Foro Social Mundial llama a Protestar contra el Capitalismo

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
30 de enero 2012

¿Qué es lo que las élites en Davos, Suiza tienen en común con los favorecidos del soborno estatal (Estado Benefactor) en las naciones del tercer mundo? Por lo menos un par de cosas. Ambos se han beneficiado enormemente del capitalismo, sin embargo, ambos también lo señalan como un sistema perverso, responsable de cosas como la desigualdad y la injusticia social. Ninguno de los dos grupos dicen a qué tipo de capitalismo que se refieren, el capitalismo corporativo o el verdadero capitalismo de libre mercado. En el caso de los grupos de protesta en el mundo en desarrollo quizás sea porque nunca experimentaron el verdadero capitalismo o saben lo que es en realidad. Como ya informamos la semana pasada, elitistas en Davos están circulando la idea de que el capitalismo es obsoleto y que sólo un nuevo sistema administrado por sus corporaciones y los bancos puede hacer que el mundo detenga la actual segunda Gran Depresión. El fin de semana, miles de asistentes al Foro Social Mundial celebrado en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, llegaron a la conclusión de que el capitalismo es el mal más grande jamás creado (no es sorpresa) y que planean protestar en contra del mismo en junio próximo.

El haber vivido y estudiado en un país del tercer mundo durante los primeros 20 años ayuda a tener una muy buena idea de los beneficios y los males que el Estado Benefactor es capaz de crear. El vivir en un país del primer mundo por diez años, ayuda a equilibrar el punto de vista tanto sobre el estado de soborno de los gobiernos socialistas con su Estado Benefactor y el ejemplo más cercano al capitalismo de libre mercado. El análisis concluye que el Estado Benefactor provoca más daño que bien a la gente.

Solo basta echar un vistazo a las naciones de América Latina cuyos habitantes se benefician de la asistencia social. Ambas naciones democráticas y no democráticas crean programas de asistencia social en beneficio de aquellos que supuestamente no pueden ayudarse a sí mismos. Este sistema de seguridad social administrado por el Estado, pero financieramente sostenido por la clase media a cuyos miembros se les exprime sus ingresos para pagar por los llamados programas de bienestar social.

Aunque muchos podrían argumentar que sin esos programas de asistencia social millones de personas morirían de hambre y enfermedades, la verdad es que la contribución del gobierno a los pobres es insignificante en comparación con el dinero recaudado a través de impuestos. Tomemos por ejemplo el país de Costa Rica, uno de los países más estables de América Latina. Allí, la deuda del gobierno central representa el 30% de los ingresos totales. Mientras tanto, el país apenas invierte un 17,3 por ciento de su PIB en salud pública, educación y bienestar social en conjunto. Así, mientras la burocracia se come un tercio de los ingresos del gobierno, los pobres y dependientes tienen que compartir la mitad de esa cantidad. La economía costarricense ha pasado de ser una auto-suficiente para una economía de servicios, donde las multinacionales están autorizadas a instalar sus fábricas libre de impuestos, pero pagan salarios miserables a los trabajadores locales. Costa Rica ahora depende en gran medida del turismo y la producción de productos electrónicos y componentes electrónicos. Ambas actividades tienden a disminuir a medida que la crisis económica mundial se expande fuera de control. ¿Cuál es el resultado de la falta de liderazgo y/o interés del gobierno por realmente mejorar el estado de esta nación? Pobreza. Los barrios que una vez eran pobres y de clase media como Hatillo, San Sebastián, Sagrada Familia y San José centro han sido testigos de un aumento exponencial en la pobreza, convirtiéndose en verdaderas favelas con más delincuencia y agitación social. Otro ejemplo, Brasil, quizás el país con mayor crecimiento en el mundo en desarrollo y uno de los países más socialistas en América. El gobierno presidido por Dilma Rousseff tiene un PIB total de 2.9 billones de dólares anuales. De esa cantidad, la deuda del gobierno central asciende al 54 por ciento del PIB, mientras que sólo una fracción es invertida en programas sociales. La carga tributaria en Brasil llega fácilmente al 33 por ciento, y una gran parte de estos dineros se gasta financiando uno de los regímenes más corruptos del planeta, según Transparency International. En este país sudamericano, la mayoría de la gente tiene que recurrir a la economía secundaria (recogiendo latas y botellas de plástico, venta de mercancía de marca falsa y así sucesivamente) para sobrevivir. Los altos impuestos con poca inversión en infraestructura, por ejemplo, hace de Brasil una de las opciones más problemáticas para los inversionistas locales y extranjeros de Brasil. La brecha entre los ricos y los pobres en Brasil sigue creciendo, mientras que la clase media se reduce cada vez más. De los casi 200 millones de habitantes que Brasil tiene hoy en día, 26 por ciento ( unos 56 milliones ) viven bajo la línea de pobreza. En Costa Rica este número llega al 23.9 por ciento, o sea unos 1.119.000 millones de personas del total de casi 5 millones de habitantes.

