¿Cómo es Estados Unidos hoy?

Más impuestos, más desempleo, más gente sin hogar, más venta de alcohol 

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
06 de febrero 2012

Muchas veces, la gente quiere saber como es exactamente Estados Unidos hoy. Resulta que la mayoría de la gente tiene una idea equivocada. En muchos países, donde la gente cree que tenerlo todo es de lo que se trata la vida, todavía ven a los EE.UU. como la casa brillante en la colina. “Es muy diferente de cuando yo vivía allí”, respondo con frecuencia. La clave aquí es que los cambios que han tenido lugar en los Estados Unidos, la mayoría, si no todos ellos para lo peor, han pasado rápido. El más importante para gran parte de la población se llevó a cabo en la última década.

La mayoría de los cambios negativos tienen que ver con la pérdida de la libertad, una consecuencia del crecimiento fuera de control del gobierno federal. Hoy en día incluso los principales medios de comunicación no pueden ocultar la realidad en la que EE.UU. se encuentra; ni siquiera los medios de comunicación amigables a Obama (MSNBC, NBC, CNN, New York Times, Time, Newsweek, FOX y así sucesivamente). La situación aberrante en la que los Estados Unidos se encuentra en estos momentos
se puede medir usando por lo menos 4 variables: impuestos, el desempleo, la pobreza y el alcohol.

El ganso de los huevos de oro: El ciudadano estadounidense 

Vamos a empezar con los impuestos. La potestad tributaria es el poder de esclavizar. No sé cuántas veces he oído esa frase, pero dudo que mucha gente en el poder realmente entienda lo que realmente significa. Probablemente menos que un puñado están dispuestos a actuar para corregir lo que significa. Hasta 1913, los Estados Unidos (el Gobierno Federal y los estados) funcionaron bastante bien sin un impuesto sobre la renta, pero los fondos recaudados a través de impuestos no fueron suficientes para sostener un creciente gobierno federal a los niveles que los controladores querían. Hoy en día, el impuesto sobre la renta se come la mayor parte del fruto del trabajo de la gente. Y cuando los impuestos no son suficientes para apoyar la creciente burocracia, más impuestos se imponen a la población. Así es como ha sido durante casi 100 años. Sin embargo, el crecimiento del gobierno federal y su intención para obtener más poder no es la única razón por la que necesita más impuestos. Si usted no cree que el gobierno no tiene dinero para pagar a los maestros, policías, bomberos y otros trabajadores locales y federales, usted está probablemente consciente de los infames informes financieros anuales. Este es el doble juego de libros que todas las ciudades y los estados tienen. Uno tiene la contabilidad que la mayoría de personas piensan que conoce, el otro tiene el récord de los dineros que se tomaron de la caja fuerte de los gobiernos para hacer cosas que probablemente no son conocidas por la mayoría. Mientras las corporaciones y los bancos obtienen crédito fácil de la ventana de la Reserva Federal, además de ser rescatados con billones de dólares de los contribuyentes, la gente común ha tenido que apretarse el cinturón si tuvieron la suerte de mantener sus puestos de trabajo en los últimos 10 años. A pesar de que se dice que la crisis económica comenzó en el año 2008, la verdad es que comenzó mucho antes de eso, incluso antes de que George Bush llegara al poder.

Si alguien puede esperar que durante la administración republicana los impuestos sean menores, también pueden contar con el aumento de los impuestos durante una administración democrática. Por desgracia, los recortes de impuestos republicanos se aplican generalmente a los muy ricos, y los aumentos de impuestos de los demócratas, se aplican a la clase media y los muy pobres. La última década ha sido la peor para el pueblo de los Estados Unidos, probablemente desde la última Gran Depresión. Pero la situación no parece estar mejorando. ¿Quién tiene la culpa? Todos los presidentes que no tuvieron los cojones para hacer frente a las empresas multinacionales que han controlado el gobierno federal, al menos desde 1913. De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), no habrá alivio para los contribuyentes estadounidenses en 2012. De hecho, los impuestos se incrementarán en al menos el 30 por ciento en los próximos dos años. Ese número es válido, si dejamos a un lado la práctica fiscal que el Gobierno Federal ha utilizado durante 100 años, y eso es la manipulación de la moneda, o la devaluación artificial del dólar mediante la impresión de dinero de la nada.

