Fluoración del Agua: El Caso más grande de Fraude Científico del Siglo

Robert Carlton, Ph.D, ex-científico de la EPA
Traducción Luis R. Miranda

La historia de obligar a los seres humanos a usar este desecho industrial tóxico a través de la fluoración del agua potable se hace con mentiras, avaricia y engaños. Los gobiernos añaden fluor al agua potable e insisten en que es seguro, beneficioso y necesario, sin embargo, la evidencia científica muestra que el flúor no es seguro para ser usado en ningún tipo de actividad saludable y los países que ponen flúor en el suministro de agua potable tienen mayores índices de caries, cáncer, fluorosis, osteoporosis y otros problemas de salud. Debido al impulso de la industria del aluminio, las empresas farmacéuticas y los fabricantes de armas, el flúor sigue siendo añadido al agua de casi todo el mundo, y debido a demandas recientes contra empresas que ponen este aditivo en el agua potable, el precedente se estableció que hace casi imposible que más demandas se presenten contra los proveedores de agua con flúor.

Hay una creciente resistencia en contra de añadir flúor a nuestro suministro de agua, pero por desgracia, debido a que el flúor se ha convertido en una parte importante de la economía moderna y la industria (Bryson 2004), hay mucho dinero en juego para aquellos que endosan la fluoruración del agua. Las mentiras sobre los beneficios de la fluoración del agua siguen siendo alimentadas en las cabezas de la gente, no por los beneficios a la salud, sino para beneficio del complejo militar-industrial.

La historia comienza en 1924, cuando Interessen Gemeinschaft Farben (IG Farben), una empresa química alemana, comenzó a recibir préstamos de los banqueros norteamericanos, poco a poco y para la creación del enorme cartel de IG Farben. En 1928, Henry Ford y American Standard Oil Company (la familia Rockefeller) fusionaron sus activos con la IG Farben, y por los años treinta, hubo más de un centenar de empresas de EE.UU. que tenían filiales y asociaciones con ellos en Alemania. Los activos de I.G. Farben en los Estados Unidos estaban controladas por una sociedad, American IG Farben, que figuraba en el sector marítimo y al cual pertenecían personas como Edsel Ford, presidente de Ford Motor Company, E. Mitchell, presidente de Rockefeller, el National City Bank of New York, Walter Teagle, presidente de la Standard Oil de Nueva York, Paul Warburg, presidente de la Reserva Federal y el hermano de Max Warburg, el financiero de Alemania y promotor de las guerras, Herman Metz, un director del Banco de Manhattan, controlado por Warburg, y varios otros miembros de los cuales tres fueron juzgados y condenados como criminales de guerra en Alemania por sus crímenes contra la humanidad. En 1939, en virtud del acuerdo Alted, la American Aluminum Company (ALCOA), entonces el mayor productor mundial de flúor de sodio, y Dow Chemical Company transfirieron su tecnología a Alemania. Colgate, Kellogg, Dupont y muchas otras compañías finalmente firmaron acuerdos entre las empresas con IG Farben, creando un poderoso grupo de cabildeo apodado “la mafia de flúor” (Stephen 1995).

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de EE.UU. envió a Charles Eliot Perkins, un investigador en química, bioquímica, fisiología y patología, para trabajar en las plantas químicas de Farben en Alemania. Los químicos alemanes dijeron a Perkins sobre un programa que habían concebido durante la guerra y había sido adaptado por el Estado Mayor alemán. El alemán explicó su intención de utilizar productos químicos para controlar la población en un área determinada a través de la medicación masiva de agua potable con flúor de sodio, una táctica utilizada en Alemania y Rusia en los campos de prisioneros de guerra para hacer que los prisioneros fueran más”estúpidos y dóciles “(Stephen 1995). Farben había desarrollado planes durante la guerra para el uso de flúor en los países ocupados porque se descubrió que la fluoración causaba daños leves a una parte específica del cerebro, haciendo más difícil para la persona afectada pensar en defender su libertad y haciendo que el individuo llegase a ser más obediente a la autoridad. El flúor es una de las sustancias más potentes antipsicóticas conocida, y figura en el veinticinco por ciento de los tranquilizantes. Puede que no parezca sorprendente que Hitler practicara el concepto de control de la mente por medios químicos, pero los militares norteamericanos continuaron la investigación nazi, técnicas exploradas para incapacitar a un enemigo o medicar a toda una nación. Como se indica en el Informe Rockefeller, un informe a la Presidencia sobre las actividades de la CIA, “el programa anti-drogas era parte de uno mucho más grande de la CIA para estudiar los medios para controlar el comportamiento humano” (Stephen 1995).

