¿Por qué los Recién Nacidos deben vivir? No deben, dicen Especialistas en Etica

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
05 de marzo 2012

“Un experto en ética es uno cuyo juicio sobre la ética y códigos de ética ha llegado a ser de confianza para una comunidad específica, y (importante) se expresa de alguna manera que hace posible que los demás le imiten o se aproximen a su juicio. Siguiendo el consejo de los especialistas en ética es uno de los medios de adquirir conocimiento. “

La imposibilidad de salvar a todos los bebés que nacen en este mundo no es una situación poco común. La decisión de salvar a una madre y no al bebé durante un parto o viceversa, no es nuevo. Lo nuevo es cuestionar si está bien matar a un bebé a pesar de que nació perfectamente sano. Algunos expertos en ética hoy en día incluso omiten la pregunta en sí misma y avanzan en la idea de que matar a un recién nacido es una idea a ser seriamente considerada. Sin embargo, con qué fines? En un artículo reciente publicado en el Diario de Ética Médica, especialistas en ética explican que “matar a un recién nacido debe ser permitido en todas las situaciones donde el aborto es permitido”, y esas situaciones incluyen  aquellas en las que un bebé nace en perfecto estado de salud. Los autores de este trabajo, están defendiendo abiertamente la eugenesia bajo la premisa de que ni un feto ni un recién nacido tienen la condición moral de una persona real.

El documento fue escrito por la Dra. Francesca Minerva, Cappe, Universidad de Melbourne, Melbourne, VIC 3010, Australia, con el apoyo de Alberto Giubilini. El Sr. Giubilini es afiliado a la Facultad de Filosofía de la Universidad de Milán, Milán, Italia, el Centro para la Bioética Humana, Universidad de Monash, Melbourne, Victoria, Australia, mientras que la Sra. Minerva está afiliada al Centro para la Filosofía Aplicada y Ética Pública de la Universidad de Melbourne, Melbourne, Victoria, Australia y el Oxford Uehiro Centro de Ética Práctica, la Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido.

¿Qué tipo de drogas alguien tiene que consumir para abogar por el asesinato de niños no nacidos o nacidos? Sólo un grupo de arrogantes, enfermos mentales comprometido éticamente que siguen un pensamiento pro eugenesia podrían abogar por dicha política. Los autores afirman que, incluso cuando un feto o un bebé está sano, ser madre puede ser una carga psicológica para una mujer y por lo tanto, el asesinato de los bebés debe ser considerado como una opción para aliviar esa carga. También argumentan que si no es la madre que está mentalmente fuera de equilibrio, tal vez sus otros hijos sean los que van a estar mentalmente afectados por la llegada del recién nacido. “Tenemos que evaluar los hechos con el fin de decidir si los mismos argumentos que se aplican para matar a un feto humano también pueden ser aplicados sistemáticamente para matar a un recién nacido”, dicen los autores.

Sorprendentemente, el artículo dice que el aborto debe ser una práctica más común cuando hay una sospecha de un defecto genético, que según ellos se pueden detectar mediante exámenes médicos. Sin embargo, ya que algunas pruebas no son suficientemente efectivas para detectar ciertas complicaciones originadas a partir de genes o mutaciones genéticas heredadas, el aborto del feto o la eutanásia de recién nacidos también debe ser considerada como una medida preventiva para evitar la llegada de seres humanos no deseados. “… las pruebas genéticas prenatales se hacen generalmente sólo si hay antecedentes familiares de la enfermedad. A veces, sin embargo, la enfermedad es causada por una
mutación genética que interviene en los gametos de un miembro sano de la pareja. Por otra parte, las pruebas de TCS son bastante caras y se tardan varias semanas para obtener el resultado. Sin embargo, estas patologías poco frecuentes y graves no son las únicos que pueden permanecer sin ser detectadas hasta el parto, e incluso enfermedades congénitas comunes podrían dejar de ser detectadas “, reza el documento.