Impuestos más altos no sólo significan un Gobierno Federal más grande, pero también menos recuperación, menos empleos, menos ingresos y menos libertad. Este panorama será así debido “principalmente debido a los vencimientos programados de disposiciones fiscales, tales como la reducción de las tasas de impuesto sobre la renta, limitar el alcance del impuesto mínimo alternativo (AMT) y la imposición de nuevos impuestos, tasas y sanciones que están programadas para entrar en vigor “, reza el documento de la CBO.

¿Cómo podría haber una recuperación cuando el Gobierno Federal se come una gran parte de los fondos recaudados a través de impuestos y casi nada de eso se usa para beneficiar a los contribuyentes? Los números de la CBO dicen que los ingresos de impuestos federales alcanzaron $ 2,302 mil millones en el año fiscal 2011, y aumentarán a $ 2.523 mil millones en el año fiscal 2012, $ 2.988 mil millones en el año fiscal 2013, y $ 3.313 mil millones en 2014. El informe añade que como porcentaje del PIB, los ingresos tributarios fueron de 15,4 por ciento en el año fiscal 2011, y serán el 16,3 por ciento en 2012, el 18,8 por ciento en 2013, y 20,0 por ciento en el año fiscal 2014. En otras palabras, el Gobierno Federal tendrá más dinero para gastar que en años anteriores. Es poco probable sin embargo que el gobierno vaya a gastar el dinero en programas para hacer crecer la economía, crear empleos y mejorar el tema de la deuda. De hecho, en enero el aumento de la deuda del Gobierno Federal creció otro billón de dólares. De ahí es de donde proviene el pronóstico de que habrá una economía lenta durante los próximos seis años.

Más impuestos, menos puestos de trabajo

Vamos a hablar de desempleo. Con los números preparados por el gobierno, sus funcionarios dicen que la tasa de desempleo es de aproximadamente el 7 por ciento. La CBO ha salido a decir que realmente es un 10 por ciento. Sin embargo, es probable que dicha tasa haya alcanzado el 20 por ciento, pues fue calculada en más de 17 por ciento en 2009. El gobierno federal ha asumido la responsabilidad de alentar a las empresas a trasladarse al extranjero, en lugar de promocionar a Estados Unidos como el lugar para estar, para crear puestos de trabajo, para producir bienes y vender sus productos. Los impuestos más elevados en el país, junto con la avaricia corporativa llevaron a las empresas a trasladarse a Asia y América Latina a un ritmo acelerado. Al mismo tiempo, los impuestos más altos y una economía lenta han terminado con la iniciativa empresarial local y abrió la puerta a corporaciones como Wal-Mart, IKEA, y otras empresas que lucran mediante la explotación de los trabajadores del tercer mundo para producir basura que se vende en Estados Unidos y el resto del mundo. Si usted es un socialista o comunista y cree que el consumismo es malo para el medio ambiente y la humanidad como un todo, eche un vistazo a lo que los productos de mano de obra barata hacen a ambos.

Desde aproximadamente 2000, los Estados Unidos ha perdido 6 millones de empleos en la manufactura. La mayoría de estos puestos de trabajo, como ya he dicho, se trasladaron a México, Brasil, India, China y otros países alrededor del mundo a expensas de los contribuyentes estadounidenses. Un estudio realizado por el Instituto de Política Económica muestra cómo el déficit comercial estadounidense con China hace que los Estados Unidos pierda alrededor de medio millón de empleos al año. Por otra parte, los registros de impuestos indican que hasta el año 2008, el empleo ofrecido por las empresas matrices de Estados Unidos crearon 10,1 millones de empleos en el extranjero a través de sus filiales en países como los mencionados antes. Eso es aproximadamente la mitad del número de puestos de trabajo que las empresas multinacionales cortaron en los Estados Unidos durante el mismo período. La cantidad total? 21,1 millones de empleos. La manufactura no es más una actividad significativa en los EE.UU., como lo era hace 50 o 60 años, cuando el 28 por ciento de la producción económica estaba directamente relacionada con la producción de bienes en territorio de EE.UU.. Hoy en día, es menos de la mitad; 11,5 por ciento.