Pero quizás el mayor daño causado por el Estado Benefactor es que hace pensar a las personas que ese estado es la única alternativa a la falta de oportunidades para crecer como individuos. Dado que las clases pobres se convierten en absolutamente dependientes de la burocracia para sobrevivir, este hecho da al Estado, a los ojos de los burócratas y de los favorecidos con las dádivas estatales, una legitimidad para demandar que se les de esas dádivas y que sus políticos gobiernen al estilo Robin Hood: robarle a unos para darle a otros. Pero, como hemos señalado antes, si la mayor parte del dinero de los impuestos se mantiene en las arcas de los gobiernos centrales, como se supone que va a ayudar a los pobres.

Como se observa en los países desarrollados, un gobierno más pequeño y menos impuestos para los individuos y los empresarios es la única combinación de políticas que estimula el crecimiento económico. La libertad de gastar su dinero como mejor le parezca es lo que faculta a las personas a crecer y forjar su propio destino. Crecimiento personal y social se deriva de tener el poder de decidir qué es lo que uno como persona quiere hacer al mismo tiempo que se acepta con plenitud la responsabilidad de nuestras decisiones, tanto en el ambiente personal como social. La corta duración que el verdadero capitalismo de libre mercado tuvo en el siglo XX, se derivó de las sociedades compuestas por personas libres y este sistema fue el que estimuló el ingenio y el desarrollo. Recibir un cheque de asistencia social gratuita una vez al mes mientras que se sienta a esperar a que otra persona tome la responsabilidad de sus decisiones, logra exactamente lo contrario.

Pero de acuerdo con las élites y muchos miembros del Foro Social Mundial, el mundo debe ser gobernado por una entidad central que promueva y aplique una economía social y “verde”, dando prioridad a la erradicación del hambre. Esta iniciativa tiene la intención de presionar a los funcionarios que participarán en la conferencia de la ONU sobre el desarrollo sostenible programado del 20 al 22 junio en Río de Janeiro. Este encuentro será el cuarto intento de la organización globalista para convencer a las naciones del tercer mundo que es necesario crear una entidad central con el poder de demandar dinero de las clases medias en los países desarrollados para dárselo a la gente rica en el tercer mundo. Los intentos anteriores han fracasado debido a las revelaciones de que las propuestas de las Naciones Unidas para crear un sistema de basado en le socialismo y el comunismo en todo el mundo tiene la intención de borrar la soberanía de todos los participantes de este acuerdo.

¿Cómo puede ser que la élite del mundo y los movimientos populares, que supuestamente luchan contra las políticas de empobrecimiento apoyados por la élite, estén de acuerdo sobre la manera de resolver los problemas, a saber: terminar con el capitalismo e instalar un sistema global de gobierno socialista? Como informamos en 2010, los movimientos como el Foro Social Mundial son ejemplos de oposición o disidencia controlada, es decir, financiadas y dirigidas por la élite contra la que dicen estar luchando. Según el autor, Michel Chossudovsky, “los mecanismos de fabricación de disidencia requieren un entorno de manipulación, un proceso de presión y cooptación sutil de los individuos dentro de las organizaciones progresistas, incluyendo coaliciones anti-guerra, ambientalistas y el movimiento anti-globalización. El objetivo interno es “fabricar disidencia” y establecer los límites de lo “políticamente correcto” en la oposición. A su vez, muchas ONG están infiltradas por informantes que a menudo actúan en nombre de las agencias de inteligencia occidentales. Por otra parte, un segmento cada vez mayor de los medios de comunicación alternativos progresistas en Internet se ha convertido en dependiente de la financiación de fundaciones empresariales y organizaciones de caridad. ”