El mito de la prevención de caries a través del uso de flúor, se originó en los Estados Unidos en 1939, cuando un científico llamado Gerald J. Cox, un empleado de Alcoa, el mayor productor de residuos tóxicos de flúor, siendo amenazado por los daños que el flúor reducía las caries y alegó que debía añadirse al abastecimiento de agua en todo el país. En 1947, Oscar R. Ewing, un abogado de ALCOA, fue nombrado jefe de la Agencia Federal de Seguridad, una posición que lo puso a cargo del Servicio de Salud Pública (PHS). Durante los próximos tres años, ochenta y siete ciudades de América comenzaran con la fluoración del agua, incluyendo la una ciudad que funcionó como un estudio de control de la fluoración del agua en Michigan, eliminando así la prueba más científicamente objetiva de seguridad y los beneficios antes de que tal estudio fuera terminado.

Las investigaciones sobre las consecuencias del uso de flúor en los Estados Unidos fueron financiados por la industria de fertilizantes y de armas que buscaba una salida para los residuos de flúor generados durante los procesos industriales y para aumentar los beneficios económicos. El “descubrimiento” de que el flúor “beneficiaba” los dientes, fue pagado por la industria que necesitaba ser capaz de defender las demandas en su contra por envenenar a los trabajadores y las comunidades por emisiones de flúor industrial (Bryson, 1995) y convertir un pasivo en un activo. El flúor, un componente de los residuos en los procesos de fabricación de explosivos, fertilizantes y otras necesidades, cuya eliminación era cara fue utilizada en el suministro de agua en Estados Unidos, a través de la reeducación del público. Una vez un producto de desecho, se convirtió en el ingrediente activo de plaguicidas fluorados, fungicidas, raticidas, anestésicos, tranquilizantes, medicamentos fluorados, y un número de geles dentales industriales y domésticos fluorados, pasta dental y enjuague bucal. El flúor es una parte importante de los ingresos de la industria farmacéutica: mil millones de dólares, y el final de la práctica de fluorar el agua significaría una pérdida económica imposible, jurídicamente impensable y potencialmente devastadora para su existencia y reputación.

Financiado por los hombres de negocios de EE.UU. en un intento por promover la aceptación pública de flúor, Edward Bernays, también conocido como el padre de las relaciones públicas, o el mentiroso más hábil, comenzó una campaña de engaño para convencer a la opinión pública. Barnays explicó que “se puede conseguir casi que cualquier idea sea aceptada si los médicos están a favor. El público está dispuesto a aceptarla ya que el médico es una autoridad para la mayoría de las personas, independientemente de lo mucho que sabe o no sabe “(Bryson, 2004). Los médicos que apoyaron y todavía hoy apoyan la fluoración no saben de las consecuencias para la salud que el flúor presenta. El flúor ha llegado a ser visto como parte del progreso científico y desde que fue lanzado como una cosa tan sana, como una sustancia que se añade al medio ambiente por el bien de los niños, los que se opusieron a su uso fueron despedidos como charlatanes y lunáticos. El flúor se convirtió en inmune a las críticas debido no solo por la implacable ofensiva de relaciones públicas, sino también debido a su toxicidad general. A diferencia de los productos químicos que tienen un efecto inmediato, el flúor, un veneno sistémico, produce una gama de problemas de salud, de modo que sus efectos son más difíciles de diagnosticar.