¿Ha oído hablar sobre el efecto NAFTA? En caso de que usted no sepa lo que es NAFTA, sería una gran idea preguntarle a Bill Clinton y Al Gore, los padres de este niño. El Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio firmado bajo la administración Clinton se suponía que era, de acuerdo con Clinton y Gore, el mejor invento desde que la línea de montaje entró en existencia. Irónicamente, NAFTA es el principal responsable de exterminar las líneas de ensamblaje en los Estados Unidos.

El libre comercio no es malo cuando hay un campo nivelado para todos los participantes que comercian, o cuando las pérdidas aquí pueden compensarse con ingresos en otras áreas, si sabes a qué me refiero. Sin embargo, esto no es lo que NAFTA hizo por los EE.UU, después de haber sido firmado por Clinton en 1994. Los partidarios de NAFTA contradicen la idea de que este acuerdo fue negativo para los EE.UU., porque según ellos los EE.UU. experimentaron un aumento significativo en el PIB como resultado de la implementación de este tratado. A menudo se comparan aspectos macroeconómicos post NAFTA a los existentes pre NAFTA para hacer sus argumentos. Los resultados positivos de NAFTA se presentan y describen en términos macroeconómicos, ya que es más fácil para crear puntos de conversación para alimentar a los principales medios de comunicación para que puedan regurgitar dichos puntos al público. Sin embargo, como vimos antes, NAFTA es responsable de la pérdida de empleos en la manufactura. Esta pérdida no se produjo inmediatamente después de la implementación de NAFTA, pues la mayoría de las empresas no se mudaron al extranjero después inmediatamente. La pérdida de puestos de trabajo fuera de control llegó a finales de los años 90 y a lo largo de los primeros años del siglo 21. Un solo informe del economista Robert Scott, del Instituto de Política Económica muestra como sucedió la pérdida de al menos 700.000 puestos de trabajo debido a NAFTA. Lea el informe completo “Hacia el Sur: “México-Estados Unidos el comercio y el desplazamiento de empleos después del NAFTA”. Las opiniones acerca de cómo NAFTA ayudó o perjudicó la economía de los EE.UU. siguen siendo numerosas, pero la verdad es que la prueba está en el pudín.

Adiós, adiós sueño americano

Personalmente, no creo en el llamado sueño americano, así que perdónenme si lo creen. Pero independientemente de si fue real en algún momento, tal vez la gente en los EE.UU. (99 por ciento de ellos) estaría de acuerdo en que desapareció en los últimos diez años. Dependiendo a quién le pregunte, el símbolo más importante de lo que es el sueño americano incluye ser dueño de una casa, a pesar de que en la mayoría de los casos la gente no es dueña de sus casas, sino los bancos. Este es otro aspecto que cambió en los Estados Unidos en la última década. Aunque el nuevo milenio vio cada vez a más estadounidenses obteniendo préstamos para comprar casas, ahora sabemos que era sólo una burbuja planificada, que se suponía iba a explotar y a dejar a millones de personas sin hogar en todo el país.

No importa cuánto los principales medios de comunicación lo digan, la crisis no va a terminar en el corto plazo. Junto con la profundización de las malas condiciones económicas, ser dueño de una propiedad también se torna muy difícil. A partir de hoy, el número de propietarios de viviendas en los EE.UU. ha caído un 66 por ciento. Esta cifra proviene de la Oficina del Censo de EE.UU., y se publicó hace solo cinco días. Pero la falta de vivienda no es nuevo. Se trata de una tendencia que los estadounidenses han visto con más fuerza por lo menos durante los últimos tres años. Junto con la caída en la tasa de propiedad de vivienda viene la caída de los precios de las viviendas a tasas de 1,3 por ciento en noviembre y un 3,7 por ciento en octubre. Las cifras anteriores son un recordatorio de las condiciones vistas en la época de la Gran Depresión. Así que cuando los medios corporativos dicen que el país se está recuperando, puede estar seguro de que es una de las más audaces mentiras que ha escuchado. Puede ser diferente para los de Wall Street, por supuesto.

