El Tabú del Periódico La Nación: La Libertad de Expresión

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
Noviembre 8, 2010

El terrorismo es seguramente uno de los temas más discutidos hoy en día, probablemente el más discutido.  Sin embargo para el periódico La Nación de Costa Rica, este es un tema que se deja debajo del tapete; es una patata muy caliente.  El asunto del terrorismo no puede ser abordado ni siquiera en la sección de Cartas en su sitio de Internet.  Parece que para el diario, que goza de libertad de prensa para que sus periodistas y reporteros hablen y opinen sobre cualquier cosa, esta libertad de expresión no debe ser dada a todos. 

En diversas ocasiones, he enviado cartas relacionadas al tema del terrorismo alrededor del mundo. Esas cartas siempre apuntan temas actuales y debidamente documentados relacionados al terrorismo y la lucha contra este.  Pero la persona encargada de censurar el contenido de los lectores y participantes de la sección parece no sentirse en la posición de dejar que los foristas expongan sus ideas libremente.  La última carta que titulé: ¿Qué hace un terrorista Cenando en el Pentágono? fue omitida por el responsable de la sección de cartas. Cuando intente contactar al Webmaster de La Nación, con quien anteriormente había intercambiado correos al respecto de los temas que se discuten en le foro, me di cuenta que mi dirección de correo electrónico había sido bloqueada y que mis inquietudes no serían por lo tanto atendidas.

Debido a que esta no es la primera vez que una de mis cartas es censurada, sino la quinta o sexta, queda claro que al periódico le queda grande la camisa de medio de comunicación libre y sin tapujos.  Queda claro que La Nación como otros medios, es solo un “portero” que filtra la información que le conviene sea publicada, y aquella que no sigue su agenda, no encuentra lugar, ni siquiera en un foro que debería ser abierto al público, como lo es la sección de Cartas en Internet.  También queda claro que el periódico La Nación no cumple con el compromiso que dice tener con los lectores de ser un medio veraz e imparcial, que se jacta de ser la punta de lanza del periodismo costarricense.

¿De qué sirve tener medios de comunicación si estos solo publican lo que les gusta y hablan solamente de lo que se sienten cómodos hablando?  ¿De que sirve donar libros a niños y escuelas, si la verdadera educación, la que se obtiene en el transcurso de nuestras vidas, es censurada y modelada según las directrices de un grupo de patanes arrogantes que se hacen llamar periodistas, pero que no son capaces de distinguir entre la libre expresión y la censura sin vergüenza?  ¿De qué sirve ser el periódico más respetado del país, si este respeto se logra poniendo parches y tapujos a quienes quieren dar su opinión sobre un tema tan actual y tan importante como el Terrorismo.

¿Está el periódico La Nación cumpliendo con su responsabilidad social como medio de comunicación, de informar a la población de una manera veraz?  Desde luego que no. Esta no fue la primera ni será la última vez que los cómplices y compinches en este diario mantendrán las puertas cerradas a quienes no se ajusten a su agenda editorial y noticiosa.  Tanto por la libertad de prensa!