Estados Unidos a una Firma de ser ‘legalmente’ un Estado Policía

Después de que la ley S. 1867, también conocida como la legislación detención indefinida fuera aprobada en la Cámara de Representantes a principios de esta semana y anoche en el Senado, los estadounidenses están mucho más cerca de convertirse en enemigos legales del Estado.

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
16 de diciembre 2011

ACTUALIZACION: 14:10 S.1867 también permitirá que al Departamento de Defensa «legalmente» ejecutar la guerra en el Internet. La ley permite al gobierno atacar a enemigos cibernéticos. El Congreso confirma que el Pentágono tiene la capacidad, a petición del presidente, de llevar a cabo operaciones de guerra cibernéticas para “defender la Nación, a aliados y otros intereses”. (1) los principios de política y regímenes legales que sigue el Departamento para las capacidades de cinética, incluyendo el derecho de los conflictos armados, y (2) la Resolución de Poderes de Guerra (50 USC 1541 y ss.). Lea más sobre el Estado Policía Cibernético aquí. TERMINA ACTUALIZACION

No es nuevo que Estados opresores tiendan a emplear prácticas ilegales con sigilo antes de ponerlas en práctica ampliamente. La aprobación de leyes que destruyen parcial o totalmente los derechos constitucionales y civiles no es más que la codificación del status quo que ya está bien establecido. Esto sucedió muchas veces en la historia reciente, pero la gente no aprende del hecho, ya que ignoran la historia.

En camino a un lugar llamado el Estado Policía.

La introducción y aprobación de la ley S.1867  y su consecuente aprobación por la Cámara y el Senado del que fue una vez libre y valiente Estados Unidos de América, es la culminación de lo que hombres y mujeres en el poder han estado planeando durante décadas, tal vez más. S.1867 legaliza la detención, el encarcelamiento, la tortura, y si es necesario, el asesinato de cualquier persona que el presidente de Estados Unidos decida representa una amenaza para la continuidad del gobierno. Simplemente sucede que este gobierno no es gobierno del pueblo, sino su gobierno.

Aunque el presidente Barack H. Obama advirtió que vetaría la ley si sobrevivía al proceso legislativo, Obama dio marcha atrás a esa amenaza en menos de un mes. Sin embargo, Obama no advirtió a los senadores y representantes sobre el veto porque pensaba que era ilegal o inconstitucional eliminar todo el marco legal que mantuvo a Estados Unidos libre y valiente. Amenazó con el veto, porque el paso de S.1867 legalmente limitaba los poderes que la oficina del presidente ya posee, o por lo menos Obama cree que posee. “La Casa Blanca explicó que vetaría la ley, porque las disposiciones ahí contenidas restringían la autoridad presidencial”, explicó John Glaser, a Russia Today.

Fue el senador Carl Levin, uno de los patrocinadores del proyecto de ley ahora aprobado, que explicó en el Senado que había sido el presidente Obama, quien había solicitado que S.1867 incluyera a los ciudadanos estadounidenses y a todos los que vivían legalmente en los Estados Unidos en el proyecto de ley, de modo que todas las disposiciones pudieran aplicarse también a ellos. El proyecto de ley ya contemplaba la aplicación de sus normas a los estadounidenses que viven en el extranjero, así como cualquier persona capturada en suelo estadounidense o en el extranjero, que era considerada un terrorista. En un pasado no muy distante, fue el mismo Obama quien criticó duramente a George W. Bush por lo que llamó la detención ilegal de personas que se llevaron a cabo sin una acusación formal y a quienes se les negó un juicio justo. Obama también convirtió en una de sus promesas de campaña acabar con estas políticas aprobadas en la Ley Patriota y cerrar la prisión de Guantánamo en Cuba; lo cual no ha hecho.

Si S.1867 es firmada por Obama como ley, lo que podría suceder en las próximos 24 a 48 horas, dará a los militares de EE.UU. el poder de “desaparecer” a los ciudadanos estadounidenses por crímenes que nunca se harán públicos. “Si usted mira cuidadosamente esta legislación, si usted tiene un familiar o un amigo que publica que usted o alguien más ha desaparecido también ellos pueden ser detenidos. Si alguien le ayuda con un viaje en taxi o intenta darle asistencia a su familia en las circunstancias de su desaparición, ellos también pueden ser detenidos. Esta es la arquitectura del Estado fascista “, dice el locutor de radio Ralph Schoenman.

