Fluoración del Agua: El Caso más grande de Fraude Científico del Siglo

Robert Carlton, Ph.D, ex-científico de la EPA
Traducción Luis R. Miranda

La historia de obligar a los seres humanos a usar este desecho industrial tóxico a través de la fluoración del agua potable se hace con mentiras, avaricia y engaños. Los gobiernos añaden fluor al agua potable e insisten en que es seguro, beneficioso y necesario, sin embargo, la evidencia científica muestra que el flúor no es seguro para ser usado en ningún tipo de actividad saludable y los países que ponen flúor en el suministro de agua potable tienen mayores índices de caries, cáncer, fluorosis, osteoporosis y otros problemas de salud. Debido al impulso de la industria del aluminio, las empresas farmacéuticas y los fabricantes de armas, el flúor sigue siendo añadido al agua de casi todo el mundo, y debido a demandas recientes contra empresas que ponen este aditivo en el agua potable, el precedente se estableció que hace casi imposible que más demandas se presenten contra los proveedores de agua con flúor.

Hay una creciente resistencia en contra de añadir flúor a nuestro suministro de agua, pero por desgracia, debido a que el flúor se ha convertido en una parte importante de la economía moderna y la industria (Bryson 2004), hay mucho dinero en juego para aquellos que endosan la fluoruración del agua. Las mentiras sobre los beneficios de la fluoración del agua siguen siendo alimentadas en las cabezas de la gente, no por los beneficios a la salud, sino para beneficio del complejo militar-industrial.

La historia comienza en 1924, cuando Interessen Gemeinschaft Farben (IG Farben), una empresa química alemana, comenzó a recibir préstamos de los banqueros norteamericanos, poco a poco y para la creación del enorme cartel de IG Farben. En 1928, Henry Ford y American Standard Oil Company (la familia Rockefeller) fusionaron sus activos con la IG Farben, y por los años treinta, hubo más de un centenar de empresas de EE.UU. que tenían filiales y asociaciones con ellos en Alemania. Los activos de I.G. Farben en los Estados Unidos estaban controladas por una sociedad, American IG Farben, que figuraba en el sector marítimo y al cual pertenecían personas como Edsel Ford, presidente de Ford Motor Company, E. Mitchell, presidente de Rockefeller, el National City Bank of New York, Walter Teagle, presidente de la Standard Oil de Nueva York, Paul Warburg, presidente de la Reserva Federal y el hermano de Max Warburg, el financiero de Alemania y promotor de las guerras, Herman Metz, un director del Banco de Manhattan, controlado por Warburg, y varios otros miembros de los cuales tres fueron juzgados y condenados como criminales de guerra en Alemania por sus crímenes contra la humanidad. En 1939, en virtud del acuerdo Alted, la American Aluminum Company (ALCOA), entonces el mayor productor mundial de flúor de sodio, y Dow Chemical Company transfirieron su tecnología a Alemania. Colgate, Kellogg, Dupont y muchas otras compañías finalmente firmaron acuerdos entre las empresas con IG Farben, creando un poderoso grupo de cabildeo apodado “la mafia de flúor” (Stephen 1995).

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de EE.UU. envió a Charles Eliot Perkins, un investigador en química, bioquímica, fisiología y patología, para trabajar en las plantas químicas de Farben en Alemania. Los químicos alemanes dijeron a Perkins sobre un programa que habían concebido durante la guerra y había sido adaptado por el Estado Mayor alemán. El alemán explicó su intención de utilizar productos químicos para controlar la población en un área determinada a través de la medicación masiva de agua potable con flúor de sodio, una táctica utilizada en Alemania y Rusia en los campos de prisioneros de guerra para hacer que los prisioneros fueran más”estúpidos y dóciles “(Stephen 1995). Farben había desarrollado planes durante la guerra para el uso de flúor en los países ocupados porque se descubrió que la fluoración causaba daños leves a una parte específica del cerebro, haciendo más difícil para la persona afectada pensar en defender su libertad y haciendo que el individuo llegase a ser más obediente a la autoridad. El flúor es una de las sustancias más potentes antipsicóticas conocida, y figura en el veinticinco por ciento de los tranquilizantes. Puede que no parezca sorprendente que Hitler practicara el concepto de control de la mente por medios químicos, pero los militares norteamericanos continuaron la investigación nazi, técnicas exploradas para incapacitar a un enemigo o medicar a toda una nación. Como se indica en el Informe Rockefeller, un informe a la Presidencia sobre las actividades de la CIA, “el programa anti-drogas era parte de uno mucho más grande de la CIA para estudiar los medios para controlar el comportamiento humano” (Stephen 1995).

