Gobierno de Estados Unidos: Históricamente Patológicamente Mentiroso

¿Se puede creer alguna cosa que sale de la boca de cualquier funcionario del gobierno de EE.UU.? Sólo un público crédulo podría.

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
Mayo 2, 2011

Este artículo sería un artículo de opinión si no fuera porque hay tantas pruebas de que el gobierno de Estados Unidos ha mentido históricamente para construir el Imperio que ahora está colapsando. No es necesario justificar por qué hay tanta gente que no confía en nada de lo que dice el gobierno norteamericano, porque la historia es testigo fiel que los gobiernos mienten cuando tienen que hacerlo, usan el miedo cuando sus mentiras no funcionan, y el asesinato cuando el miedo ya no es eficaz.

Ayer domingo, el presidente Barack Obama interrumpió la programación regular de la televisión para anunciar la muerte de Osama Bin Laden, el fantasma que había escapado de las agencias de inteligencia militares durante una década. Obama no sólo tomó crédito por la muerte de Bin Laden, sino que también habló con arrogancia como si tuviéramos que tomar su palabra como verdadera. El anuncio se produjo en un momento sospechosamente conveniente, justo cuando Obama lo necesitaba más, pues su popularidad es la más baja desde que inició como presidente.

Así que la pregunta es, ¿podemos creerle al gobierno de los Estados Unidos? Sólo el público crédulo y podría. Sólo la minoría que aún cree que el gobierno es bueno, honesto y directo con el pueblo tiene el coraje de creer cualquier versión oficial de los hechos. Sólo los hombres y mujeres que tienen miedo de aprender los hechos y que dependen de los medios de comunicación tradicionales podrían.

El resto de nosotros sabemos mejor. El resto de nosotros, la mayoría, sabemos que cuando el gobierno controla la información que ve la luz, no hay ninguna posibilidad de esperar la verdad. Cuando el gobierno es el juez, jurado y verdugo, como sucede a menudo, no hay lugar para la confianza.

Las mentiras del gobierno norteamericano abundan y han manchado la historia por décadas. Desde el Golfo de Tonkín a la Bahía de Cochinos. De la excusa de las armas de destrucción masiva, a Al-CIA-eda. De Bin Laden a la guerra contra el terrorismo.

Un país y un gobierno que permite que su presidente (John F. Kennedy) sea asesinado en plena luz del día por el bien de la construcción del imperio no tiene credibilidad.

Un gobierno que lleva a cabo ataques de falsa bandera (Gulfo de Tonkin) sobre sus propias tropas para llevar al país a la guerra no tiene credibilidad.

Un gobierno que crea el boogie-men (Bin Laden) para aterrorizar a su propio pueblo y el mundo, no tiene ninguna credibilidad.

Un gobierno que asesina a un millón de personas (Iraq 1991 y Iraq 2003) en un solo país durante dos guerras, no tiene credibilidad.

Un gobierno que conduce experimentos con sus propios ciudadanos (Tuskegee) y los de otros países (Guatemala), no tiene credibilidad.

Un gobierno que invade países por razones humanitarias, mientras que bombardea a los ciudadanos con uranio, no tiene credibilidad.

Un gobierno que dice que mató al supuesto jefe de una organización terrorista que es de su propia creación, aunque no presenten ninguna prueba de ello, no tiene credibilidad.

Un gobierno que invita terroristas a cenar en el Pentágono mientras los acusa de ser terroristas, no tiene credibilidad.

Un gobierno que opera en secreto, mientras espía a todo el mundo, no tiene credibilidad.

Nada menos que ver el cuerpo de Osama Bin Laden y llevar a cabo un análisis forense independiente sería suficientes prueba para que cualquier persona en su sano juicio pueda creer el anuncio de Estados Unidos que capturó y mató a Bin Laden. Desafortunadamente, el gobierno de Estados Unidos convenientemente se despojó de su cuerpo de modo que nadie puede saber si fue él o no -al igual que lo hizo con los escombros de las Torres Gemelas- y solamente ha presentado una foto doctorada con Photoshop para que el público crea que realmente fue asesinado. Un gobierno que ha mentido a lo largo de toda su historia quiere que creamos lo que tiene que decir con respecto a la captura y asesinato del hombre más buscado del siglo 21, aunque este nunca fue incluído en la lista de los más buscados del FBI? Yo no lo creo!