Documentos recientemente desclasificados del Ejército de Estados Unidos sobre el Proyecto Manhattan, muestra cómo flúor es la sustancia química clave en la producción de bombas atómicas y que millones de toneladas se necesitaban para la fabricación de bombas de uranio y el plutonio. Intoxicación por flúor y no el envenenamiento por radiación, surgió como el líder en la lista de peligros para la salud de los trabajadores y comunidades cercanas. Los científicos se vieron obligados a ofrecer elementos útiles para la defensa en los litigios, así que comenzaron en secreto pruebas con flúor en pacientes de hospital que no sospechaban nada así como de en niños con retraso mental. “La edición de agosto de 1948 de la Revista de la Asociación Dental Americana que dijo existían pruebas sobre efectos adversos del flúor fue censurada por la Comisión de Energía Atómica en los EE.UU. por razones de “seguridad nacional” (Griffiths, 1998). El informe señaló sólo se el flúor era seguro para los seres humanos en dosis pequeñas.

Durante la Guerra Fría, el Dr. Harold C. Hodge, quien había sido el toxicólogo para el Ejército de Estados Unidos en el Proyecto Manhattan, fue el principal promotor científico de la fluoración del agua. Hodge ejecutó una serie de experimentos secretos de fluoración del agua pública en la ciudad de Newburgh, Nueva York, estudiando en secreto muestras biológicas de los ciudadanos de Newburgh en su laboratorio en la Universidad de Rochester. Dado que no existen restricciones legales contra la supresión de datos científicos, la única conclusión publicada de estos experimentos fue que el flúor es seguro en dosis bajas, un veredicto profundamente útil para el ejército de EEUU, que temían ser demandado por los daños que el flúor había causado en los trabajadores de las centrales nucleares y las fábricas de municiones. La contaminación del flúor fue una de las mayores preocupaciones legales que enfrentaron los sectores industriales de EE.UU. durante la guerra fría. Un grupo secreto de abogados de las empresas, conocido como el Comité de Abogados de flúor, cuyos miembros incluían a las empresas del acero, ALCOA, Aluminio y Metales Kaiser Reynolds, visitaban las empresas que estaban luchando contra una ola de quejas de ciudadanos por daños causados por el flúor. El Comité de Abogados de Flúor y sus embajadores médicos estaban en contacto personal y frecuente con altos funcionarios del Instituto Nacional de Investigación Dental del gobierno federal, y fueron implicados en el estudio “Kettering” que demuestra que el flúor envenena los pulmones y los ganglios linfáticos en animales de laboratorio. Los intereses privados trataron de destruir carreras y censurar la información, garantizando que los estudios científicos que planteaban dudas sobre la seguridad de flúor nunca fueran financiados, y si lo eran, que no fueran publicados.

Durante la encuesta de 1990, realizada por el toxicólogo de Harvard Phillis Mullenix, se demostró que el flúor en el agua puede llevar a disminuir el coeficiente intelectual, y aumentar los síntomas de déficit de atención con hiperactividad (ADHD). Pocos días antes de que su investigación fuera aceptada para publicación, Mullenix fue despedido como jefe de toxicología de Forsyth Dental Center en Boston. Luego, su solicitud de una beca para continuar sus investigaciones sobre las consecuencias de flúor en el sistema nervioso central fue rechazada por el Instituto Nacional de Salud (NIH), donde un panel le dijo que “el flúor no tiene ningún efecto sobre el sistema nervioso central “(Griffiths 1998).

A pesar de la evidencia creciente de que es perjudicial para la salud pública, las agencias de salud públicas y las grandes organizaciones médicas y dentales, como la Asociación Dental Americana (ADA), siguen promoviendo el flúor. La fluoración del agua continúa a pesar de que los propios científicos de la EPA, cuya unión, Capítulo 280 de la Unión Nacional de Empleados del Tesoro, tomó una posición firme en contra de ella. El Dr. William Hirzy, vicepresidente del capítulo 280, declaró que “fluoruro (que se añade al agua municipal) es un producto de los residuos peligrosos para los cuales hay evidencia substancial de efectos adversos para la salud y que, a diferencia de la percepción pública prácticamente no hay ninguna prueba que demuestre beneficios significativos “(Mullenix 1998). Aunque el flúor es hasta cincuenta veces más tóxico que el dióxido de azufre, no está regulado como un contaminante del aire bajo la Ley de Aire Limpio. Como miles de toneladas de residuos industriales de flúor se vierten en el agua potable, aparentemente para favorecer las sonrisas brillantes en nuestros niños, la gran industria tiene la ventaja de poder enviar los residuos de flúor al medio ambiente sin ningún tipo de requisito para medir las emisiones y no hay manera de hacerles responsables por la intoxicación de personas, animales y vegetación.

