EE.UU. dio 30 billones de dólares a Criminales y Ladrones

Russia Today
2 de Septiembre 2011

En Español por Luis R. Miranda

Los EE.UU. perdió por lo menos un dólar de cada seis en las guerras en Irak y Afganistán, lo que equivale a alrededor de $ 30 billones, una comisión bipartidista ha encontrado. La suma podría duplicarse en el futuro, cuando los gobiernos de esos países abandonen proyectos insostenibles financiados por los EE.UU..

La Comisión de Contratación en tiempo de guerra en Irak y Afganistán comunicará sus conclusiones el miércoles, pero ya los co-presidentes Christopher Shays y Michael Thibault hicieron públicas algunas partes de la información el lunes en un artículo de opinión en el Washington Post.

“Decenas de miles de millones de dólares de los contribuyentes se han desperdiciado a través de una mala planificación, requisitos indefinidos y cambiantes, insuficiente competencia, deficiente gestión de contratos y  supervisión, pobre rendición de cuentas, débil coordinación interinstitucional y rendimiento por debajo de lo esperado lo cual muestra la mala conducta de algunos contratistas y empleados federales. Tanto el gobierno como los contratistas deben hacerlo mejor “, dicen.

El Pentágono ha estado cada vez más dependientes de los contratistas para llevar a cabo guerras durante décadas. En Afganistán e Irak, en promedio, hubo un contratista privado para cada grupo de tropas, con el número total de contratistas, a veces superior a 260.000. Ahora, Estados Unidos “no puede llevar a cabo operaciones militares de gran tamaño o por periódos prolongados sin el apoyo del contratista.”

La magnitud de la operación de las empresas privadas se agravan por la falta de responsabilidad lo que causó una nueva serie de problemas y ha perjudicado los intereses de EE.UU. en una serie de formas, dicen los autores.

“Nuestro informe final muestra que los costes de contratación y el fraude se extienden más allá del perjuicio para los contribuyentes. Los costos incluyen la disminución de militares, diplomáticos, desarrollo, el fomento de la corrupción en los países envolvidos y esto socava la posición de EE.UU. y la influencia en el extranjero “, dicen.

“La mala planificación, la falta de personal federal y la excesiva dependencia llevó a miles de millones de dólares de contratos adjudicados sin competencia efectiva, las legiones de subcontratistas extranjeros no están sujetos a las leyes de EE.UU., guardias de seguridad privados para realizar tareas que pueden degenerar fácilmente en combate, sin ser enjuiciados en casos de presunto fraude, y proyectos que es poco probable que se mantengan por los gobiernos de Irak y Afganistán “, añaden los autores.

La pérdida potencial de los proyectos inacabados o no sostenibles es un problema, que puede ser igual en la escala de los residuos reales de mal manejo de gastos directos. Algunos de los ejemplos de esto son $ 40 millones invertidos en una prisión en Irak que Bagdad no quería y que nunca se terminó, y $ 300 millones en una planta de energía de Kabul, que el gobierno afgano no tiene ni el dinero ni la capacidad técnica para su uso. El dinero provino de los contribuyentes de EE.UU. y es probable que desaparezca, simplemente por el desagüe.

La Comisión ha preparado una serie de recomendaciones para el Congreso y la administración de EE.UU. a aprobar, con lo que esperan mejorar la situación.

El Pentágono dice que son conscientes del problema, pero se negó a comentar sobre las conclusiones de la comisión hasta que el informe sea publicado.

“Estamos muy conscientes de algunas de las deficiencias en los últimos años en la forma en que han trabajado los contratos”, dijo el coronel David Lapan, portavoz del Pentágono. “Hemos trabajado muy duro durante esos años para tratar de corregir esas deficiencias, cuando nos encontramos con ellas.”

“Han habido muchos casos debido a las necesidades en tiempo de guerra donde el proceso prolongado de selección de los contratistas no satisface las necesidades de la guerra, o los combatientes”, dijo. “En muchos casos es una cuestión de salvar vidas, hacer las cosas con mayor rapidez debido a la naturaleza del conflicto”.

El Departamento de Defensa ha sido objeto de creciente escrutinio recientemente, mientras el gobierno de EE.UU. busca formas de reducir el déficit presupuestario. Últimamente, el Pentágono fue atacado por un gasto excesivo en proyectos de investigación y desarrollo, la compra de repuestos de aeronaves a precios inflados y el pago de dinero a empresas fantasma de transporte en Afganistán posiblemente vinculadas a los talibanes, entre otras cosas. Las sumas presuntamente desperdiciadas en toda la gama de casos es de decenas de millones a miles de millones de dólares.