Las dos principales razones de la caída de la propiedad de vivienda? La falta de crédito disponible, que se debe a la falta de dinero y a las pocas opciones de financiación para los propietarios potenciales. El economista Paul Dales, dice que incluso si la gente quiere tener una casa, es difícil hacerlo, porque no hay financiación para una hipoteca. Es  un riesgo financiero ayudar a alguien si los precios inmobiliarios seguirán cayendo este año y en 2013. El número de viviendas existentes que quedan vacantes están en torno a un 2,5 por ciento; todo un inventario de donde los compradores pueden elegir. Pero, ¿existen compradores? Sin duda hay un montón de gente sin hogar que necesita un lugar para dormir. La caída de la propiedad de la vivienda ha visto su peor momento en la costa oeste, donde la tasa alcanzó el 60,1 por ciento, según datos del censo. Este escenario no es de extrañar, porque si la gente no tiene trabajo, un empleo bien pagado y estable, mientras son esclavos de la IRS, no se puede esperar que se conviertan en propietarios de viviendas.

Una herramienta de última instancia: el alcohol?

Tiempos desesperados exigen medidas desesperadas. ¿Cuáles son las probabilidades de que la venta de alcohol aumente anualmente durante una recesión económica? De  ninguna manera digo que este aumento es una consecuencia directa de la crisis global, pero no sería una sorpresa. “Los envíos de whisky por los Estados Unidos, así como de  vodka, ron y aguardiente en el 2011 aumentaron un 2,7 por ciento respecto al año anterior – el mayor aumento en cinco años, según datos de la industria”, informa Fox News. Una tasa de 2,7 por ciento no parece mucho, pero si este porcentaje se cuantifica, tal vez podamos tener una mejor perspectiva. “Las ventas de productos alcohólicos de marcas famosas subieron un 5,3 por ciento el año pasado, en línea con el promedio previo a la recesión del 5,8 por ciento. Por lo menos sabemos cual sector de la economía tiene el potencial para crecer. Así que despréndase de su 401K, ahorros y otros productos financieros y compre alimentos no perecibles, agua y tal vez acciones de la industria del alcohol?

El Poder Horizontal del Estado

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
13 de julio 2011

¿A cuántos liberales, libertarios, conservadores y anarquistas, por citar algunos, no les gustan los resultados que se derivan de tener un Estado fuera de control? Sería interesante realizar una encuesta y saber exactamente. Sin embargo, una encuesta no es necesaria, a menos que usted sea un aficionado a la estadística o de las matemáticas, para enterarse de que la mayoría de la gente está insatisfecha con el actual estado de las cosas. La prueba de que la participación del gobierno puede hacer más daño que bien está en todos los aspectos de la vida. Pero no es el gobierno o el Estado el responsable de estos resultados, es la gente que apoya a los Estados o gobiernos quienes cargan con la culpa.

Aunque la estructura y poder del gobierno son vistos como construidos en forma piramidal, la verdad es que el gobierno o el Estado se construye horizontalmente. El gobierno está compuesto por las personas que le dan el apoyo legal y moral de existir, por lo que esas mismas personas son responsables de lo que el Estado o el gobierno hace o deja de hacer. Por lo tanto, todas las cosas que se originan en el Estado, buenas o malas, son el resultado directo del apoyo dado por las personas a lo que conocemos como el gobierno o el Estado.