“La palabra ‘secreto’ es repugnante en una sociedad libre y abierta, y somos como un pueblo por sí e históricamente opuestos a las sociedades secretas, a juramentos secretos y procedimientos secretos. Hemos decidido hace mucho tiempo que los peligros de tener ‘secretos’ de manera excesiva e injustificada superan con creces los peligros que se citan para justificarla. Incluso hoy en día, existe poco valor para oponerse a la amenaza de una sociedad cerrada al imitar sus restricciones arbitrarias. Incluso hoy en día, hay poco valor en asegurar la supervivencia de nuestra nación si nuestras tradiciones no sobreviven con ella. Y hay un grave peligro que aquellos que dicen que tener ‘secretos’ es una necesidad se apoderen de la información y la censuren y la oculten. No tengo la intención de permitir que esto se escape de mi control. Y ningún funcionario de mi administración, ya sea su rango alto o bajo, civil o militar, debe interpretar mis palabras aquí esta noche como una excusa para censurar las noticias, para reprimir la disidencia, para encubrir nuestros errores o de ocultar a la prensa y la públicos los hechos que merecen saber. “

– John F. Kennedy

U.S. Government: Historically a Pathological Liar

Can you believe anything that comes out of any U.S. government official? Only the gullible public could.

By Luis R. Miranda
The Real Agenda
May 2, 2011

This article would be an op-ed if it wasn’t because there is so much proof that the United States government has lied its way into building the Empire that is now collapsing. I do not need to justify why there are so many people who do not trust anything the government says, because history is the most faithful witness that governments lie when they have to, use fear when their lies don’t work, and murder when fear is no longer effective.

Sunday, president Barack Obama interrupted regular television programming to announce the death of Osama Bin Laden, the ghost that had eluded intelligence and military assets for a decade. Obama didn’t only take credit for Bin Laden’s death, but he also arrogantly spoke as if we had to take his word for it. The announcement came at a suspiciously convenient time, exactly when Obama needed it the most.

So the question is, do we take the announcement at face value? Only the gullible public would and could. Only the minority that still believes government is good, honest and straightforward with the people have the guts to believe any official version of the facts. Only the men and women who are afraid of learning the facts about history and who rely on the main stream corporate media would.

The rest of us know better. The rest of us, the majority, know that when government controls the information that sees the light, there is zero chance to expect the truth. When the government is the judge, jury and executioner, as it happens often, there is no room for trust.

American government lies abound and have stained history for decades. From the Gulf of Tonkin to the Bay of Pigs. From the Weapons of Mass Destruction excuse, to Al-CIA-eda. From Bin Laden to the War on Terror.

A country and a government that allows its president to be murdered (John F. Kennedy) in plain daylight for the sake of empire building does not have credibility.

A government that false-flag attacks its own troops (Gulf de Tonkin) to take the country into war does not have credibility.

A government that creates boogie-men (Bin Laden) to terrorize its own people and the world does not have any credibility.

A government that murders a million people (Iraq 1991 y Iraq 2003) in one single country does not have credibility.

A government that experiments with foreign (Guatemala) and its own people (Tuskegee), does not have credibility.

A government that invades countries for humanitarian reasons while bombing its people with depleted uranium, does not have credibility.

A government that says it killed the supposed head of a terrorist organization that is of its creation while showing no proof of it, does not have credibility.

A government that invites terrorists to dine in the Pentagon while accuses them of being terrorists, does not have credibility.

A government that operates in secrecy while spying on everyone cannot be trusted.

Nothing short of seeing Osama Bin Laden’s body and conducting an independent forensic analysis would probe enough for anyone in their right mind to believe the United States announcement that it captured and killed Bin Laden. Unfortunately, the United States government conveniently disposed of his body so that no one can ever find out if it was him or not  -just as it did with the rubble of the World Trade Center Towers- but has only shown a doctored picture with Photoshop. A government that has lied throughout its whole history wants us to believe what it has to say regarding the capture and murder of the greatest boogie-man of the 21st century? I don’t think so!

“The very word secrecy is repugnant in a free and open society; and we are as a people inherently and historically opposed to secret societies, to secret oaths and secret proceedings. We decided long ago that the dangers of excessive and unwarranted concealment of pertinent facts far outweighed the dangers which are cited to justify it. Even today, there is little value in opposing the threat of a closed society by imitating its arbitrary restrictions. Even today, there is little value in insuring the survival of our nation if our traditions do not survive with it. And there is very grave danger that an announced need for increased security will be seized upon those anxious to expand its meaning to the very limits of official censorship and concealment. That I do not intend to permit to the extent that it is in my control. And no official of my Administration, whether his rank is high or low, civilian or military, should interpret my words here tonight as an excuse to censor the news, to stifle dissent, to cover up our mistakes or to withhold from the press and the public the facts they deserve to know.”

– John F. Kennedy