El mito de la prevención de caries a través del uso de flúor, se originó en los Estados Unidos en 1939, cuando un científico llamado Gerald J. Cox, un empleado de Alcoa, el mayor productor de residuos tóxicos de flúor, siendo amenazado por los daños que el flúor reducía las caries y alegó que debía añadirse al abastecimiento de agua en todo el país. En 1947, Oscar R. Ewing, un abogado de ALCOA, fue nombrado jefe de la Agencia Federal de Seguridad, una posición que lo puso a cargo del Servicio de Salud Pública (PHS). Durante los próximos tres años, ochenta y siete ciudades de América comenzaran con la fluoración del agua, incluyendo la una ciudad que funcionó como un estudio de control de la fluoración del agua en Michigan, eliminando así la prueba más científicamente objetiva de seguridad y los beneficios antes de que tal estudio fuera terminado.

Las investigaciones sobre las consecuencias del uso de flúor en los Estados Unidos fueron financiados por la industria de fertilizantes y de armas que buscaba una salida para los residuos de flúor generados durante los procesos industriales y para aumentar los beneficios económicos. El “descubrimiento” de que el flúor “beneficiaba” los dientes, fue pagado por la industria que necesitaba ser capaz de defender las demandas en su contra por envenenar a los trabajadores y las comunidades por emisiones de flúor industrial (Bryson, 1995) y convertir un pasivo en un activo. El flúor, un componente de los residuos en los procesos de fabricación de explosivos, fertilizantes y otras necesidades, cuya eliminación era cara fue utilizada en el suministro de agua en Estados Unidos, a través de la reeducación del público. Una vez un producto de desecho, se convirtió en el ingrediente activo de plaguicidas fluorados, fungicidas, raticidas, anestésicos, tranquilizantes, medicamentos fluorados, y un número de geles dentales industriales y domésticos fluorados, pasta dental y enjuague bucal. El flúor es una parte importante de los ingresos de la industria farmacéutica: mil millones de dólares, y el final de la práctica de fluorar el agua significaría una pérdida económica imposible, jurídicamente impensable y potencialmente devastadora para su existencia y reputación.

Financiado por los hombres de negocios de EE.UU. en un intento por promover la aceptación pública de flúor, Edward Bernays, también conocido como el padre de las relaciones públicas, o el mentiroso más hábil, comenzó una campaña de engaño para convencer a la opinión pública. Barnays explicó que “se puede conseguir casi que cualquier idea sea aceptada si los médicos están a favor. El público está dispuesto a aceptarla ya que el médico es una autoridad para la mayoría de las personas, independientemente de lo mucho que sabe o no sabe “(Bryson, 2004). Los médicos que apoyaron y todavía hoy apoyan la fluoración no saben de las consecuencias para la salud que el flúor presenta. El flúor ha llegado a ser visto como parte del progreso científico y desde que fue lanzado como una cosa tan sana, como una sustancia que se añade al medio ambiente por el bien de los niños, los que se opusieron a su uso fueron despedidos como charlatanes y lunáticos. El flúor se convirtió en inmune a las críticas debido no solo por la implacable ofensiva de relaciones públicas, sino también debido a su toxicidad general. A diferencia de los productos químicos que tienen un efecto inmediato, el flúor, un veneno sistémico, produce una gama de problemas de salud, de modo que sus efectos son más difíciles de diagnosticar.