En agosto de 2003, la EPA solicitó al Consejo Nacional de Investigación, el brazo de investigación de la Academia Nacional de Ciencias (NAS), revaluar la seguridad del flúor en el agua a través de una revisión de la literatura científica reciente, porque el último examen, en 1993 tenía grandes lagunas en la investigación. “Ni la Administración de Alimentos de los Estados Unidos (FDA) ni el Instituto Nacional de Investigación Dental (NIDR), ni la Academia Americana de Odontología Pediátrica cuenta con pruebas sobre la inocuidad o la eficacia del flúor” (Sterling, 1993). La Academia Internacional de Medicina Oral y Toxicología ha clasificado el flúor como un medicamento no aprobado por su alta toxicidad y el Instituto Nacional del Cáncer encontró que el flúor es un agente carcinógeno (Maurer, 1990).

En la actualidad, los gobiernos siguen introduciendo sistemas de fluoración en todos los lugares, lo que hace imposible que las compañías de agua sean sometidas a audiencias civiles o criminales como resultado de la adición de flúor al suministro público de agua.

En una sociedad donde los productos que contienen amianto, plomo, berilio y muchos otros carcinógenos se han recogido del mercado, es sorprendente que el flúor es abrazado tan a fondo y ciegamente. Me parece absurdo que se considere el pagar a la industria química para eliminar sus desechos tóxicos añadiéndolos a nuestro suministro de agua. Ocultar los peligros de la contaminación de flúor del público es una obra de estilo corporatista de proporciones épicas que se ha producido debido a que un poderoso grupo de presión tiene la intención de manipular la opinión pública con el fin de proteger sus intereses financieros. “Aquellos que manipulan este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país … nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas mayormente por hombres de los cuales nunca hemos oído hablar” (Bernays 1991).

Materiales Consultados:

1. Bryson, Christopher. La Mentira de la Fluoridación: Como un Desecho Nuclear es Usado en Nuestro Suministro de Agua. 2004

2.Los Peligros del Flúor y la Fluoración del Agua

3. Datos Científicos sobre los Efectos Biológicos de los Fluoruros

4.Polución con flúor

5. Griffiths, J. Fluoruro, el Golpe Tóxico de la Industria. FluorideIndustry’s Toxic Coup”. 1998

6. Valerian, Valdamar. Effectos del Fluoruro en el Comportamiento de las Poblaciones. Behavioral “Effects of Fluorides On Mass Populations.”

7.Sterling.Fluoride the Modern Day DDT.” 1993

8.Null Gary, Ph,D.Fluoride: The Deadly Legacy”

9. Toxic Secrets: Fluoride & the A-Bomb – (Nexus Magazine) By Joel Griffiths & Chris Bryson. Manhattan Project scientists and military men who developed the first atomic bomb also conducted secret studies of fluoride but hid the facts about its health hazards

10. The Dentist’s Tale — Fluoride Can Kill – Story of a Dentist who talks to a chemist, is threatened with his practice, gets cancer and goes public. (The Ecologist, September 2000 Vol 30 No 6)

11. FluorideAlert.org – An International Coalition to End Water Fluoridation and Alert People to Fluoride’s Health and Environmental Risks

12. EarthLife.org.za – Fluoride Fact Sheet – lethal doses, effects on body, side effects, environmental effects.

13. Sukel.com – The Fluoride Controversy – synopsis of both sides.

Open Directory Project Listings – “Society > Issues > Health > Water Treatment > Fluoridation”

Consejeros Presidenciales Advierten sobre Peligros de Carcinógenos en Productos de Consumo Diario

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
Mayo 12, 2010

Cuando un panel gubernamental de expertos encuentra el coraje para decir la verdad sobre el cáncer, es un evento tan raro que hasta tiencancere valor noticioso. La semana pasada, un informe sobre el Cáncer fue publicado por un grupos de consejeros presidenciales (PCP) el cual rompió filas con las élites de la industria del cáncer y se atrevió a decir algo que los defensores de medicina natural han estado advirtiendo durante décadas: que las personas son “bombardeadas” con químicos y radiación que causan cáncer y que si esperamos reducir los índices de cáncer, tenemos que eliminar los productos químicos cancerígenos en los alimentos, medicamentos, productos de cuidado personal, nuestro trabajo y el hogar.