En su artículo “Fabricando Disidencia: El Financiamiento Corporativo del movimiento de protesta“, el autor Michel Chossudovsky explica que es imposible lograr un verdadero movimiento de disidencia en masa, cuando las organizaciones que dicen apoyar las demandas populares están fuertemente financiadas por la élite. Dice en relación al Foro Económico Mundial:

El movimiento popular ha sido secuestrado. Los intelectuales seleccionados, los ejecutivos de los sindicatos, y los líderes de organizaciones de la sociedad civil (entre ellas Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace) se suelen invitar al Foro Económico Mundial, donde se mezclan con los actores más poderosos del mundo económico y político. Esta mezcla de las élites empresariales del mundo con unos cuantos “progresistas” es parte del ritual que subyace al proceso de “fabricación de disidencia”. El truco consiste en seleccionar personalmente y cuidadosamente los líderes de la sociedad civil “, con quienes pueden contar para integrarlos en un diálogo, aislarlos de sus bases, que se sientan que son “ciudadanos globales” que actúan en nombre de sus compañeros de trabajo pero los hacen actuar de una manera que sirva a los intereses de la clase dirigente corporativa: “La participación de las ONG en la reunión anual en Davos es la evidencia del hecho de que [nosotros] a propósito tratamos de integrar un amplio espectro de los principales actores de la sociedad en … la definición y promoción del programa global … Creemos que el Foro Económico Mundial ofrece a la comunidad de negocios el marco ideal para realizar esfuerzos de colaboración con los principales interesados y otros [ONG] de la economía mundial para “mejorar el estado del mundo “, que es la misión del Foro.(Foro Económico Mundial, Comunicado de Prensa 05 de enero 2001). El Foro Económico Mundial no representa a la comunidad empresarial en general. Es un encuentro elitista: Sus miembros son gigantescas corporaciones mundiales (con un mínimo de $ 5 mil millones el volumen de negocios anual). El seleccionado de organizaciones no gubernamentales (ONG) son vistas como socios de “partes interesadas”, así como un práctico (Foro Económico Mundial – Organizaciones No Gubernamentales, 2010) “portavoz de los sin voz, que a menudo son excluidos de los procesos de decisión.”

Y sobre el Foro Social Mundial:

Desde el principio, en 2001, el FSM fue apoyado económicamente por la Fundación Ford, que se sabe tiene vínculos con la CIA que se remontan a la década de 1950: “La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios de su origen. “(James Petras, la Fundación Ford y la CIA, Global Research, 18 de septiembre de 2002). El mismo procedimiento de donantes financian las contra-cumbres y cumbres que caracterizó a la década de 1990, con personas como las que constituyen el Foro Social Mundial (FSM): “… otras entidades de financiamiento del FSM (o ‘socios’, como se les conoce en la terminología del FSM) incluyen la Fundación Heinrich Boll, que es controlada por el partido alemán Los Verdes, socio en el presente [2003] del gobierno alemán y un partidario de las guerras en Yugoslavia y Afganistán (su líder, Joschka Fischer es el [ex] ministro de Relaciones Exteriores alemán), además están otros organismos como Oxfam (Reino Unido), Novib (Países Bajos), ActionAid (Reino Unido), y así sucesivamente.