Una de las partes más controvertidas de la ley, la cual fue impugnada por al menos 40 senadores, dice que “El Congreso afirma la autoridad del Presidente de utilizar toda la fuerza necesaria y apropiada de conformidad con la Autorización del Uso de Fuerza Militar, incluyendo la autoridad para las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para detener a las personas indefinidamente en espera de declaraciones en el marco del derecho de la guerra. “Exactamente 220 años después de la Declaración de los Derechos de EE.UU. el Senado votó 86-13 a favor de dar al presidente y el Ejército los poderes  descritos anteriormente. Para colmo de males, el senador Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, habló en el Senado inmediatamente después de que concluyó la votación y dijo convincentemente  que esperaba que sus colegas creyeran que Estados Unidos era parte del campo de batalla en la lucha contra… él no dijo quién; y que a partir de ahora, cualquier persona que supuestamente estuviera en contra de los Estados Unidos sería sometida a una detención estilo militar. El discurso de Graham parecía al de George W. Bush, que después de 9 / 11 anunció públicamente que los que no estaban del lado de los Estados Unidos, estaban en contra en la lucha contra lo que llamó el terrorismo.

La diferencia entre los discursos de Bush y Graham es que Graham no especificó a quién se le daría más atención como sospechosos de terrorismo o de apoyar a grupos terroristas. Su discurso fue más abierto, más vago. Él dijo: “cualquier persona que supuestamente esté en oposición a los Estados Unidos“. Es la protesta pública considerada como oposición? Será la publicación de artículos que se oponen a las políticas del gobierno considerada como oposición? ¿Qué es lo que el gobierno considera como oposición? Sólo el presidente y los militares lo saben. De hecho, lo que S.1867 hace es legitimar la autoridad del presidente para detener indefinidamente a una persona que se considere una amenaza. Reconoce que el presidente, quien quiera que sea, puede tener etiquetar a cualquier persona como combatiente enemigo, no importa donde sea capturado. “… Porque eso tiene mucho sentido”, dijo el senador Carl Levin. Mientras tanto, Lindsey Graham, se burló irónicamente aún más de las libertades civiles y constitucionales al decir que negarle a los estadounidenses su debido proceso haría que todo el mundo estuviera menos seguro. “Serviría como una amenaza sin precedentes a nuestras libertades constitucionales”. Lindsey Graham fue más allá para atacar el sistema legal de Estados Unidos como inadecuado, ya que “permite a presuntos terroristas ser tratados como delincuentes comunes.”

Poniéndolo simple y claro, lo que S.1867 hace es militarizar los Estados Unidos de América,  pues al oponerse al gobierno, los ciudadanos sentirán todo el poder de las Fuerzas Armadas. Aunque nadie espera que el gobierno de Estados Unidos haga cumplir la nueva legislación en contra de un periodista que hable en contra del gobierno en su programa de radio, gente que no corte su césped, o contra los miembros de Occupy Wall Street, por el momento, está claro que el gobierno de EE.UU. buscará como empezar a imponer sus nuevos poderes tan pronto como tenga una oportunidad. Obama usará los mismos militares que mandó a la guerra en Libia, sin consultar al Congreso o declarar la guerra, para atrapar a los terroristas ficticios que puedan tener un plan, que nadie será capaz de verificar.

Como se informó en Russia Today, según la legislación, un estado policial literal se instalará en los Estados Unidos. El congresista republicano Ron Paul dijo esta semana que “esto debe ser la noticia más importante del momento”, pues la legislación permitirá “, literalmente, la imposició de la Ley Marcial. Este paso en el que literalmente se puede arrestar a ciudadanos estadounidenses y secuestrarlos sin antes ofrecerles un juicio …. es arrogante, audaz y peligroso “, dijo el congresista Paul.

Cuando un gobierno se sale con la suya al querer capturar a cualquier persona sin ninguna prueba de que dicha persona, ciudadano o no ciudadano, cometió un delito, cuando ese gobierno se da a  si mismo la prerrogativa de mantener encarcelarlo de forma indefinida sin acusación formal, cuando el gobierno decide que tiene el poder de torturar y asesinar, ya que considera que es una medida eficaz para prevenir o adelantarse a un crimen que no ha sucedido, la esperanza se pierde. Pero lo peor de todo, cuando la gente deja que un gobierno haga todo esto sin cuestionarlo, todo está perdido.

“El terror y los terroristas están en todas partes y el mundo es el campo de batalla en contra de ellos,” reza la ley S.1867. Que frase tan insana y a la vez tan inteligente. Es para prevenir el terrorismo!, dicen  ignorantes. Al-Qaeda está en todas partes y tenemos que estar alerta y protegidos!, afirman los cómplices. Es por eso que tenemos que renunciar a nuestros derechos humanos! Tenemos que dar la libertad a cambio de seguridad.