Documentos recientemente desclasificados del Ejército de Estados Unidos sobre el Proyecto Manhattan, muestra cómo flúor es la sustancia química clave en la producción de bombas atómicas y que millones de toneladas se necesitaban para la fabricación de bombas de uranio y el plutonio. Intoxicación por flúor y no el envenenamiento por radiación, surgió como el líder en la lista de peligros para la salud de los trabajadores y comunidades cercanas. Los científicos se vieron obligados a ofrecer elementos útiles para la defensa en los litigios, así que comenzaron en secreto pruebas con flúor en pacientes de hospital que no sospechaban nada así como de en niños con retraso mental. “La edición de agosto de 1948 de la Revista de la Asociación Dental Americana que dijo existían pruebas sobre efectos adversos del flúor fue censurada por la Comisión de Energía Atómica en los EE.UU. por razones de “seguridad nacional” (Griffiths, 1998). El informe señaló sólo se el flúor era seguro para los seres humanos en dosis pequeñas.

Durante la Guerra Fría, el Dr. Harold C. Hodge, quien había sido el toxicólogo para el Ejército de Estados Unidos en el Proyecto Manhattan, fue el principal promotor científico de la fluoración del agua. Hodge ejecutó una serie de experimentos secretos de fluoración del agua pública en la ciudad de Newburgh, Nueva York, estudiando en secreto muestras biológicas de los ciudadanos de Newburgh en su laboratorio en la Universidad de Rochester. Dado que no existen restricciones legales contra la supresión de datos científicos, la única conclusión publicada de estos experimentos fue que el flúor es seguro en dosis bajas, un veredicto profundamente útil para el ejército de EEUU, que temían ser demandado por los daños que el flúor había causado en los trabajadores de las centrales nucleares y las fábricas de municiones. La contaminación del flúor fue una de las mayores preocupaciones legales que enfrentaron los sectores industriales de EE.UU. durante la guerra fría. Un grupo secreto de abogados de las empresas, conocido como el Comité de Abogados de flúor, cuyos miembros incluían a las empresas del acero, ALCOA, Aluminio y Metales Kaiser Reynolds, visitaban las empresas que estaban luchando contra una ola de quejas de ciudadanos por daños causados por el flúor. El Comité de Abogados de Flúor y sus embajadores médicos estaban en contacto personal y frecuente con altos funcionarios del Instituto Nacional de Investigación Dental del gobierno federal, y fueron implicados en el estudio “Kettering” que demuestra que el flúor envenena los pulmones y los ganglios linfáticos en animales de laboratorio. Los intereses privados trataron de destruir carreras y censurar la información, garantizando que los estudios científicos que planteaban dudas sobre la seguridad de flúor nunca fueran financiados, y si lo eran, que no fueran publicados.

Durante la encuesta de 1990, realizada por el toxicólogo de Harvard Phillis Mullenix, se demostró que el flúor en el agua puede llevar a disminuir el coeficiente intelectual, y aumentar los síntomas de déficit de atención con hiperactividad (ADHD). Pocos días antes de que su investigación fuera aceptada para publicación, Mullenix fue despedido como jefe de toxicología de Forsyth Dental Center en Boston. Luego, su solicitud de una beca para continuar sus investigaciones sobre las consecuencias de flúor en el sistema nervioso central fue rechazada por el Instituto Nacional de Salud (NIH), donde un panel le dijo que “el flúor no tiene ningún efecto sobre el sistema nervioso central “(Griffiths 1998).

