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Comunismo: La Amenaza Inminente

POR LUIS MIRANDA | THE REAL AGENDA | FEBRERO 18, 2013

Según la historia oficial, el comunismo y sus aliados marxismo y socialismo desaparecieron con la caída de la Unión Soviética el 26 de diciembre de 1991, después de que la URSS fue disuelta por la declaración № 142-H. Después de la disolución se supone, se acordó que una Comunidad de Estados Independientes entrara en existencia, una medida que fue facilitada por la renuncia del presidente Mijail Gorbachov, que también significó la “extinción” de su posición en el gobierno. Demasiado fácil para ser verdad, ¿no? Esto se debe a que no es cierto.

Ninguna de las anteriores ideologías desapareció en 1991. Todavía son graves amenazas para la sociedad actual. De hecho, lo que realmente sucedió en 1991 no fue la caída del comunismo, sino su traslado a una operación subterránea, donde ha estado planeando un regreso.

La caída de la Unión Soviética no fue el fin de la amenaza comunista, sino el comienzo de la siguiente fase de la conquista del mundo por los mismos poderes que financiaron y apoyaron regímenes marxistas y fascistas en todo el planeta. El nuevo bastión marxista ya no se concentraría en Asia. Se extendió como las células cancerosas que son extirpadas sólo para regresar más mortales y fuertes.

Uno de los centros más fuertes del comunismo y el marxismo subterráneo sería, sorprendentemente, el corazón del nuevo Imperio: Los Estados Unidos de América. La nacionalización en masa de importantes sectores de la economía, con rescates financieros, redistribución de la riqueza, que por cierto no ha ido a la población más pobre, y una serie de eventos desafortunados que comenzaron hace décadas son las migas de pan que se dejaron para el surgimiento del nuevo poder marxista.

Últimamente, un fuerte movimiento para desacreditar a la oposición del gobierno se dio a conocer en los Estados Unidos. La decisión de aplastar a los que se oponen a la nacionalización y la redistribución de la riqueza es liderado por los medios de comunicación propiedad del gobierno –medios corporativos– que recibieron fondos de los contribuyentes en su propia versión de un rescate financiero.

Ser políticamente incorrecto ahora es igualado a ser racista y el oponerse a las políticas gubernamentales se iguala ser terrorista. El que se atreve a desafiar al gobierno es rápidamente tachado de lunático que necesita ayuda mental. Los principales medios de comunicación corporativos ahora piden el asesinato de periodistas alternativos y ciudadanos que han decidido dejar de ver la propaganda gubernamental en sus programas.

Después de fingir una guerra abierta contra Al-Qaeda, el gobierno de EE.UU. advierte sobre las nuevas amenazas internas: personas con preferencias conservadoras, libertarios, religiosos, veteranos, movimientos y organizaciones que se oponen al aborto y simpatizantes de la Segunda Enmienda son vigilados de cerca por el aparato de espionaje del gobierno federal.

Con la mayoría de los principales medios de comunicación en su bolsillo, el gobierno de EE.UU. utiliza su red de espionaje para ejercer la censura sobre los que tienen puntos de vista opuestos, principalmente a través de asociaciones público-privadas con Google, Facebook, Twitter y fabricantes de tecnología como Raytheon, que desarrolló un software que es capaz de acaparar y analizar grandes cantidades de información que circulan por la web. El Internet se muestra como la herramienta más poderosa del gobierno para difundir mentiras y desinformación, pero también es su peor pesadilla.

Recientemente, una serie de tiroteos masivos que tuvieron lugar en todo los Estados Unidos, y que son vistos como actos de falsa bandera o instigados, fueron utilizados como herramientas para la orquestación de una operación psicológica en todo el país que busca desarmar a la población. El desarme es sin lugar a dudas el último paso antes de que un régimen represivo sea completamente instalado.

Ya ha sucedido antes en Asia, África, Europa, América Latina, y sólo los necio e ignorantes en América del Norte creen que no puede suceder allí. El gobierno de EE.UU. anunció que Barack Obama firmará el Tratado de Armas de las Naciones Unidas, que en última instancia cederá el control sobre las ventas, compras y fabricación de armas de fuego a esta organización supranacional con sede en Nueva York.

Después de un movimiento en masa que hace que la ONU, no el gobierno de los EE.UU. o el pueblo estadounidense sea quien decida quien puede estar armado y quien no, el siguiente paso es la creación de una fuerza paramilitar que fue anunciada por Barack Obama durante la campaña presidencial de 2008. Esta fuerza paramilitar no es un ejército o una milicia civil que estaría formada por ciudadanos armados libremente, pero un grupo de matones que con el patrocinio gubernamental, tomará control de la sociedad en las calles del país.