A nuestro propio riesgo! Y si lo hacemos, nos merecemos todo lo que viene consigo.

Luis R. Miranda es el Fundador y Editor de The Real Agenda. Su carrera de 15 años como Periodista incluye experiencia en  televisión, radio, prensa escrita e Internet. Lea más sobre Luis aquí.

El Poder Horizontal del Estado

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
13 de julio 2011

¿A cuántos liberales, libertarios, conservadores y anarquistas, por citar algunos, no les gustan los resultados que se derivan de tener un Estado fuera de control? Sería interesante realizar una encuesta y saber exactamente. Sin embargo, una encuesta no es necesaria, a menos que usted sea un aficionado a la estadística o de las matemáticas, para enterarse de que la mayoría de la gente está insatisfecha con el actual estado de las cosas. La prueba de que la participación del gobierno puede hacer más daño que bien está en todos los aspectos de la vida. Pero no es el gobierno o el Estado el responsable de estos resultados, es la gente que apoya a los Estados o gobiernos quienes cargan con la culpa.

Aunque la estructura y poder del gobierno son vistos como construidos en forma piramidal, la verdad es que el gobierno o el Estado se construye horizontalmente. El gobierno está compuesto por las personas que le dan el apoyo legal y moral de existir, por lo que esas mismas personas son responsables de lo que el Estado o el gobierno hace o deja de hacer. Por lo tanto, todas las cosas que se originan en el Estado, buenas o malas, son el resultado directo del apoyo dado por las personas a lo que conocemos como el gobierno o el Estado.

El problema es que muchas personas no conocen o no entienden esto. La gente se queja sobre el estado actual de las cosas sin darse cuenta de que ellos son los culpables de la miseria que están experimentando. Otras personas se dan cuenta, pero son demasiado hipócritas o miedosas de hacer algo al respecto. Ellos no hablan en su contra porque temen el rechazo social. Aquellos que temen se alegrarán de saber que el problema de un Estado abusivo y fuera de control se resuelve con acciones, no palabras. ¿Por qué? Porque el lenguaje es tan frágil que se puede doblar en todo tipo de maneras para decir lo que se quiere. Es casi imposible inyectar una dosis de sentido común en cualquier persona que haya sido previamente adoctrinada, y todos nosotros somos en cierto grado adoctrinados. Sin embargo, si se actúa sobre algo que es visto como malo o abusivo, los demás verán, por sí mismos, lo que queremos decir, porque nuestras acciones tienen más sentido que lo que han pensado que es real durante toda su vida.

Despertar a la gente para que actúen para cambiar el actual estado de cosas es una tarea imposible si sólo se usan las palabras. La razón de esto, es que la cultura se ha arraigado tan profundamente en sus mentes, que la realidad de la gente no es otra cosa que lo que la cultura les dice que es. Nada más. Es muy claro que la cultura no “enseña” la realidad o la verdad a las personas, sino que les da una mezcla de verdades a medias y mentiras abiertas. ¿Cómo hacer entender a las personas que aunque los nazis mataron directamente 6 millones de judíos e indirectamente a un total de 40 millones de personas, hay otra entidad que ha matado a casi siete veces más seres humanos que los nazis. Puede venir como una sorpresa para muchos que en los tiempos modernos los Estados o los gobiernos son responsables de la muerte de al menos 262 millones de personas. Eso es un hecho que la cultura no le dice a nadie.

Por ejemplo, en nuestra ‘realidad’ creada por la cultura, el problema es el terrorismo, pero en lugar de abordar las causas profundas del terrorismo, el Estado trata a sus jefes -los ciudadanos- como delincuentes. De repente, todo el mundo es culpable hasta que demuestre lo contrario y todo el mundo se somete a esta forma de pensar. Se revisan los zapatos en los aeropuertos para resolver el problema del terrorismo, la cultura nos dice. Se da al Estado una foto de su cuerpo desnudo (en los escáneres de cuerpo entero) como forma de solucionar el terrorismo, nos dicen los medios de comunicación.

Mientras tanto, los terroristas, los verdaderos terroristas, que operan los escáneres en los aeropuertos, los que mataron al menos a un millón de personas en Irak, que apoyan la limpieza racial en Bosnia y que ahora la impulsan en Libia, Pakistán, Yemen y Siria usan la complacencia de la gente para continuar haciendo lo mismo.