A pesar de la evidencia creciente de que es perjudicial para la salud pública, las agencias de salud públicas y las grandes organizaciones médicas y dentales, como la Asociación Dental Americana (ADA), siguen promoviendo el flúor. La fluoración del agua continúa a pesar de que los propios científicos de la EPA, cuya unión, Capítulo 280 de la Unión Nacional de Empleados del Tesoro, tomó una posición firme en contra de ella. El Dr. William Hirzy, vicepresidente del capítulo 280, declaró que “fluoruro (que se añade al agua municipal) es un producto de los residuos peligrosos para los cuales hay evidencia substancial de efectos adversos para la salud y que, a diferencia de la percepción pública prácticamente no hay ninguna prueba que demuestre beneficios significativos “(Mullenix 1998). Aunque el flúor es hasta cincuenta veces más tóxico que el dióxido de azufre, no está regulado como un contaminante del aire bajo la Ley de Aire Limpio. Como miles de toneladas de residuos industriales de flúor se vierten en el agua potable, aparentemente para favorecer las sonrisas brillantes en nuestros niños, la gran industria tiene la ventaja de poder enviar los residuos de flúor al medio ambiente sin ningún tipo de requisito para medir las emisiones y no hay manera de hacerles responsables por la intoxicación de personas, animales y vegetación.

En agosto de 2003, la EPA solicitó al Consejo Nacional de Investigación, el brazo de investigación de la Academia Nacional de Ciencias (NAS), revaluar la seguridad del flúor en el agua a través de una revisión de la literatura científica reciente, porque el último examen, en 1993 tenía grandes lagunas en la investigación. “Ni la Administración de Alimentos de los Estados Unidos (FDA) ni el Instituto Nacional de Investigación Dental (NIDR), ni la Academia Americana de Odontología Pediátrica cuenta con pruebas sobre la inocuidad o la eficacia del flúor” (Sterling, 1993). La Academia Internacional de Medicina Oral y Toxicología ha clasificado el flúor como un medicamento no aprobado por su alta toxicidad y el Instituto Nacional del Cáncer encontró que el flúor es un agente carcinógeno (Maurer, 1990).

En la actualidad, los gobiernos siguen introduciendo sistemas de fluoración en todos los lugares, lo que hace imposible que las compañías de agua sean sometidas a audiencias civiles o criminales como resultado de la adición de flúor al suministro público de agua.

En una sociedad donde los productos que contienen amianto, plomo, berilio y muchos otros carcinógenos se han recogido del mercado, es sorprendente que el flúor es abrazado tan a fondo y ciegamente. Me parece absurdo que se considere el pagar a la industria química para eliminar sus desechos tóxicos añadiéndolos a nuestro suministro de agua. Ocultar los peligros de la contaminación de flúor del público es una obra de estilo corporatista de proporciones épicas que se ha producido debido a que un poderoso grupo de presión tiene la intención de manipular la opinión pública con el fin de proteger sus intereses financieros. “Aquellos que manipulan este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país … nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas mayormente por hombres de los cuales nunca hemos oído hablar” (Bernays 1991).

Materiales Consultados:

1. Bryson, Christopher. La Mentira de la Fluoridación: Como un Desecho Nuclear es Usado en Nuestro Suministro de Agua. 2004

2.Los Peligros del Flúor y la Fluoración del Agua

3. Datos Científicos sobre los Efectos Biológicos de los Fluoruros

4.Polución con flúor

5. Griffiths, J. Fluoruro, el Golpe Tóxico de la Industria. FluorideIndustry’s Toxic Coup”. 1998

6. Valerian, Valdamar. Effectos del Fluoruro en el Comportamiento de las Poblaciones. Behavioral “Effects of Fluorides On Mass Populations.”