De acuerdo con la publicación Breitbart, este año el Foro Social Mundial abrió sus puertas a los miembros de varios otros grupos que protestan contra los gobiernos, tales como el movimiento de la primavera árabe, el movimiento de “indignados” de España, Occupy Wall Street, y estudiantes de Chile. Todos estos movimientos populares han criticado el concepto globalizador de “una economía verde”, ya que está diseñado para dar a las multinacionales más beneficios para que alcancen el tan ansiosamente buscado control global de los ahora gobiernos soberanos. Irónicamente, el Movimiento Occupy Wall Street es uno de esos grupos que es cooptado por organizaciones globalistas y fundaciones.Algunos de los líderes del Foro Social Mundial dejaron en claro que su lucha es una batalla para convencer a un 98 por ciento de la población mundial que un grupo compuesto por un 1 por ciento se niega a aceptar el concepto colectivista de la justicia social. Este concepto se basa en la creencia de que no importa cómo la gente logre ser  exitosa, en lo económico o de otra manera, deben dar parte de su patrimonio e ingresos para un gran grupo de auto conformistas que se sienten dueños de los cheques que reciben mensualmente.

“Las élites políticas y económicas son el uno por ciento que controlan el mundo y somos uno por ciento para el cambio. ¿Dónde está el (otro) 98 por ciento? “, Dijo Chico Whitaker, uno de los fundadores del Foro. “Hay muchos que están contentos porque cada vez reciben más bienes de consumo, pero muchos están preocupados e insatisfechos. El desafío para nosotros es hablar con ellos. “” Si no planteamos la cuestión de la desigualdad, no vamos a resolver los problemas “, dijo el sociólogo venezolano Edgardo Lander. “Si el sistema no es capaz de redistribuir y hacer frente a la desigualdad, tenemos que hacerlo nosotros mismos”, coincidió Sam Halvorsen, del movimiento Ocupar Londres.Lo que estos supuestos líderes no dicen es que las naciones gobernadas por regímenes socialistas o comunistas siempre son menos libres, menos exitosas, menos iguales y menos independientes. ¿Cuánto tiempo ha tenido el socialismo y el comunismo para arreglar los problemas de desigualdad que existen? ¿Cuáles han sido sus contribuciones claves para acabar con la pobreza y la miseria, especialmente en los países del tercer mundo? Esta es una pregunta que probablemente nunca ha sido preguntada en reuniones como el Foro Económico Mundial o el Foro Social Mundial, sin embargo ambos movimientos y sus partidarios insisten en que esto es el camino a seguir. No son el socialismo y el comunismo, tan anticuados como el capitalismo corporativo?Por otro lado, ¿qué hizo el verdadero capitalismo de libre mercado logró mientras se le permitió funcionar como modelo económico?

Socialistas y comunistas pueden responder a esta pregunta diciendo que su programa no está destinado a promover el consumismo, y que las sociedades de libre mercado están destinados a convertirse en grandes grupos de individuos poseídos por el deseo de tener más y más. Una posible respuesta a esta idea es que sólo el capitalismo de libre mercado tiene el poder “natural” de acabar con el consumismo pues las fuerzas del mercado definen lo que se necesita y lo que no. Como hemos aprendido, todas las burbujas creadas artificialmente tienden a explotar, a menos que se mantengan artificialmente (por ejemplo la burbuja financiera, la burbuja inmobiliaria y la burbuja de los productos financieros artificiales conocidos como derivativos. (Todos ellos creados por la élite globalista.). ¿Qué tiene el Foro Económico Mundial o el Foro Social Mundial, que decir acerca de las burbujas? Nada. No hay investigaciones sobre las causas reales de la crisis económica actual, ninguna investigación oficial sobre quien se benefició con el empobrecimiento de millones de personas, tanto en los países desarrollados como subdesarrollados. Los líderes que supuestamente deben conducir a los movimientos de protesta para recobrar los que el Fascismo Corporativo le hay quitado a las gentes del planeta, se han limitado a seguir el guión de sus apoderados globalistas.

No importa que haya una brecha de credibilidad y de moralidad, como lo dijo Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, la semana pasada en Davos. La élite y sus disidentes controlados seguirán presionando para que haya un cambio para lo peor, un sistema global socialista que va a estar siempre listo para robar de la producción de unos para dar a los improductivos. El objetivo es imponer el sistema fascista de bienestar corporativo y el sistema socialista de bienestar social como modelos de un mundo donde la élite tiene el control completo de los recursos, la producción y la sociedad.