Las personas apoyan al Estado porque es la forma en que fueron educados. Dependiendo de donde usted vive, el sistema educativo les ha enseñado a obedecer y hasta a adorar al Estado. Junto con el adoctrinamiento se encuentra el papel que juega la cultura en la vida de las personas. La cultura refuerza los paradigmas que se han criado para que todo siga como hasta ahora. Los seres humanos fueron adoctrinados para aceptar y exigir una explicación de la realidad que nunca debe cambiar, y es que el Estado, cualquier Estado, tiene nuestros mejores intereses en mente. Es por eso que todos ‘debemos’ pagar impuestos sobre nuestras propiedades por el resto de nuestras vidas, a pesar de que los lo pagamos al comprar dichas propiedades. Es por eso que ‘elegimos’ a nuestros representantes a partir de dos partidos mayoritarios y creemos que el sistema nos da una opción. Es por eso que todos obedecen las leyes creadas por el Estado, aunque este mismo no las obedezca. Esto sucede porque las leyes son para los esclavos, no para los dueños. Y ¿adivinen qué? Los dueños también son seres humanos como usted y yo, no importa lo mucho que les gusta verse a sí mismos como seres superiores.

El problema con la ‘realidad’ creada por la cultura es que debido a que es objetivamente falsa, necesita el apoyo continuo para que sea creíble. Es exactamente igual que “decir una mentira mil veces y se convertirá en verdad”. Eso es lo que la cultura hace. Las personas que creen en el sistema de los paradigmas impuestos por los ingenieros sociales, paradójicamente, requieren un refuerzo constante de lo que creen es la verdad. Así, por ejemplo, a las personas se les ha enseñado que la Primera Guerra Mundial se luchó por el bien de la democracia, o que el gobierno vino después de la Gran Depresión para salvar a todos, o que la Segunda Guerra Mundial sucedió para salvar al Capitalismo, o que los bancos centrales existen para controlar las fuerzas terribles que hacen que el libre mercado imperfecto y peligroso. El problema con todas estas realidades falsas, que para muchos de nosotros son reales, es que nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos e hijas estará determinado por las decisiones tomadas por personas que creen estas falsas verdades.

Esto es así porque todo el mundo piensa que el Estado o el gobierno existe para arreglar todo lo que está mal y por lo tanto no hay nada que temer. Allí mismo se origina del Estado Niñera. Dado que los individuos no son capaces de manejar sus propias vidas, eso es lo que nos han enseñado, siempre habrá un Estado para poner la tuerca en el tornillo que se soltó, una entidad que nos dé todo lo que necesitamos. Lo que la gente no se da cuenta, es que esa misma entidad, si lo permiten, también les quitará todo lo que se repartieron por el poder investido en él. Es porque la realidad creada y reforzada por la cultura gira en torno a puntos de vista de dependencia colectivista, que el Estado se ha convertido en el inconveniente que es hoy. Aunque la evidencia muestra que esta entidad a la que todos supuestamente le debemos todo lo que tenemos ha destruido todo lo que ha tocado, el nivel de adoctrinamiento de las personas es tan alto, que no sólo no les permite ver tal destrucción, sino que también les dirige automáticamente a buscar más refuerzos de su falsa realidad.

Desde la educación a la economía, de la política exterior a los servicios sociales, el Estado tiene todo destrozado. Intencionalmente, por cierto. Es precisamente porque la evidencia derrota los falsos paradigmas que la cultura quiere imponer, que la gente continuamente vuelve para pedir su dosis diaria, semanal y mensual de la falsa ‘realidad’. Es por ello que los ingenieros sociales se aseguraron de que exista un New York Times, CNN, Dancing with the Stars y American Idol, de modo que los esclavos obtengan su pastilla azul cuando la necesiten y no amenacen con salir de la finca en donde son explotados cada día de sus vidas. La píldora azul los mantiene dentro del Estado horizontal, que ellos ven como una pirámide jerárquica, pero que en realidad es tan plana como tabla de surf. Esa pequeña distinción es lo que separa a los seres humanos de ser libres, verdaderamente libres, y de poner fin al control del Estado.

La clave para liberarte de los abusos del Estado reside en la capacidad de reconocer que el Estado hará lo que le permiten hacer y que es su estructura horizontal lo que lo hace tan malvadamente exitoso. De hecho, la fuerza del Estado no proviene de sí mismo, sino en la de sus familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de clase, etc. En otras palabras, la población esclava a la que usted y yo pertenecemos. Los propios esclavos apoyan este sistema para una serie de razones. Primero, porque se les enseñó a hacer eso. Dos, porque se benefician directamente de alguna baratija creada por el Estado y no quieren perderla. Tres, porque no quieren que otros los superen y sean más exitosos. Cuatro, debido a que el colapso del sistema significa un estado de realidad al que no pueden hacer frente. Es la ignorancia, la falta de humildad y, sobre todo, el adoctrinamiento de la mayoría, que les impide tomar la píldora roja y abrir los ojos al mundo real. En cambio, los esclavos garantizar la supervivencia del Estado piramidal mirando y atacando a la minoría que tiene la intención de alertarlos sobre la mentira que vivimos. Es la aceptación voluntaria de la falsa realidad la razón por la que la mayor parte de personas viven en el ambiente en el cual se permite al Estado crecer fuera de control. Mientras la mayoría de la gente pierda el tiempo en tribalismos deportivos, el racismo, la envidia y la adecuación cultural, sus compañeros de esclavitud en los niveles medios aseguran a los ingenieros sociales que el Estado seguirá creciendo fuerte.