7.Sterling.Fluoride the Modern Day DDT.” 1993

8.Null Gary, Ph,D.Fluoride: The Deadly Legacy”

9. Toxic Secrets: Fluoride & the A-Bomb – (Nexus Magazine) By Joel Griffiths & Chris Bryson. Manhattan Project scientists and military men who developed the first atomic bomb also conducted secret studies of fluoride but hid the facts about its health hazards

10. The Dentist’s Tale — Fluoride Can Kill – Story of a Dentist who talks to a chemist, is threatened with his practice, gets cancer and goes public. (The Ecologist, September 2000 Vol 30 No 6)

11. FluorideAlert.org – An International Coalition to End Water Fluoridation and Alert People to Fluoride’s Health and Environmental Risks

12. EarthLife.org.za – Fluoride Fact Sheet – lethal doses, effects on body, side effects, environmental effects.

13. Sukel.com – The Fluoride Controversy – synopsis of both sides.

Open Directory Project Listings – “Society > Issues > Health > Water Treatment > Fluoridation”

A Fluoretação da Agua: O Maior Caso De Fraude Científica Do Século

A História De Forçar O Flúor Em Humanos Através Da Fluoretação Da água Potável é Feito Com Mentiras E Engano.

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
Maio 1, 2010

A história de forçar o flúor em humanos através da fluoretação da água potável é feito com mentiras, ganância e engano. Governosfluor que adicionam flúor à água potável, insistem que é seguro, benéfico e necessário, no entanto, provas científicas mostram que o flúor não é seguro para ingerir e áreas que colocam fluor nos seus suprimentos de água potável têm maiores taxas de cáries, câncer, fluorose dental, osteoporose e outros problemas de saúde. Por causa do impulso da indústria de alumínio, as companhias farmacêuticas e fabricantes de armas, o flúor continua a ser adicionado ao abastecimento de água de quase todo o mundo, e devido às recentes ações judiciais contra as empresas de água que colocam fluor na água potável, o precedente foi definido que irá torná-lo impossível que mais ações judiciais sejam tomadas contra os fornecedores de água que com fluor. Há uma crescente resistência contra a adição de flúor no nosso abastecimento de água, mas, infelizmente, porque flúor tornou-se “a força vital de parte da economia e a industrial moderna” (Bryson 2004), há muito dinheiro em jogo para aqueles que endossam a fluoretação da água. As mentiras dos benefícios da fluoretação da água vao continuar a ser alimentado ao público, não para incentivar os benefícios de saúde para um grande número de pessoas, mas para o lucro do complexo militar-industrial.

A história começa em 1924, quando Interessen Gemeinschaft Farben (IG Farben), uma empresa química alemã, começou a receber empréstimos de banqueiros americanos, gradualmente, levando à criação do enorme cartel IG Farben. Em 1928, Henry Ford e American Standard Oil Company (da familia Rockefeller) fundiram os seus bens com IG Farben, e pelos anos trinta, houve mais de uma centena de empresas americanas que tinham filiais e associacoes com eles na Alemanha. Os ativos da I.G. Farben na América eram controlados por uma holding, a American IG Farben, que enumerava sobre ela, a bordo do sector marítimo da Administração: Edsel Ford, presidente da Ford Motor Company, E. Mitchell, presidente da Rockefeller, aos National City Bank de Nova York, Teagle Walter, presidente da Standard Oil de Nova York, Paul Warburg, presidente da reserva federal e irmão de Max Warburg, financista da Alemanha, aos esforços de guerra, Herman Metz , um diretor do Bank of Manhattan, controlado pelo Warburgs, e uma série de outros membros, dos quais três foram julgados e condenados como criminosos de guerra na Alemanha por seus crimes contra a humanidade. Em 1939, no âmbito do acordo Alted, o americano Aluminum Company (ALCOA), então o maior produtor mundial de fluoreto de sódio, e a Dow Chemical Company transferiu sua tecnologia para a Alemanha. Colgate, Kellogg, Dupont e muitas outras empresas eventualmente assinaram acordos de cartel com IG Farben, criando um poderoso grupo de pressão com precisão apelidada de “a máfia de flúor” (Stephen 1995).