El Estado es la Más Grande Amenaza

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
Noviembre 17, 2010

En las últimas décadas, ha sido muy confuso para muchos cuales son los asuntos en los cuales el gobierno debe tener injerencia y cuales no; así como cuales son las libertades que tenemos como individuos. Esta confusión entre los ciudadanos ha desencadenado la más grande toma de poder, quizás de la historia de la humanidad. Si queremos rescatar nuestras libertades y derechos, debemos entonces refutar las acciones de la política moderna; debemos repudiar las presunciones y y prerrogativas que permiten que pocas personas amasen un poder tan vasto y lo usen para oprimir al resto de la población.

Claramente se puede ver que el “gobierno” ha sido el recipiente más grande de caridad intelectual desde el inicio del siglo pasado. Sin embargo, la coerción ejercida por el “gobierno” ha sido poco discutida en el ambiente político y social, y más bien es visto como natural, casi autóctono. Entre más poder el gobierno absorbe, menos discussión hay sobre los que comete y como ese poder debería volver a las manos de los ciudadanos. Parece haber un “acuerdo de caballeros” entre los filósofos de la política quienes pretenden que el gobierno es más noble de lo que realmente es. Ellos usan guantes blancos cuando discuten y describen la naturaleza del Estado y como este se comporta.

Como se ha discutido en foros alternativos, el asunto más trascendente hoy día no es Conservatismo sobre Liberalismo o viceversa, sino Estatismo. Este último es la creencia que el gobierno es superior al individuo, al ciudadano y que el progreso de una Nación, de una Región, de un Continente, depende de extender los poderes del Estado, esos poderes arbitrarios que los burócratas del gobierno supuestamente usarán para hacer que su gente sea más feliz.

¿Qué tipo de bestia, de ente es el gobierno? ¿Es un órgano eficiente, una máquina que constantemente mejora la vida de los ciudadanos? O es una excavadora que destruye la tierra y dejándola expuesta a lo que cualquiera con un poco de poder quiera hacer con ella, aunque esto signifique la destrucción de la vida de muchas personas?

La búsqueda de una fórmula para que el gobierno sirva a sus creadores originales y legales es comparada a encontrar el Santo Grial. No solo esta formula no se ha encontrado, sino que los poderes del Estado se han expandido sin descanso. Aún así los filósofos de la política creen y analizan el desempeño del gobierno como si este fuese un SER benevolente. Esto es como basar el estudio de la geografía en la presunción de que la Tierra es plana. De hecho, muchos analistas políticos opinan del gobierno como si este fuese un mago, que enuncia y anuncia ideas grandiosas, ordena iniciativas importantes y que este simboliza todo lo que es bueno en la sociedad. Sin embargo, para que el análisis de un filósofo de la política tenga cualquier validad, este debe comenzar arrancando la cortina que esconde la naturaleza del Estado.

El confiar en gobiernos de origen contemporáneo requiere que se divida a la humanidad en dos grupos: uno compuesto por individuos a quienes se les confía el poder de dominar las vidas de otras personas, y un segundo compuesto por individuos quienes no pueden ni siquiera decidir que hacen con su propias vidas. Directrices modernas dan a unas pocas personas el poder de ser Dios, cuando se trata de decidir sobre las vidas, la propiedad y la tranquilidad de otros. El pensamiento político actual presume que imponer barreras al poder del Estado es algo negativo, pero imponerlas a los ciudadanos es positivo. Se quiere que los individuos automáticamente piensen lo mejor del gobierno, aunque quienes controlan todo asumen lo peor del ciudadano.

La historia muestra que la aparición del pensamiento sobre la inevitabilidad del Estado también trajo el declive de la libertad del individuo. No podemos adorar al Estado sin tener que poner al individuo debajo del zapato del político y el burócrata. Glorificar al Estado es aceptar su poder de coerción y su domínio. Es exactamente subyugar a un grupo bajo las voluntades que otro grupo dicta.

El Estado Benefactor es basado en la ilusión de que el gobierno puede ayudar a los ciudadanos sin peligro de acabar con su habilidad de pararse y caminar por si solo. A los individuos se nos enseña que depender del gobierno es igual a ser auto-dependientes, o mejor que eso. La única libertad que un individuo tiene hoy es aquella que se encuentra en las pequeñas endijas pre-aprobadas por sus dioses burócratas. El ciudadano es obligado a permitir que cualquier empleado del gobierno decida por él o ella, si este piensa que sabe más y mejor que el propio individuo.