El problema es que muchas personas no conocen o no entienden esto. La gente se queja sobre el estado actual de las cosas sin darse cuenta de que ellos son los culpables de la miseria que están experimentando. Otras personas se dan cuenta, pero son demasiado hipócritas o miedosas de hacer algo al respecto. Ellos no hablan en su contra porque temen el rechazo social. Aquellos que temen se alegrarán de saber que el problema de un Estado abusivo y fuera de control se resuelve con acciones, no palabras. ¿Por qué? Porque el lenguaje es tan frágil que se puede doblar en todo tipo de maneras para decir lo que se quiere. Es casi imposible inyectar una dosis de sentido común en cualquier persona que haya sido previamente adoctrinada, y todos nosotros somos en cierto grado adoctrinados. Sin embargo, si se actúa sobre algo que es visto como malo o abusivo, los demás verán, por sí mismos, lo que queremos decir, porque nuestras acciones tienen más sentido que lo que han pensado que es real durante toda su vida.

Despertar a la gente para que actúen para cambiar el actual estado de cosas es una tarea imposible si sólo se usan las palabras. La razón de esto, es que la cultura se ha arraigado tan profundamente en sus mentes, que la realidad de la gente no es otra cosa que lo que la cultura les dice que es. Nada más. Es muy claro que la cultura no “enseña” la realidad o la verdad a las personas, sino que les da una mezcla de verdades a medias y mentiras abiertas. ¿Cómo hacer entender a las personas que aunque los nazis mataron directamente 6 millones de judíos e indirectamente a un total de 40 millones de personas, hay otra entidad que ha matado a casi siete veces más seres humanos que los nazis. Puede venir como una sorpresa para muchos que en los tiempos modernos los Estados o los gobiernos son responsables de la muerte de al menos 262 millones de personas. Eso es un hecho que la cultura no le dice a nadie.

Por ejemplo, en nuestra ‘realidad’ creada por la cultura, el problema es el terrorismo, pero en lugar de abordar las causas profundas del terrorismo, el Estado trata a sus jefes -los ciudadanos- como delincuentes. De repente, todo el mundo es culpable hasta que demuestre lo contrario y todo el mundo se somete a esta forma de pensar. Se revisan los zapatos en los aeropuertos para resolver el problema del terrorismo, la cultura nos dice. Se da al Estado una foto de su cuerpo desnudo (en los escáneres de cuerpo entero) como forma de solucionar el terrorismo, nos dicen los medios de comunicación.

Mientras tanto, los terroristas, los verdaderos terroristas, que operan los escáneres en los aeropuertos, los que mataron al menos a un millón de personas en Irak, que apoyan la limpieza racial en Bosnia y que ahora la impulsan en Libia, Pakistán, Yemen y Siria usan la complacencia de la gente para continuar haciendo lo mismo.

Las personas apoyan al Estado porque es la forma en que fueron educados. Dependiendo de donde usted vive, el sistema educativo les ha enseñado a obedecer y hasta a adorar al Estado. Junto con el adoctrinamiento se encuentra el papel que juega la cultura en la vida de las personas. La cultura refuerza los paradigmas que se han criado para que todo siga como hasta ahora. Los seres humanos fueron adoctrinados para aceptar y exigir una explicación de la realidad que nunca debe cambiar, y es que el Estado, cualquier Estado, tiene nuestros mejores intereses en mente. Es por eso que todos ‘debemos’ pagar impuestos sobre nuestras propiedades por el resto de nuestras vidas, a pesar de que los lo pagamos al comprar dichas propiedades. Es por eso que ‘elegimos’ a nuestros representantes a partir de dos partidos mayoritarios y creemos que el sistema nos da una opción. Es por eso que todos obedecen las leyes creadas por el Estado, aunque este mismo no las obedezca. Esto sucede porque las leyes son para los esclavos, no para los dueños. Y ¿adivinen qué? Los dueños también son seres humanos como usted y yo, no importa lo mucho que les gusta verse a sí mismos como seres superiores.