No final da II Guerra Mundial, o governo de Estados Unidos enviou a Charles Eliot Perkins, um pesquisador em química, bioquímica, fisiologia e patologia, para tomar conta das plantas químicas vastas Farben, na Alemanha. Os químicos alemaes disseram ao Perkins de um regime que eles tinham planejado durante a guerra e que tinha sido adaptado pelo Estado-Maior alemão. O alemão explicou sua intensao de usar químicos para controlar a população numa determinada região, através da medicação em massa de água potável com fluoreto de sódio, uma tática usada na Alemanha e Russia nos campos de prisioneiros de guerra para fazer o prisioneiro “estúpidos e dócil” (Stephen 1995) . Farben havia desenvolvido planos durante a guerra para usar fluor nos países ocupados, pois verificou-se que o fluoretação causou danos leves a uma parte específica do cérebro, tornando mais difícil para a pessoa afectada defender sua liberdade e fazendo com que o indivíduo se torne mais dócil para autoridade. Fluoreto permanece uma das mais fortes substâncias anti-psicóticas conhecidas, e está contido em vinte e cinco por cento dos tranqüilizantes. Pode não parecer surpreendente que Hitler, praticou o conceito de controle da mente por meios químicos, mas os americanos continuaram a investigação militar nazista, exploraram as técnicas para incapacitar um inimigo ou medicar uma nação inteira. Tal como e referido no Relatório de Rockefeller, um briefing presidencial sobre as atividades da CIA “, o programa de drogas fazia parte de um programa da CIA muito maior para estudar meios de controlar o comportamento humano” (Stephen 1995).

O, mito da prevencao de caries, associados com o uso de flúor, se originou nos Estados Unidos em 1939, quando um cientista chamado Gerald J. Cox, empregado da Alcoa, o maior produtor de resíduos tóxicos de flúor e, ao mesmo tempo sendo ameaçado por alegações por danos com flúor , deu fluor para alguns ratos de laboratório e concluiu que o flúor reduziu as cáries e alegou que devia ser adicionado ao abastecimento de agua de toda a nação. Em 1947, Oscar R. Ewing, um advogado da ALCOA por muito tempo, foi nomeado chefe da Agência Federal de Segurança, uma posição que o colocou no comando do Public Health Service (PHS). Durante os próximos três anos, oitenta e sete novas cidades americanas começaram a fluoretação de água, incluindo a cidade de funcionou como um estudo de controle de fluoretação da água em Michigan, eliminando, assim, o teste mais cientificamente objetivo de segurança e benefícios antes de ele nunca foi concluído.

As investigacoes sobre as consequencias no uso de fluor nos Estados Unidos “foram financiadas pela Indústria de Fertilizantes e Armas que procurava uma saída para os resíduos de fluoreto de montagem industrial, enquanto cada vez mais atingir aumentar o lucro positivo. A “descoberta” que o flúor “beneficiava” os dentes, foi pago pela indústria que precisava ser capaz de defender os “processos de trabalhadores e comunidades envenenadas pelas emissões de flúor industrial” (Bryson, 1995) e transformar um passivo em um ativo. Flúor, um componente de resíduos nos processos de fabricação de explosivos, fertilizantes e outras necessidades “, cuja eliminacao era dispendiosa “foi usado entao no abastecimento de água na América, Através da re-educação pública, o fluoreto, uma vez um produto de resíduos, tornou-se o ingrediente ativo em pesticidas fluorados, fungicidas, raticidas, anestésicos, tranquilizantes, medicamentos fluorados, e um número de produtos industriais e domésticos, dentais géis fluordaos, cremes dentais e enxaguatórios. O flúor é uma parte importante da renda bilionária da industria farmacêutica, que a eventual retirada do apoio desta pratica é financeiramente impossível, juridicamente impensável e potencialmente devastadora para a sua carreira e reputação.