Si servidumbre o esclavitud es la falta de libertad del individuo, especialmente cuando incluye decisiones sobre su propia vida, ¿porqué se ve como normal el descontrolado aumento de los poderes que el gobierno tiene sobre los ciudadanos? Individuos libres, ciudadanos libres, son aquellos que pueden escoger, decidir sobre sus propias vidas. Por el contrario, cada vez que el gobierno anula o desafía esas libertades, efectivamente elimina parte de nuestras vidas.

La Falsa Democracia

Hoy, la palabra Democracia sirve para enmascarar, como una etiqueta para engañar a la gente y para que ellos piensen que el gobierno nunca abusará sus poderes. Votar en las llamadas democracias se transformó en un proceso en el que el gobierno perpetúa su control sobre la población. Las elecciones se han transformado en un método para medir el desprecio popular hacia los políticos. La pregunta que frecuentemente se hace sobre quien controla el látigo es ahora más importante que otras como si el gobierno está haciendo uso limitado de sus poderes.

Se piensa que la posibilidad de protestar cada cuatro o cinco años es la única forma de proteger las libertades de los ciudadanos. En muchos casos, los ciudadanos son adoctrinados a través del sistema educativo, que ellos podrán controlar a sus gobiernos, sin importar que tan grande este sea. La verdad es que entre más grande sea el gobierno, menos importante es el ciudadano, el votante. La idea moderna de Democracia es una que se remonta a tiempos cuando el gobierno era un décimo del tamaño actual. El gobierno de la mayoría es hoy día la mejor forma de permitir los abusos del gobierno, y quizá la barrera más grande que existe para que los ciudadanos entiendan el orígen de ese gobierno. Lo que está claro es que ninguna teoría política puede disfrazar la abismal diferencia entre el poco poder que el ciudadano tiene para restringir las acciones del gobierno y el gigantesco poder que este tiene para maniatar al individuo.

La Democracia moderna es ahora una teoría super glorificada con la que los controladores mantienen a los esclavos en sus jaulas. Esto es claro en cada elección. Son los individuos libres cuando votan para perpetuarse como esclavos del Estado? Supuestamente, mientras los votantes son permitidos de apretar el botón, ellos mantienen su autonomía, no importa cuantos botones el gobierno pueda apretar después. La Democracia es aún más corrupta por la demagogia que apoya la idea que el derecho a votar es una licencia para robar.

Fé en los poderes del Estado inunda las teorías políticas contemporáneas. Justicia es una palabra que se utiliza libremente para engañar a los ciudadanos mientras los políticos agregan una cadena más en sus brazos. El pensamiento generalizado es que entre más actividades el gobierno determina como criminales, más justa se vuelve la sociedad. Entre más estrecho es el espacio para disfrutar nuestras vidas como individuos, más se piensa que nuestra alma se eleva.

Los ciudadanos se han convertido en una subclase mientras los valores de los políticos y los burócratas gobiernan coercivamente a la población de la misma forma en que los conquistadores lo hicieron con los nativos en América, Asia y África en el siglo XIX. La justicia no es más un objetivo real, sino cualquier cosa que sirva los interéses políticos y burocráticos del gobierno.

En el siglo XIX, los socialistas se burlaron y ridiculizaron la idea de que el gobierno debía ser un órgano limitado que protegiera a los ciudadanos. Desde entonces, el gobierno se ha convertido en una máquina usada para rediseñar la sociedad, controlar la economía y salvar a las personas de sí mismas. Los gobiernos se han transformado en ladrones frente a los cuales ningún activo, contrato, o domínio está a salvo. La política es hoy una maraña de sobornos que ata todo lo que el gobierno toca. La política y los políticos son dominados por el lavado de dinero político de un grupo a otro, de una generación a la otra, de la población en general a un subgrupo (hacendados, por ejemplo); y cuando sus promesas no se transforman en realidad, las mentiras no se consideran un crímen. La noción de que el gobierno tiene el derecho inherente a ser obedecido es la mentira más costosa de todas.