una nación estable. Increíblemente, los montos de la deuda pública de España suman ya más del 60 por ciento de su producto interno bruto — 1.07 trillones de euros — mucho del cual se gasta en operaciones  programas gubernamentales de bienestar social que no producen resultados significativos.

En la actualidad, la deuda pública de España es mayor que el número calculado por la Unión Europea en virtud de sus normas. Cada año, el gobierno español suma más deuda al déficit, pero el país no produce lo suficiente para compensar ese gasto. Según el Financial Times de Londres, en 2012 España tendrá un aumento de su deuda de 60 mil millones de euros, lo que equivale al 6 por ciento del PIB. A pesar del compromiso expresado por el gobierno de Rajoy, la cantidad de euros necesarios para que España continue cumpliendo con sus responsabilidades y los excesos en los programas de ayuda estos intentos son superados por la falta de producción y el déficit. Mientras tanto, el país tendrá que seguir pagando los rescates bancarios, contratos y financiamiento de las clases dependientes que siguen confiando en el gobierno para conseguir un trabajo, comida o cualquier otra forma de apoyo que necesitan.

Aunque el gobierno de España anunció su intención de pagar miles de millones de euros en facturas vencidas, las tasas de interés en los proyectos de ley pendientes de pago pueden crecer más allá del alcance de las posibilidades del gobierno. Se estima que la deuda pública de España pronto se elevará al 87 por ciento de su PIB, dejando poco o ningún margen para el error y muy poco tiempo para poner en práctica políticas más eficaces que provoquen cambios en la economía. Si los españoles no son capaces de salir de su crisis, el país podría tener que seguir el mismo camino que el de Grecia, que se vio obligado por la Unión Europea a aceptar la ayuda financiera a cambio de permanecer como parte del bloque.

En el caso de Grecia, los rescates bancarios infames no funcionaron, la deuda no fue liquidada y el país está en una situación aún más grave de lo que era antes de los rescates. Como resultado de la aceptación de las condiciones impuestas por los bancos, que utilizan los gobiernos europeos como apoderados para operar, Grecia ha renunciado a su soberanía financiera, económica y social, pero no ha obtenido ningún resultado positivo. Si España va a seguir los pasos de Grecia no está claro ahora mismo, pero como el país ya ha aceptado dinero del rescate, es probable que esta tendencia continúe como sucedió con sus vecinos europeos.

De acuerdo con expertos financieros, las perspectivas financieras de España no se ve muy bien. El punto de no retorno – aunque para muchos ya está aquí – parece ser cuando las obligaciones de España lleguen al 90 por ciento de su PIB, un momento en que los expertos dicen que el país va a tener dificultades para mantener su casa en orden y respetar sus políticas fiscales . Como van las cosas hoy en día, algunos ven la intención de España de reducir su deuda pública a aproximadamente el 60 por ciento del PIB para el 202o como una tarea imposible.

Por cierto, dos de las principales razones por las que España cayó en el agujero financiero en que está ahora son la burbuja de la construcción, que explotó justo antes del inicio de la crisis – como sucedió en los Estados Unidos -, así como la adopción del programa de subsidios para energía renovable bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El programa, de acuerdo con un informe del gobierno, resultó en cero ganancias de las inversiones y en su lugar creó un agujero en el mercado de trabajo que le costó 2,2 empleos por cada puesto de trabajo “creado” por el Estado. En otras palabras, por cada empleo que se crea a través del programa de energía renovable patrocinado por el gobierno español, el país perdió 2,2 puestos de trabajo.

La crisis económica y la participación del gobierno español en programas de rescate que trataban de rescatar a los bancos en ese país hizo que la deuda pública aumentara a 363 por ciento del PIB en 2011.

Como sucede a menudo, una vez que los gobiernos empiezan a quedarse sin opciones, estos acuden a su última herramienta: la adquisición corporativa de los recursos públicos. Es decir, una transferencia masiva de dinero y bienes en poder del gobierno en representación del pueblo, a las manos de las grandes corporaciones – en su mayoría los bancos – que son los organismos responsables de la actual crisis financiera mundial, pero que encontraron tierra fértil para pedir rescates financieros mientras cobran intereses de los gobiernos por el dinero que les prestan. En Grecia, las grandes corporaciones son ahora las dueñas de gran parte del patrimonio del país, incluyendo sus islas y grandes infraestructuras. Mientras pasan los meses y no hay solución por parte del Gobierno español para reducir el impacto de la depresión económica en curso, que incluya la liquidación de la deuda, es probable que España va a terminar regalando su soberanía política y financiera así como la entragará su infraestructura y recursos a los bancos, al igual que lo hizo Grecia.