Financiado por empresários de E.U., em uma tentativa de promover a aceitação pública de flúor, Edward Bernays, também conhecido como o pai do PR, ou o spin doctor original, começou uma campanha de artifício para convencer a opinião pública. Barnays explicou que “você pode obter praticamente qualquer idéia aceita se os médicos são a favor. O público está disposto a aceitá-la porque um médico é uma autoridade para a maioria das pessoas, independentemente de quanto ele sabe ou não sabe” (Bryson, 2004). Médicos que aprovaram a fluoretação não sabiam nem sabem hoje das consequencias para a saude que o flúor apresenta. O fluoreto chegou a ser visto como parte do progresso científico e desde que foi apresentado ao público como saúdavel,como uma substância adicionados ao ambiente para o bem das crianças, os opostos ao flúor foram demitidos como excêntricos, os charlatães e lunáticos. Fluoreto tornou-se imune às críticas por causa de uma ofensiva de relacoes publicas implacável, mas também por causa de sua toxicidade global. Ao contrário dos produtos químicos que têm um efeito de assinatura, fluoreto, um veneno sistêmico, produz uma gama de problemas de saúde, de modo que seus efeitos são mais difíceis de diagnosticar.

Documentos recentemente desclassificados nos E.U. Do Projeto Militar Manhattan, mostram como o flúor é a substância química chave na produção da bombas atômica e milhões de toneladas que eram necessários para a fabricação de bombas de urânio e plutônio. Intoxicação por Flúor, não envenenamento por radiação, emergiu como o principal perigo químico de saúde para os trabalhadores e comunidades próximas. Cientistas foram obrigados a fornecer elementos úteis para a defesa no litígio, de modo que começaram secretamente testes de flúor em pacientes hospitalizados desavisados e indignados, crianças deficientes mentais ..”A edicao de agosto 1948 do Journal of American Dental Association que mostrou que há provas de efeitos adversos de flúor foi censurada pela Comissão de Energia Atômica de E.U. por razões de” segurança nacional “(Griffiths, 1998). O relatório liberado somente afirmou que o flúor era seguro para humanos em pequenas doses.

Durante a Guerra Fria, o Dr. Harold C. Hodge, que tinha sido o toxicologista para o Exército de E.U. no Projeto Manhattan, foi o promotor de liderança científica da fluoretação da água. Ele foi secretamente realizando uma das premeiras experiências de fluoretação da água pública em Newburgh, Nova York, secretamente estudando amostras biológicas de cidadãos de Newburgh E.U. em seu laboratório na Universidade de Rochester. Dado que não existem restrições legais contra a supressão de dados científicos, a única conclusão publicada dessas experiências foi que o flúor era seguro em baixas doses, a um veredicto profundamente útil para o Exercito de E.U. que temeu ações judiciais por danos com fluoreto nos trabalhadores em usinas nucleares e fábricas de munições. Poluição do flúor foi uma das maiores preocupações legais que enfrentam os sectores industriais dos E.U. durante a guerra fria. Um grupo secreto de advogados das empresas, conhecidos como os advogados da Comissão Fluor, cujos membros incluíam companias de Aço, ALCOA, Kaiser Alumínio e Reynolds Metals, visitaram as empresas que estavam lutando uma onda de reclamações dos cidadãos por lesão de flúor. Os Advogados do Comité Fluor e os seus embaixadores médicos estavam em contato pessoal e freqüente com os altos funcionários do governo federal do Instituto Nacional de Pesquisa Odontológica, e têm sido implicados no estudo “Kettering” da campanha de quarenta anos, que mostrou que o flúor envenena os pulmões e os gânglios linfáticos em animais de laboratório. Os interesses privados, procuraram destruir carreiras e censurar a informação, garantindo que os estudos científicos levantando dúvidas sobre a segurança do flúor nunca foram financiados, e se o fizessem, nunca foram publicados.