La Fuerza Nacional de Seguridad Civil que en la palabras de Obama “debe ser tan grande y tan poderoso como el Ejército de los EE.UU.” en sí no será usada para defender al país contra las amenazas extranjeras o nacionales, sino para hacer frente a los americanos rebeldes. Sería algo similar a los camisas marrones (Brown Shirts) de la era nazi.

Sorprendentemente, la creación de la Fuerza de Seguridad Civil no se hizo directamente a través de la aprobación de una ley o una orden ejecutiva presidencial. Esta fue cuidadosamente colocada en la legislación Obamacare. De acuerdo con diversos párrafos de la ley de salud, la cual fue aceptada por la Corte Suprema de los EE.UU., el gobierno manda la creación de un grupo de oficiales o funcionarios, quienes, en tiempos de una crisis nacional, reportarán directamente al presidente. Eso es lo que el teniente general Jerry Boykin llama una “fuerza policial que controlará la población”.

El General Boykin no es el único americano que se preocupa por el avance del marxismo en los Estados Unidos. Paul Craig Roberts, el padre de Reaganomics, también escribió acerca del Estado Policía que de manera creciente está surgiendo en EE.UU.. “La respuesta del régimen de Bush a 9/11 y la validación del régimen por parte de Obama, han destruido el gobierno democrático responsable en los Estados Unidos. Se ha concentrado tanto poder irresponsable en el Poder Ejecutivo que la Constitución de los EE.UU. ya no es un documento operable “, escribió Roberts en su artículo It has happened here.

Roberts cita la Ley Patriota, la Ley Nacional de Defensa (NDAA), el inicio de las guerras de agresión, el uso de la tortura, la detención indefinida de ciudadanos estadounidenses y la consiguiente eliminación de Habeas Corpus y el debido proceso, la creación de los tribunales militares y los memorandos legales secretos que dan al presidente la autoridad para lanzar ataques cibernéticos preventivos contra cualquier país, como prueba de que Estados Unidos es ya un Estado Policía activo.

“Creo que Estados Unidos se está moviendo rápidamente hacia el marxismo”, dijo el teniente general Boykin durante un discurso el 11 de septiembre de 2012.

Entonces, ¿qué se espera de los Estados Unidos y el resto del mundo si todo sigue yendo de la forma en que Barack Obama, José Manuel Barroso, François Hollande, Mario Draghi y sus mentores elitistas quieren? Primero, es importante entender lo que los marxistas planearon y cómo planearon lograrlo.

Los marxistas siempre veía la revolución como la forma de llevar a cabo su agenda. El tipo de revolución que ellos practican, sin embargo, no es una liderado por ideas y cambio reales, sino una impulsado por la violencia. La violencia siempre necesita un disparador, una gota que desborda el vaso para que las personas piensen que es bueno apoyar este tipo de violencia. En el siglo 21, la guerra racial y de clases son los reflejos del plan elaborado por los marxistas.

Como explica el teniente general Boykin, los marxistas planearon usar su ideología para crear una revolución cultural que se sustenta en las enseñanzas más sagradas de los radicales pensadores marxistas. También previeron introducir una figura mesiánica, que públicamente lideraría su revolución. Su operación tendría que ser bien financiada para ser fuerte y eficaz, por lo que reclutaron ​​patrocinadores leales y ricos.

Siguiendo las enseñanzas de Saul Alinsky, los marxistas iniciaron un movimiento fuerte de organización comunal, cuya expansión fue financiada en gran parte por George Soros. Se entiende que con el fin de cambiar la sociedad, la transformación tenía que comenzar desde abajo y crecer hasta los más altos niveles de la sociedad.

Tal transformación no era necesario en todas las instituciones u organizaciones gubernamentales, sino en las mentes de unos pocos hombres y mujeres seleccionados para que trabajaran en la introducción y la reafirmación de su agenda: para tener un régimen marxista-socialista como base para la instalación de un gobierno comunista en los Estados Unidos.

Para que la revolución marxista funcionara, el movimiento tendría que tener el mayor apoyo posible, y la mejor manera de atraer a las masas más grandes era prometer un paraíso para todos los miembros de la sociedad que tenían oídos para su mensaje.

– ¿Le gustaría trabajar hasta los 52 años de edad y luego retirarse a vivir con una pensión el resto de tu vida? ¿No le gustaría tener asistencia sanitaria gratuita para usted y su familia?

– Por supuesto que sí, señor. ¿Qué tengo que hacer para conseguirlo?

– En primer lugar, piense en por qué ese chico blanco al otro lado de la calle y su familia lo tiene y usted no.

– ¿Y después?