En un documento enviado al presidente Obama, el informe afirma que “El panel le insta a usar el poder de su cargo con mayor fuerza para eliminar los carcinógenos y otras toxinas de nuestros alimentos, agua y aire que innecesariamente aumentan los costes sanitarios, paralizan la productividad de nuestra nación y devastan vidas.”

Cuando leí por primera vez el informe, casi caí de la silla. Expertos designados por el gobierno en realidad están diciendo que hay químicos que causan cáncer en nuestros alimentos y el agua? Ese simple hecho ha sido negado vehementemente por la industria del cáncer, gigantes de la comida procesada, productos para el cuidado personal y por supuesto la industria del fluoruro – todos los cuales insisten en que sus sustancias químicas son perfectamente seguras.

Asociación Americana del Cáncer ataca el informe

La Sociedad Americana del Cáncer, como es lógico, no tardó en atacar el informe. La ACS es uno de los grupos de del cáncer que trabajan para la industria y que refuerza la ignorancia de los consumidores acerca de las causas y las soluciones para el cáncer. La ACS se ha dedicado desde hace décadas a lo que sólo puede ser llamado un “encubrimiento de los hechos”, con su negación de que el cáncer es causado por productos químicos.(http://www.naturalnews.com/010244_A… ) y (http://www.preventcancer.com/losing… )

A pesar de que los expertos en cáncer como el Dr. Sam Epstein han venido advirtiendo sobre sustancias cancerígenas en los cosméticos, productos de aseo personal y alimentos (http://www.preventcancer.com/consumers ), la ACS ha pretendido ridículamente que esas amenazas no existen. Y para colmo, la ACS advierte a la gente que se mantenga alejado de la luz solar lo que hace que se vuelvan más deficientes en vitamina D, y como consecuencia que aumenten las tasas de cáncer aún más.

Así que no es de extrañar que a la ACS no le guste este informe que se atreve a decir lo obvio: Hay químicos que causan cáncer en nuestra comida y agua! “El pueblo – incluso antes de nacer – es bombardeado continuamente con combinaciones múltiples de estas exposiciones peligrosas”, escribe el informe.

La gran negación de la industria

Uniendose a la ACS en criticar el informe es el Concejo Americano de Química, el grupo comercial que representa a las compañías químicas que están envenenando nuestro mundo en este momento. Sorprendentemente, la ACS y el CAQ están en el mismo bando, negando cualquier vínculo entre los productos químicos y el cáncer. Insisten en que todos los productos químicos y en su alimentos procesados, cosméticos, jabones antibacterianos, champús, productos de la fragancia, disolventes de limpieza, pesticidas, herbicidas y otros productos similares son seguros para usted!

No te preocupes por los productos químicos, dicen. El cáncer es sólo una cuestión de mala suerte. No hay nada que podamos hacer al respecto. Así que deja de intentarlo. Ese es su mensaje, y es un mensaje que toca con la derecha a las manos de la industria del cáncer: No impida su cáncer y cuando se enferman, van a hacer una fortuna de su enfermedad y el sufrimiento.

La amenaza de la radiación de imágenes médicas

El informe de PCP también toma una posición firme sobre los riesgos de cáncer causado por la radiación de imágenes médicas. En realidad, dice: “Las personas que reciben múltiples exploraciones o pruebas que requieran la radiación pueden acumular dosis igual o superior a la que tendría si fueran sobrevivientes de la bomba atómica.”