Durante a pesquisa de 1990, conduzido pelo toxicologista Phillis Mullenix de Harvard, ele mostrou que o flúor na água pode levar diminuir o IQ, e aumentar os sintomas em ratos de déficit de atenção e hiperatividade (TDAH). Poucos dias antes de sua pesquisa for aceita para publicação, Mullenix foi demitido como chefe de toxicologia no Forsyth Dental Center, em Boston. Em seguida, a sua candidatura a uma bolsa para continuar sua pesquisa sobre as consequencias do fluor no sistema nervoso central foi rejeitado pelo National Institute of Health (NIH), quando um painel do NIH lhe disse que “o fluor não tem efeitos no sistema nervoso central” (Griffiths 1998) .

A pesar de evidências crescentes de que é prejudicial para a saúde pública, agências de saúde púbica e grandes organizações médicas e dentais, tais como a American Dental Association (ADA), continuam a promover o flúor. A fluoretação da água continua, apesar de que os próprios cientistas da EPA, cuja união, o capítulo 280 do Tesouro Nacional, União de Trabalhadores, tomou uma posição firme contra isso. Dr. William Hirzy, vice-presidente do capítulo 280, declarou que “flúor (que é adicionado à água municipal) é um produto de resíduos perigosos para os quais há provas substanciais de efeitos adversos para a saúde e que, ao contrário da percepção pública, virtualmente nenhuma evidência significativa mostra seus benefícios “(Mullenix 1998). Embora o flúor é de até cinqüenta vezes mais tóxico do que o dióxido de enxofre, ainda não é regulamentada como um poluente do ar pelo Clean Air Act americano. Uma vez que milhares de toneladas de resíduos industriais de flúor é vertida em abastecimento de água potável, supostamente para incentivar sorrisos brilhantes em nossas crianças, a grande indústria tem a vantagem de poder emitir resíduos de flúor no ambiente como eles gostam, com absoluta nenhuma exigência para medir as emissões e não há maneira de ser considerado responsável pelo envenenamento de pessoas, animais e vegetação.

Em agosto de 2003, a EPA solicitou que o Conselho Nacional de Pesquisa, o braço de pesquisa da National Academy of Sciences (NAS), reavaliar as normas de segurança da água de flúor através da revisão da literatura científica recente, porque a última revisão, em 1993, tinha grandes lacunas na investigação . “Nem o E.U. Food and Drug Administration (FDA), nem o Instituto Nacional de Pesquisa Odontológica (NIDR), nem a American Academy of Pediatric Dentistry tem qualquer prova sobre a segurança ou a eficácia do flúor” (Sterling, 1993). A Academia Internacional de Medicina Oral e Toxicologia classificou o flúor como um medicamento não aprovado devido à sua alta toxicidade e o Instituto Nacional do Câncer encontrou que o flúor é um agente cancerígeno (Maurer 1990).

Atualmente, os governos continuam a introduzir sistemas de fluoretação adicional em todo o país, incluindo as Leis da Água, o que tornou impossível para as empresas de água se submeter a uma audiçao civil ou penal, como resultado da adição de flúor à água de abastecimento público.

Em uma sociedade onde os produtos que contenham amianto, chumbo, berílio e muitos outros carcinógenos foram recolhidos do mercado, é surpreendente que o flúor é abraçado tão completamente e cegamente. Parece absurdo que iríamos considerar pagar pela indústria química, para eliminar seus resíduos tóxicos, adicionando-o ao nosso abastecimento de água. Esconder os perigos da poluição do flúor do público é um trabalho de estilo capitalista, de proporções épicas que tem ocorrido porque um poderoso lobby pretende manipular a opinião pública a fim de proteger os seus interesses financeiros. “Aqueles que manipulam esse mecanismo invisível da sociedade constitui um governo invisível que é o verdadeiro poder dominante de nosso país … nossas mentes são moldadas, nossos gostos formados, nossas idéias sugeridas, em grande parte por homens de quem nós nunca ouvimos falar” (Bernays 1991 ).