– Bueno, después piensa que te mereces eso y mucho más. Pero para obtenerlo, hay que exigirlo al gobierno. Créame, usted tiene derecho a cada centavo que pida.

¿De dónde el gobierno obtendría el dinero para pagar los programas de ayuda social? Se hundiría hasta el cuello con deudas. Para que los baby boomers y otros pudieran pensionarse y vivir el resto de sus vidas como reyes, en comparación con millones de otros trabajadores, el gobierno asignó miles de dólares de deuda a miles de niños y niñas que ni siquiera habían nacidos, que hoy tienen que trabajar para financiar los programas socialistas que se prometieron a la gente.

Este fenómeno no sólo se produce en los Estados Unidos, pero también en Europa. Programas de ayuda social pasaron de ser planes para ayudar a los más necesitados, a convertirse en el premio más grande jamás creado. Mientras los cheques de ayuda social, fueron depositados en las cuentas de ahorro en toda Europa y los EE.UU., la gente vivía feliz.

Pero el dinero se acabó. El socialismo había fracasado otra vez. La creciente lista de cuentas por pagar provenientes de programas de ayuda social, cuyas reservas nunca existieron o fueron robadas por los banqueros, derrocó al sueño socialista que predicaba que el gobierno era el origen de todo lo bueno y abundante.

En Europa y en otras partes del mundo, la proporción de nacimientos a muertes agravó aún más la crisis de financiación para los programas de ayuda social, ya que en muchos países la próxima generación no llegará a tiempo, o no llegará del todo para seguir financiando el sistema de deuda. En los Estados Unidos, los fondos de pensiones, –tanto público como privado– de ahorro y de inversión fueron saqueados por corporaciones  irresponsables que ‘apostaron’ asumiendo riesgos nunca antes vistos, pero con el dinero de los ahorrantes.

La imposibilidad de sustituir la generación de posguerra con una nueva generación de esclavos de la deuda ha funcionado perfectamente bien para el movimiento marxista, que tenía la solución ‘perfecta’ para la falta de trabajadores: inundar el país con inmigrantes ilegales, que según las propias palabras de Barack Obama,  pronto tendrán estatus legal, ya sea a través de una “reforma migratoria integral” que sea aprobada por el  Congreso, o por el trazo de su pluma.

Dar tarjetas de residencia a 30 millones de violadores de las leyes de inmigración –no 11 millones– no sólo garantizará que el sistema de esclavitud a la deuda tendrá nuevas generaciones compuestas por inmigrantes ilegales, sino también que el movimiento tendrá un apoyo exorbitante de los incautos extranjeros ilegales que no son capaces de comprender que están siendo llevados a la plantación para convertirse en las futuras mulas.

Al igual que en los Estados Unidos la “mayoría” pronto cambiará de color de piel, en Europa, los países también han sido invadidos por africanos del norte e inmigrantes del Medio Oriente que se reproducen a un ritmo del 5,6%; una cifra muy superior a la de los nativos de las regiones Anglo-sajonas del mundo. Al igual que los nor-africanos y personas del Medio Oriente invadieron Europa, parece que los latinos se harán cargo de los Estados Unidos.

¿Cuál es el problema con que los latinos o africanos se hagan cargo? Bueno, la mayoría de ellos vienen de lugares donde se les enseña a odiar a los blancos y donde se les dice que los blancos son los culpables de la desigualdad en la que han vivido durante generaciones. Ellos vienen a tomar lo que creen que es suyo. Las mentes de la nueva ola de inmigrantes están llenas de lo que Karl Marx solía creer:

Hay dos clases: los trabajadores, que no tienen control sobre nada, y los ricos, que son dueños de todo. (Excepto que las personas que los inmigrantes ilegales creen que son los ricos, no son  realmente tal cosa.)

¿Y dónde fue la clase media? En el cerebro de Marx, la clase media no existe. Es el 99% contra el 1%. Para Marx y sus discípulos, este escenario es perfecto, ya que ofrece las condiciones perfectas para su soñada revolución. ¿Hay una manera más eficaz para movilizar a la gente que diciéndoles que hay que invadir a sus vecinos con el fin de ser ricos como el 1%? Es una manera eficaz de manipular a las masas, ¿no?

Sólo los medios de comunicación que se autodenominan liberales, y que son financiados por George Soros y el Gobierno Federal de los EE.UU. tienen la audacia de decirle a la gente que es justo que los más ricos paguen más impuestos, porque ganan más. Por desgracia, esos “ricos” no son los jefes de las corporaciones que viven en el extranjero y que esconden su dinero en paraísos fiscales. Esos ricos, los verdaderos ricos y sus operaciones están extremadamente exentos del pago de impuestos.