El problema con la ‘realidad’ creada por la cultura es que debido a que es objetivamente falsa, necesita el apoyo continuo para que sea creíble. Es exactamente igual que “decir una mentira mil veces y se convertirá en verdad”. Eso es lo que la cultura hace. Las personas que creen en el sistema de los paradigmas impuestos por los ingenieros sociales, paradójicamente, requieren un refuerzo constante de lo que creen es la verdad. Así, por ejemplo, a las personas se les ha enseñado que la Primera Guerra Mundial se luchó por el bien de la democracia, o que el gobierno vino después de la Gran Depresión para salvar a todos, o que la Segunda Guerra Mundial sucedió para salvar al Capitalismo, o que los bancos centrales existen para controlar las fuerzas terribles que hacen que el libre mercado imperfecto y peligroso. El problema con todas estas realidades falsas, que para muchos de nosotros son reales, es que nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos e hijas estará determinado por las decisiones tomadas por personas que creen estas falsas verdades.

Esto es así porque todo el mundo piensa que el Estado o el gobierno existe para arreglar todo lo que está mal y por lo tanto no hay nada que temer. Allí mismo se origina del Estado Niñera. Dado que los individuos no son capaces de manejar sus propias vidas, eso es lo que nos han enseñado, siempre habrá un Estado para poner la tuerca en el tornillo que se soltó, una entidad que nos dé todo lo que necesitamos. Lo que la gente no se da cuenta, es que esa misma entidad, si lo permiten, también les quitará todo lo que se repartieron por el poder investido en él. Es porque la realidad creada y reforzada por la cultura gira en torno a puntos de vista de dependencia colectivista, que el Estado se ha convertido en el inconveniente que es hoy. Aunque la evidencia muestra que esta entidad a la que todos supuestamente le debemos todo lo que tenemos ha destruido todo lo que ha tocado, el nivel de adoctrinamiento de las personas es tan alto, que no sólo no les permite ver tal destrucción, sino que también les dirige automáticamente a buscar más refuerzos de su falsa realidad.

Desde la educación a la economía, de la política exterior a los servicios sociales, el Estado tiene todo destrozado. Intencionalmente, por cierto. Es precisamente porque la evidencia derrota los falsos paradigmas que la cultura quiere imponer, que la gente continuamente vuelve para pedir su dosis diaria, semanal y mensual de la falsa ‘realidad’. Es por ello que los ingenieros sociales se aseguraron de que exista un New York Times, CNN, Dancing with the Stars y American Idol, de modo que los esclavos obtengan su pastilla azul cuando la necesiten y no amenacen con salir de la finca en donde son explotados cada día de sus vidas. La píldora azul los mantiene dentro del Estado horizontal, que ellos ven como una pirámide jerárquica, pero que en realidad es tan plana como tabla de surf. Esa pequeña distinción es lo que separa a los seres humanos de ser libres, verdaderamente libres, y de poner fin al control del Estado.

La clave para liberarte de los abusos del Estado reside en la capacidad de reconocer que el Estado hará lo que le permiten hacer y que es su estructura horizontal lo que lo hace tan malvadamente exitoso. De hecho, la fuerza del Estado no proviene de sí mismo, sino en la de sus familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de clase, etc. En otras palabras, la población esclava a la que usted y yo pertenecemos. Los propios esclavos apoyan este sistema para una serie de razones. Primero, porque se les enseñó a hacer eso. Dos, porque se benefician directamente de alguna baratija creada por el Estado y no quieren perderla. Tres, porque no quieren que otros los superen y sean más exitosos. Cuatro, debido a que el colapso del sistema significa un estado de realidad al que no pueden hacer frente. Es la ignorancia, la falta de humildad y, sobre todo, el adoctrinamiento de la mayoría, que les impide tomar la píldora roja y abrir los ojos al mundo real. En cambio, los esclavos garantizar la supervivencia del Estado piramidal mirando y atacando a la minoría que tiene la intención de alertarlos sobre la mentira que vivimos. Es la aceptación voluntaria de la falsa realidad la razón por la que la mayor parte de personas viven en el ambiente en el cual se permite al Estado crecer fuera de control. Mientras la mayoría de la gente pierda el tiempo en tribalismos deportivos, el racismo, la envidia y la adecuación cultural, sus compañeros de esclavitud en los niveles medios aseguran a los ingenieros sociales que el Estado seguirá creciendo fuerte.