El carácter horizontal del Estado y la forma en que es utilizado por los controladores para mantener la mayoría de las personas ciegas y complacientes es lo que explica la posibilidad de que unos pocos cientos de personas gobiernen sobre miles de millones. Sería imposible de otra manera. Pero es precisamente su propia naturaleza horizontal la que presenta a la gente la oportunidad de romper las cadenas del Estado y evitar que se haga más grande y más malo. Es posible, incluso, diría yo, no sólo para disminuir el tamaño del Estado, sino también hacer que funcione para la gente, como la mayoría de nosotros creemos que debería haber sido siempre. Cambio en este sentido no es fácil, sin embargo. Se requiere honestidad de parte de aquellos que quieren “arreglar las cosas”. Si el éxito de la corrupción Estatal se basa en el apoyo moral y material que recibe de los propios esclavos, es la retirada de dicho apoyo lo que va a poner fin a nuestra esclavitud.

Si usted paga sus impuestos a la propiedad cada año, ya que teme que el Estado vendrá a asaltar su casa y le llevará a la cárcel, usted es un esclavo del Estado, y cada vez que paga sus impuestos usted es un defensor del Estado y como tal su cómplice en todas sus fechorías. Si usted presenta su declaración de impuestos y de esta manera legitima los poderes del Estado para cobrarle impuestos sobre la renta, que es la razón por la cual usted existe, en los ojos del Estado, entonces usted es un cómplice del Estado. Si no le gustan las guerras, pero vota por políticos que permiten el financiamiento de las invasiones y asesinatos en el extranjero, usted es un cómplice de la invasión y el asesinato. Si no le gusta la corrupción o la ineficiencia de la burocracia, pero usted elige esclavos que continuarán haciendo negocios oscuros debajo de la mesa o a puerta cerrada, usted es un cómplice del Estado.

Sin embargo, en el momento en que sea honesto consigo mismo y tenga un poco de coraje para despertar a su compañeros de esclavitud, ese será el momento en que las cosas comenzarán a cambiar. Pero recuerde, el cambio no será a través de palabras o el uso del lenguaje, sino que vendrá a través de la acción. Si el éxito de las acciones inmorales del Estado se basan en el apoyo que le dan, su retiro de ese apoyo es también lo que le libera de las cadenas que le unen a él. No se puede luchar contra la cultura dominante con la palabra hablada porque la cultura es experta usando el lenguaje para controlar la sociedad. Debido a que los controladores y sus cómplices no pueden manipular la verdad, manipulan el lenguaje para engañar, y nadie es mejor en eso. Ellos son inmejorables. Es por eso que para poner fin a la cultura popular y la falsa realidad, las personas deben utilizar las acciones, no las palabras. Es haciendo lo que predicamos lo que nos va a sacar de la enorme granja humana en que vivimos y en el que nos ordeñan hasta la última gota todos los días de nuestras vidas.

Recuerde que el Estado y los que apoyan el estatismo también aprueban el uso de la violencia contra aquellos que se atreven a cuestionar su existencia. Es decir, usted puede ser arrestado, encarcelado, torturado y violado si se opone al Estado. Pero, se puede ser amigo o conocido de una persona que apoya la guerra, los impuestos estatales, la corrupción y la violencia contra sí mismo? ¿No sería usted cómplice de sus acciones y por lo tanto, un cómplice del Estado? Yo no se usted, pero no voy a tener nada que ver con alguien que tiene la audacia inmoral y la cobardía de atacarme por decir la verdad en vez de oponerse a los que matan millones de personas, robar nuestras pensiones, nos alimentan con tóxicos y nos enferman con sus productos farmacéuticos.

Si un ser humano, supuestamente libre, no puede decir lo que piensa y pagar el precio de ser condenado al ostracismo por sus semejantes a cambio de la libertad real, entonces, no hay esperanza de tener libertad. Si tenemos miedo de ser señalados porque vivimos por nuestras propias normas y rechazamos aquellas que la cultura y el Estado imponen, entonces no merecemos ser libres.