Bill Gates, George Soros, Warren Buffet y otros, que piden que los ricos paguen más impuestos, siempre se las arreglan para quedar libres del pago de los impuestos que ellos piden. Los ricos a menudo hacen parte de las conversaciones entre marxistas, que tienen que colaborar con la redistribución de la riqueza masiva son en realidad miembros de la clase media.

A pesar de que el top 10 por ciento paga alrededor de un 70% en impuestos sobre la renta y el top 5 por ciento paga alrededor de un 40%, los marxistas afirman que es justo que paguen más. Recuerde, este top 10 o top 5 por ciento no incluye a los ricos de verdad, que esconden y lavan su dinero a través de fundaciones y organizaciones benéficas.

Entonces, ¿por qué los marxistas y sus financistas apoyan más impuestos? Es simplemente un tema de conversación utilizado en su estrategia de la lucha de clases para dividir a la gente en grupos y hacerles que peleen uno contra el otro mientras que los verdaderos ricos continúan escondiendo sus monopolios y su riqueza detrás de iniciativas benéficas.

El socialismo, el otro brazo del cuerpo de la élite que controla una gran parte de la población, se impuso en la mayor parte de Europa bajo la mentira de que era capitalismo. Cada país podía ejecutar una versión falsa de capitalismo que fue controlado estrechamente por el socialismo de los gobiernos. Bajo este esquema, los títeres de la élite distribuyeron la riqueza desde el principio, para no tener que enfrentarse a la oposición cuando quisieran redistribuirla.

Los gobiernos “naturalmente” distribuyeron la riqueza a sus cómplices, los más ricos, el 0,001%, que a su vez controlan los gobiernos para que hagan lo que ellos quieren. Pero incluso este socialismo disfrazado de capitalismo, capitalismo falso, no pudo soportar la prueba del tiempo. Ha sido derrumbado de una manera controlada, debido a que, como un sistema de control, ya no funciona.

Esta forma de socialismo, todavía se practica en lugares como Brasil y Estados Unidos, que normalmente da paso al comunismo, no es el tipo del que Karl Marx habló en los años de 1800. Es el tipo de socialismo y comunismo luego ejecutado por Joseph Stalin. El comunismo de Stalin es aquel en el que todo pertenece al Partido Gobierno, no a las personas. En ella, el Partido Gobierno es el único y más alto poder. El tipo de organización social imaginado por Marx o Lenin nunca se ha aplicado.

Los países donde esta ideología funciona hoy, son lugares donde la gente recibe lo que el Partido Gobierno quiere darles. En cierto sentido, la élite utiliza el socialismo como una plataforma de lanzamiento, una cortina de humo que oculta la verdad y que apoya todas las promesas vacías hechas por el Partido y el Gobierno.

En sus últimas etapas, y a través de la transformación del socialismo al comunismo, los miembros de la élite, que son también miembros del Partido Gobierno, lo acaparan todo, incluyendo la producción, la infraestructura, el poder militar y por supuesto el control del Gobierno. Ejemplos de ello: Cuba, Venezuela, China, Brasil. Poco o nada se da a los pobres, que ahora se han sumado a la clase media en su miseria.

¿Es posible ver alguna semejanza en la forma en que países occidentales se autogestionan hoy? El mundo occidental no está siendo amenazado por el marxismo, el socialismo o el comunismo, sino que ya ha sido tomado y dominado por estas ideologías.

La democracia, el socialismo, el comunismo, el fascismo y casi cualquier otra ideología política o movimiento social siempre han sido controladas por las mismas personas y siempre han sido utilizadas para dividir y conquistar, al igual que la religión ha sido utilizada para dividir las civilizaciones a través de la historia.

La democracia, la dictadura de la mayoría sobre la minoría; el socialismo, la dictadura del Partido; el fascismo, la dictadura del tirano; y el comunismo, la dictadura de la élite, tienen algo en común: son herramientas que se utilizan para separar a las masas en pequeñas fincas en donde son controladas y obligadas a luchar el uno contra el otro mientras los ricos les roban hasta el último suspiro de vida.

Todos los marxistas, socialistas y comunistas saben cómo destruir las sociedades. Vladimir Lenin lo dijo claramente al describir su plan para destruir a los Estados Unidos:

“Estados Unidos es como un cuerpo sano y su resistencia es triple: su patriotismo, su moral y su vida espiritual. Si somos capaces de socavar estas tres áreas, el país colapsará desde dentro “.

¿Acaso no han llevado a cabo tal colapso casi a la perfección?

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One Response to Comunismo: La Amenaza Inminente

  1. María says:

    Qué artículo es éste?