Estas dos personas parecen creer que un filósofo o un grupo de ellos tiene la autoridad moral, médica o académica para determinar el futuro de un bebé, ya que citan que “filósofos” han propuesto la eutanasia como una alternativa en el pasado , y por lo tanto no es nada nuevo matar a un bebé, incluso si está perfectamente sano. “Se podría sostener que incluso teniendo en cuenta las evaluaciones más optimistas sobre el potencial de los niños con síndrome de Down, este potencial no se puede decir que es igual a la de un niño normal “, afirman. Este tipo de pensamiento fue típico durante el holocausto nazi, donde además de Judios, Armenios y otros grupos étnicos, los enfermos, ancianos y los discapacitados fueron asesinados por el bien de la purificación de la raza. Su evaluación de la eugenesia continúa: “… mantener a los niños de este tipo puede ser una carga insoportable para la familia y la sociedad en su conjunto, cuando el estado económico ofrece para su cuidado.”

Minerva y Giubilini resumen su pensamiento al afirmar que el potencial no confirmado de cualquier feto para convertirse en una persona que tiene proyecciones menores a tener una vida perfecta, es una oportunidad para justificar el aborto, o después del nacimiento, el infanticidio, en el caso de los bebés a quienes se les permitió vivir. “El hecho de que un feto tiene el potencial para convertirse en una persona que va a tener una vida (al menos) aceptable no es ninguna razón para prohibir el aborto. Por lo tanto, sostenemos que, cuando las circunstancias se producen después del nacimiento de tal manera que el aborto sea considerado o justificado, llamamos a que el aborto después del nacimiento deba también ser permitido “, dicen. A continuación, proponen que en lugar de llamar el asesinato de un niño por su nombre – infanticidio -, hay que bajar el tono y llamarlo “aborto después del nacimiento”, un calificativo que puede ser fácilmente relacionado a gran parte de la sociedad que está acostumbrada a escuchar sobre el aborto como una opción cuando hay emergencias médicas o cuando una madre o un médico deciden que es la mejor opción. Para los autores, el infanticidio o la eutanasia no son tales cuando los intereses del feto o los de la familia justifican la muerte del recién nacido.

Sorprendentemente, tanto Minerva como Giubilini invocan el aspecto moral, cuando se lanzan en defensa del infanticidio. Consideran que, dado que ni un feto ni un recién nacido tienen la reputación moral de una persona, no es posible dañar a un recién nacido mediante la prevención de su nacimiento o al prevenirlo que se desarrolle o la posibilidad de que se convierta en una persona completamente desarrollada en el sentido moral. Según su análisis, ni un feto ni un recién nacido tienen derecho a vivir, ya que carecen de las propiedades que permiten que tengan el derecho a existir. “… ninguno es una persona en el sentido que no son sujetos con un derecho moral a la vida. Entendemos la ‘persona’ como un individuo que es capaz de atribuir a su propia existencia un cierto valor (al menos) básico de tal manera que la privación de esta existencia es una pérdida para él o ella.” Estos escritores también desvelan un punto de conversación eugenista bien conocido por filántropos modernos y los miembros de la clase médica que comúnmente lo usan para imponer políticas ambientales: que los seres humanos son animales – y que, así como animales, las personas con retraso mental, por ejemplo, no tienen la capacidad de valorar su existencia y por lo tanto, no son personas. La premisa de que los seres humanos son animales – una idea mal concebida, pues los humanos no son animales, sino mamíferos, el rasgo que compartimos con otros animales, a menudo se cita  como una justificación para asesinar a los enfermos, los ancianos, los pobres, y ahora a los bebés.

Incluso los principales medios de comunicación liberales han dado a conocer la agenda detrás de la campaña de eugenesia que se lleva a cabo en la sociedad moderna. Haga clic aquí para leer el artículo.