Yo recuerdo haber recibido cartas de odio de la industria del cáncer, cuando una vez hice la misma declaración en un artículo sobre las mamografías y tomografías computarizadas.(http://www.naturalnews.com/026113_m… ) Y sin embargo, esa declaración fue de hecho bastante correcta: Si usted se somete a varias pruebas de rayos X en un hospital, usted puede fácilmente recibir radiación, tanto como una persona que estaba a unas pocas millas de distancia de la bomba nuclear lanzada sobre Hiroshoma durante la Segunda Guerra Mundial.Esto no es una exageración. Es un hecho simple de la física y la ley de cuadrados inversos.(http://en.wikipedia.org/wiki/Invers… )

Los peligros ambientales de los productos farmacéuticos

La contaminación ambiental de los productos farmacéuticos es un hecho. El hecho es que los productos químicos farmacéuticos tirados en el suministro de agua es el “pequeño secreto sucio” de la industria farmacéutica. El problema ha pasado virtualmente como desconocido por el sistema de salud por completo … simplemente pretenden que no existe.

Sin embargo, este informe del PCP apunta a esto diciendo: “Productos farmacéuticos se han convertido en una fuente considerable de contaminación del medio ambiente. Las drogas de todo tipo en el suministro de agua cuando son excretados o eliminanados de manera inadecuada, impactan la salud debido a la exposición a largo plazo a las mezclas de distintos compuestos químicos.”

Era tiempo que alguien en Washington se levantara y desafiara a la industria farmacéutica sobre los efectos medioambientales de sus productos químicos tóxicos. medicamentos de TRH, antidepresivos, analgésicos y muchos otros tipos de drogas que están contaminando nuestros océanos y vías fluviales. Difícilmente se puede coger un pez cerca de cualquier ciudad importante que no este contaminado con productos farmacéuticos.

Pero no espero que nadie de credibilidad a esta advertencia. La totalidad de este informe del PCP ha sido en gran medida ignorado en Washington (y atacado por las grandes empresas).

Qué dice el informe

El grupo de consejeros presidenciales está encabezado por:

LaSalle D. Leffall, Jr., Doctor de Medicina, F.A.C.S., Presidente
Charles R. Drew, Profesor de Cirugía
Howard University College of Medicine
Washington, DC 20059

Margaret L. Kripke, Ph.D.
Vivian L. Smith Presidente y Profesora Emérita
La Universidad de Texas
M. D. Anderson Cancer Center
Houston, TX 77030

Estas dos personas merecen su apoyo por tener la valentía de publicar un informe que desafía el status quo de la industria del cáncer. Así que si usted desea envarles un email de agradecimiento por su trabajo, sería bienvenido.

El informe se titula, “Reducción del Riesgo Ambiental de Cáncer – ¿Qué podemos hacer ahora”

Éstos son algunos de los aspectos más destacados del informe:

En el 2009 solamente, aproximadamente 1,5 millones de hombres, mujeres y niños fueron diagnosticados con cáncer, y 562.000 murieron de la enfermedad. Aproximadamente el 41 por ciento de estadounidenses serán diagnosticados con cáncer en algún momento de sus vidas, y cerca de 21 por ciento morirá de cáncer. La incidencia de algunos cánceres, incluyendo algunos más comúnes entre los niños, está aumentando por razones inexplicables.

• El Grupo está especialmente preocupado al ver que los cánceres inducidos por el ambiente han aumentado muchísimo. Con cerca de 80.000 sustancias químicas en el mercado, muchos de las cuales son utilizadas por millones de personas en sus vidas cotidianas y son poco estudiadas y no reglamentadas en gran medida, la exposición a carcinógenos ambientales potenciales está muy extendida. Un producto químico como el bisfenol A (BPA), todavía se encuentra en muchos productos de consumo y sigue sin estar regulado en los Estados Unidos, a pesar de la creciente vinculación entre el BPA y varias enfermedades, incluyendo diversos tipos de cáncer.

• Sin embargo, el daño grave de este grupo de agentes carcinógenos no se resuelve adecuadamente por el Programa Nacional del Cáncer. El pueblo estadounidense – incluso antes de nacer – son bombardeados continuamente con combinaciones múltiples de estas exposiciones peligrosas.