El carácter horizontal del Estado y la forma en que es utilizado por los controladores para mantener la mayoría de las personas ciegas y complacientes es lo que explica la posibilidad de que unos pocos cientos de personas gobiernen sobre miles de millones. Sería imposible de otra manera. Pero es precisamente su propia naturaleza horizontal la que presenta a la gente la oportunidad de romper las cadenas del Estado y evitar que se haga más grande y más malo. Es posible, incluso, diría yo, no sólo para disminuir el tamaño del Estado, sino también hacer que funcione para la gente, como la mayoría de nosotros creemos que debería haber sido siempre. Cambio en este sentido no es fácil, sin embargo. Se requiere honestidad de parte de aquellos que quieren “arreglar las cosas”. Si el éxito de la corrupción Estatal se basa en el apoyo moral y material que recibe de los propios esclavos, es la retirada de dicho apoyo lo que va a poner fin a nuestra esclavitud.

Si usted paga sus impuestos a la propiedad cada año, ya que teme que el Estado vendrá a asaltar su casa y le llevará a la cárcel, usted es un esclavo del Estado, y cada vez que paga sus impuestos usted es un defensor del Estado y como tal su cómplice en todas sus fechorías. Si usted presenta su declaración de impuestos y de esta manera legitima los poderes del Estado para cobrarle impuestos sobre la renta, que es la razón por la cual usted existe, en los ojos del Estado, entonces usted es un cómplice del Estado. Si no le gustan las guerras, pero vota por políticos que permiten el financiamiento de las invasiones y asesinatos en el extranjero, usted es un cómplice de la invasión y el asesinato. Si no le gusta la corrupción o la ineficiencia de la burocracia, pero usted elige esclavos que continuarán haciendo negocios oscuros debajo de la mesa o a puerta cerrada, usted es un cómplice del Estado.

Sin embargo, en el momento en que sea honesto consigo mismo y tenga un poco de coraje para despertar a su compañeros de esclavitud, ese será el momento en que las cosas comenzarán a cambiar. Pero recuerde, el cambio no será a través de palabras o el uso del lenguaje, sino que vendrá a través de la acción. Si el éxito de las acciones inmorales del Estado se basan en el apoyo que le dan, su retiro de ese apoyo es también lo que le libera de las cadenas que le unen a él. No se puede luchar contra la cultura dominante con la palabra hablada porque la cultura es experta usando el lenguaje para controlar la sociedad. Debido a que los controladores y sus cómplices no pueden manipular la verdad, manipulan el lenguaje para engañar, y nadie es mejor en eso. Ellos son inmejorables. Es por eso que para poner fin a la cultura popular y la falsa realidad, las personas deben utilizar las acciones, no las palabras. Es haciendo lo que predicamos lo que nos va a sacar de la enorme granja humana en que vivimos y en el que nos ordeñan hasta la última gota todos los días de nuestras vidas.

Recuerde que el Estado y los que apoyan el estatismo también aprueban el uso de la violencia contra aquellos que se atreven a cuestionar su existencia. Es decir, usted puede ser arrestado, encarcelado, torturado y violado si se opone al Estado. Pero, se puede ser amigo o conocido de una persona que apoya la guerra, los impuestos estatales, la corrupción y la violencia contra sí mismo? ¿No sería usted cómplice de sus acciones y por lo tanto, un cómplice del Estado? Yo no se usted, pero no voy a tener nada que ver con alguien que tiene la audacia inmoral y la cobardía de atacarme por decir la verdad en vez de oponerse a los que matan millones de personas, robar nuestras pensiones, nos alimentan con tóxicos y nos enferman con sus productos farmacéuticos.

Si un ser humano, supuestamente libre, no puede decir lo que piensa y pagar el precio de ser condenado al ostracismo por sus semejantes a cambio de la libertad real, entonces, no hay esperanza de tener libertad. Si tenemos miedo de ser señalados porque vivimos por nuestras propias normas y rechazamos aquellas que la cultura y el Estado imponen, entonces no merecemos ser libres.