Su propuesta continua: “Simplemente el ser un humano no es en sí una razón para atribuir a alguien el derecho a la vida.” Luego, tratan de engañar al lector al afirmar que la descripción anterior debe ser aplicable como es usada para abortar fetos en las situaciones antes expuestas o como los criminales convictos que son condenados a muerte. Una pregunta que inmediatamente viene a la mente es, ¿Qué delitos comete un feto o un recién nacido para que Minerva y Giubilini los comparen con un criminal convicto? La segunda pregunta es, ¿no son personas inocentes a menudo condenados por delitos que no cometieron y condenados a muerte de todos modos? La tercera pregunta es, ¿Es la práctica del aborto como se hace hoy en día considerada de algún modo una práctica moralmente aceptable sólo porque se permite o porque es ampliamente aceptada? El leer más este reporte me hace pensar que estos dos académicos médicos no están completamente sanos, al abogar por las ideas expresadas en su trabajo publicado. Tal vez otro hecho increíble es que el Diario de Ética Médica de legitimidad a escritos como este que buscan apaciguar a la gente sobre el asesinato de otros seres humanos. Es como cuando el gobierno de Estados Unidos decidieron bautizar el asesinato de los libios llamando a su ataque a ese país como una “acción dinámica”, en lugar de “homicidio en masa” a través de la acción militar.

Los autores omiten por completo el hecho de que a pesar de que son incapaces de expresarlo verbalmente o vocalmente, los fetos y los recién nacidos sienten dolor y que las prácticas actuales utilizadas para llevar a cabo el infanticidio hace infligir dolor a estos seres vivos. En su lugar, afirman que el dolor sólo puede medirse de acuerdo a la limitación a la cual una persona es sometida, lo que impide que él o ella logre sus objetivos, y que como los fetos y los recién nacidos no son personas, no hay dolor infligido al ser asesinadas. “Difícilmente puede un recién nacido decir que tiene objetivos, como el futuro que imaginamos, porque es una mera proyección de nuestra mente en sus posibles vidas”, dicen los autores. Una vez más, Minerva y Giubilini concuerdan en que los planes y las vidas de aquellos que ya están vivos, como hermanos y padres del recién nacido son más importantes que dejar que un recién nacido en perfecto estado de salud continúe viviendo. Hacen hincapié en que dado el potencial de que sus vidas – la de los padres y hermanos – sea negativa o positivamente afectado por el nacimiento de un niño, los padres y hermanos deben recurrir al infanticidio para poner fin a las consecuencias potenciales inexistente que sólo sus mentes – las de los autores Minerva y Giubilini – son capaces de adivinar antes de tiempo.

Al leer su artículo, me doy cuenta que el pensamiento de Minerva y Giubilini es uno mal concebido, por lo menos por tres razones. En primer lugar, en su opinión, a pesar de que no está bien apoyado en el escrito, hay justificaciones morales o de otro tipo para matar a un feto o un recién nacido. En segundo lugar, ellos igualan un feto a un recién nacido. En tercer lugar, creen que ni el feto ni un recién nacido son personas a causa de las convenciones comúnmente aceptadas a las cuales ellos se apegan, en lugar de escribir su análisis basado en comparaciones sobre la presencia de funciones biológicas, por ejemplo, que todos los fetos, recién nacidos y personas compartimos. Este es un caso típico de como alguien escoge pequeñeces  que funcionan para ellos a la hora de ofrecer su punto de vista y publicar un documento que aboga por el asesinato de seres inocentes que en su opinión no son humanos o personas.

¿Qué bien podría proceder de un establecimiento médico que cree que los seres humanos puede ser igualados a los animales, o que un recién nacido no es una persona y que por lo tanto, debería permitirse su asesinato? ¿Cómo podemos confiar nuestras vidas en manos de estos enemigos de la humanidad que abogan por el infanticidio, la eutanasia y en otras situaciones incluso el asesinato en masa sólo porque sus convenios establecen que personas con discapacidad o con retraso mental no tienen una vida digna de ser vivida? ¿Quiénes son ellos para determinar qué vida merece la pena, cual vida debe ser preservada y quienes deben ser candidatos a ser asesinados?

“Un experto en ética es uno cuyo juicio sobre la ética y códigos de ética ha llegado a ser de confianza para una comunidad específica, y (importante) se expresa de alguna manera que hace posible que los demás le imiten o se aproximen a juicio. Siguiendo el consejo de los especialistas en ética es uno de los medios de adquirir conocimiento. “

¿Va a seguir confiando ciegamente en los especialistas en ética?