• Algunos científicos sostienen que las pruebas de toxicidad y la exposición actual de los métodos de establecimiento de límites no representan con precisión la naturaleza de la exposición humana a productos químicos potencialmente dañinos. los ensayos de toxicidad actual se basan fundamentalmente en estudios en animales que utilizan dosis sustancialmente más altas que las que puedan darse por los seres humanos. Estos datos – y la exposición de los límites extrapolados de ellos – no tienen en cuenta los efectos nocivos que puede presentarse sólo a dosis muy bajas.

• Sólo unos pocos cientos de los más de 80.000 sustancias químicas en uso en los Estados Unidos han sido probados analizados..

• Mientras que todas las personas ahora tienen muchas sustancias químicas extrañas en su cuerpo, las mujeres suelen tener niveles más altos de sustancias tóxicas y muchas sustancias que provocan trastornos hormonales que los hombres. Algunas de estas sustancias se han encontrado en la sangre materna, tejido de la placenta, y las muestras de leche materna de las mujeres embarazadas y las madres que dieron a luz recientemente. Por lo tanto, los contaminantes químicos se están pasando a la próxima generación, tanto antes de nacer como durante la lactancia.

• Toda la población se expone a diario a numerosos productos químicos agrícolas, algunos de los cuales también se utilizan en paisajismo residencial y comercial.Muchos de estos productos químicos se sabe o sospecha que tienen propiedades cancerígenas, que alteran el sistema endocrino. Los plaguicidas (insecticidas, herbicidas y fungicidas) aprobados para uso por agencias de protección ambiental contienen cerca de 900 ingredientes activos, muchos de los cuales son tóxicos.

• Muchos productos químicos en disolventes, los rellenos, y otros en la lista de ingredientes inertes en la etiquetas de los pesticidas también son tóxicos, pero no se analiza su potencial para causar enfermedades crónicas como el cáncer. Además de los plaguicidas, los fertilizantes agrícolas y los productos farmacéuticos veterinarios son grandes contribuyentes a la contaminación del agua, tanto en forma directa y como resultado de los procesos químicos que forman subproductos tóxicos cuando estas sustancias entran en el suministro de agua.

• El uso de teléfonos celulares y otras tecnologías inalámbricas es de gran preocupación, sobre todo porque estos dispositivos están siendo utilizados regularmente cada vez más por jóvenes.

• Los estadounidenses ahora, se estima, recibirán casi la mitad de su exposición a radiación de imágenes médicas o Rayos X y otras fuentes médicas, en comparación con sólo el 15 por ciento en la década de 1980. El aumento de la radiación médica casi se ha duplicado en los Estados Unidos. La tomografía computarizada (CT) y pruebas de medicina nuclear ahora contribuyen con el 36 por ciento de la exposición a la radiación total y el 75 por ciento de la exposición a la radiación médica de la población de los EE.UU..

• Muchos médicos están conscientes que profesionales de radiología y el público no saben que la dosis de radiación asociada con diferentes pruebas crean un mayor riesgo de cáncer porque se acumulan durante toda la vida.Las personas que reciben múltiples exploraciones o pruebas que requieran la radiación pueden acumular dosis iguales o superiores a la de sobrevivientes de la bomba atómica.

• Cientos de miles de militares y civiles recibieron dosis significativas de radiación como resultado de su participación en ensayos de armas nucleares y en ocupaciones y sectores incluido el combustible nuclear, producción de armas, la minería de uranio y la molienda y el transporte de minerales. Cientos de miles más fueron irradiados en niveles suficientes para causar cáncer y otras enfermedades.

• Contaminantes del medio ambiente numerosos pueden cruzar la barrera placentaria, hasta llegar a los bebés quienes nacen “pre contaminados.” Hay una falta crítica de conocimiento y apreciación de las amenazas ambientales para la salud de los niños y la grave escasez de investigadores y médicos formados en los niños la salud ambiental.

• Ensayos de toxicidad de un solo agente y la dependencia de los ensayos con animales son insuficientes para hacer frente a la acumulación de productos químicos no probados ya en uso y la plétora de nuevos productos químicos introducidos cada año.

• Muchos carcinógenos conocidos o sospechados no están reglamentados. La ejecución de las mayoría de las regulaciones existentes es deficiente. En casi todos los casos, los reglamentos no incluyen el uso o exposición múltiple y las interacciones.