De acuerdo con John Glaser, un asistente de editor en Antiwar.com, el último informe de la comisión bipartidista es sólo la punta del iceberg.

“Esto es sólo un informe en uno de muchos campos en los que se describen los desperdicios en los que se envuelve Estados Unidos para perpetuar su Imperio”, dijo. “Han habido informes anteriores sobre como la ayuda de EE.UU. va directamente a financiar la insurgencia – es decir, a los talibanes. Hay un informe realizado por el Centro para la Integridad Pública, que investiga la práctica del Pentágono sobre los contratos sin licitación para las empresas de la industria de defensa, que se ha disparado los gastos a $ 140 mil millones en 2011. Así que este tipo de desperdicio es generalizado en toda la guerra. “

$30 billion of U.S. War Money Given to Crooks and Wasters

RT
August 31, 2011

The US wasted at least one dollar out of six on wars in Iraq and Afghanistan, which amounts to about US $30 billion, a bipartisan commission found. The sum may double in future, as foreign governments abandon unsustainable projects funded by the US.

The Commission on Wartime Contracting in Iraq and Afghanistan is to report its sobering findings on Wednesday, but co-chairs Christopher Shays and Michael Thibault made parts of it public on Monday in an op-ed article in the Washington Post.

“Tens of billions of taxpayer dollars have been wasted through poor planning, vague and shifting requirements, inadequate competition, substandard contract management and oversight, lax accountability, weak inter-agency co-ordination, and sub-par performance or outright misconduct by some contractors and federal employees. Both government and contractors need to do better,” they say.

The Pentagon has been increasingly reliant on contractors to wage war over the decades. In Afghanistan and Iraq, on average, there was one private contractor for each troop serving, with the total number of contractors at times exceeding 260,000. Now America “cannot conduct large or prolonged military operations without contractor support.”

The sheer scale of private firms’ operation aggravated by lack of accountability caused a fresh set of problems and has harmed US interests in a number of ways, the authors say.

“Our final report shows that the costs of contracting waste and fraud extend beyond the disservice to taxpayers. The costs include diminishing US military, diplomatic and development efforts; fostering corruption in host countries; and undermining US standing and influence overseas,” they say.

“Poor planning, federal understaffing and over-reliance led to billions of dollars of contracts awarded without effective competition, legions of foreign subcontractors not subject to US laws, private security guards performing tasks that can easily escalate into combat, unprosecuted instances of apparent fraud, and projects that are unlikely to be sustained by the governments of Iraq and Afghanistan,” the authors add.

The potential waste from unfinished or unsustainable projects is a problem, which may equal in scale that of actual waste from poor handling of direct expenditures. Some of the examples of this are $40 million invested in a prison in Iraq which Baghdad did not want and that was never finished, and $300 million poured into a Kabul power plant which the Afghan government has neither the money nor the technical skills to use. The money came from US taxpayers and is likely to simply vanish down the drain.

The commission has prepared a set of recommendations for Congress and the US administration to approve, which they hope will improve the situation.

The Pentagon say they are aware of the problem, but refused to comment on the commission’s findings until the report is published.

“We are well aware of some of the deficiencies over the years in how we have worked contracts,” said Marine Corps Colonel David Lapan, a Pentagon spokesman. “We have worked hard over those years to try to correct those deficiencies when we come across them.”

“There have been many instances because of wartime needs where a long lengthy competitive bid contract process does not serve the needs of the war-fighters,”
he said. “In many instances it’s a matter of saving lives, doing things more quickly because of the nature of conflict.”

The Department of Defense has been under increasing scrutiny recently, as the US government seeks ways to reduce the budget deficit. Lately, the Pentagon was targeted for overspending on risky weapon R&D projects, buying aircraft spare parts at inflated prices and paying money to shady Afghan transport companies possibly linked to the Taliban, among other things. The sums allegedly mishandled in all such cases range from tens of millions to billions of dollars.

According to John Glaser, an assistant editor at Antiwar.com, the latest report by the bipartisan commission is just the tip of the iceberg.

“This is just one report in a field of many describing such profligate waste in the American empire,” he said. “There have been previous reports about US aid going directly to fund the insurgency – that is, the Taliban. There is a report out done by the Center for Public Integrity that investigates the Pentagon’s practice of no-bid contracts for defense industry corporations, which has ballooned to a $140 billion problem in 2011. So this kind of waste is just widespread throughout the wars.”