Recuperación económica sólo occurrirá si los bancos quiebran

POR LUIS MIRANDA | THE REAL AGENDA | OCTUBRE 24, 2012

A pesar de que se dice que la crisis financiera comenzó en 2008, su inicio real fue muchos años antes. Como se explicó ayer, la llamada recuperación que casi todos los políticos dicen que los gobiernos están buscando es una farsa. No hay planes elaborados para tener una recuperación del tipo que se habla en los principales medios de comunicación. De hecho, es todo lo contrario.

Es cierto, la crisis que estamos viviendo es la peor desde la Gran Depresión de la década de 1930, pero las condiciones que crearon la crisis son las mismas que han existido durante el último siglo. El sistema de creación de dinero de la nada permite a los fabricantes del dinero falso inyectar capital en las economías, en lo que se llama inversión. Después de que las economías se vuelven adictas al dinero rápido y/o “gratis” para construir sus negocios, los emisores del dinero falso lo retiran rápidamente o exigen la devolución inmediata de las “inversiones”, lo que provoca la descapitalización de las economías y en consecuencia su colapso.

Las causas de lo que parecía haberse desentrañado en 2008 se originan a principios del siglo 20, con la adopción del modelo económico basado en la emisión de deuda. De acuerdo con sus preceptos, los gobiernos dan el poder de emitir dinero a un grupo de banqueros internacionales que lo hacen en representación de los gobiernos de todo el mundo con una ganancia de hasta un 30 por ciento por los intereses cobrados. Los intereses devengados por la emisión del dinero — que se da a los gobiernos como un crédito — se coloca en la “tarjeta de crédito” y los gobiernos lo agregan inmediatamente a la deuda que los ciudadanos de la clase trabajadora pagan y que sostienen el gasto público.

En cierto sentido, el modelo económico basado en la emisión de deuda se originó en la irresponsabilidad de parte de los burócratas que administran el gobierno. En lugar de gastar el dinero del pueblo de manera responsable, los burócratas pensaron que era una idea mejor pedir prestado dinero en efectivo a tasas de interés inmensas, en lugar de disminuir el gasto. Entonces, decidieron aceptar sobornos y el asesoramiento de los banqueros internacionales para financiar sus programas de “asistencia social”, y así poder cumplir algunas de las promesas de campaña, mientras que aumentan la carga de los intereses de la deuda sobre las clases trabajadoras.

El mismo sistema se inició en 1913, todavía se utiliza hoy en día en todas partes donde hay un banco central. Si el banco es una entidad privada o una agencia del gobierno es irrelevante. Los burócratas elegidos para representar a las personas piden dinero prestado al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, por ejemplo, a cambio de la adopción de políticas específicas que garanticen a los banqueros internacionales la propiedad de la fuerza de trabajo durante muchas generaciones.

El dinero pagado por los trabajadores a los gobiernos centrales no se utiliza para mejorar las comunidades en las que viven. El dinero de los impuestos se usa para pagar los intereses sobre la deuda adquirida por el gobierno central en el nombre del pueblo. El tipo de mejoras prometidas por los políticos durante sus campañas políticas no se pagan con dinero de los contribuyentes, sino con el dinero prestado de los bancos internacionales. Los banqueros llegan a los Estados-nación y ofrecen préstamos a los gobiernos que no tienen liquidez suficiente para llevar a cabo las promesas hechas durante la campaña política. El gobierno acepta todas las condiciones del contrato de préstamo y efectivamente cede la soberanía a los fabricantes del dinero.

El tipo de colapso que estamos viviendo es el último paso del plan que los banqueros han elaborado y aplicado para convertirse en los únicos dueños de todo lo que hay. La diferencia importante entre las crisis anteriores y la actual es que esta puede ser la última vez que los banqueros necesitan usar su plan. Eso se debe a que esta vez los banqueros pueden simplemente irse con todo, así que no será necesario planear otra crisis.

La pregunta es entonces, ¿cómo podemos evitar que los banqueros hagan lo mismo que han hecho en Grecia, donde han saqueado todo? Es muy sencillo en realidad. Toda Europa y el resto del mundo tiene que hacer lo mismo que Islandia hizo. En vez de decir que las instituciones financieras internacionales eran demasiado importantes para quebrar, Islandia decidió echarlos. Como resultado, alrededor del 90 por ciento de la deuda en poder del gobierno de Islandia, que en realidad era deuda creada por los bancos, fue eliminada y sólo el 10 por ciento era deuda real incurrida por el gobierno. Después que este hecho se determinó cuidadosamente, Islandia decidió tomar el otro camino hacia una recuperación real.

Lo creas o no, Islandia decidió dejar que los bancos quebraran, que es exactamente lo contrario de lo que se hizo en Italia, Francia, Grecia, España, Inglaterra y Estados Unidos, por citar unos pocos países. En todos estos lugares donde la crisis tocó bancos internacionales, los gobiernos decidieron que era una mala idea decirle a los bancos que se fueran de su país y que asumieran su propia deuda. En su lugar, imprimieron  más dinero falso para “rescatar” a los bancos y pasaron la deuda al pueblo, que tendrá que pagar intereses sobre esa deuda por muchas generaciones venideras. Este movimiento no sólo no ha solucionado el problema, ya que lo único que consiguió fue aumentar la deuda, sino que también agravó las condiciones económicas pues no fueron promulgadas soluciones reales a la crisis.

A principios de 2008, los bancos que operaban en Islandia debían el equivalente a 6 veces el PIB del país. El gobierno de ese país decidió nacionalizar los tres bancos deudores más importantes, lo que provocó la devaluación de la moneda local — la Króna — en un 85 por ciento. Esto parecía ser un problema para Islandia, pero contrariamente a la sabiduría común, en realidad ayudó a la nación para tener una recuperación real mientras mantiene gran parte de su independencia y soberanía. El gobierno se declaró en quiebra a finales de año, pero el país evitó tener que hacer a los ciudadanos responsables de la deuda generada por los bancos internacionales.

Junto con la devaluación de la corona islandesa, Islandia experimentó aumento de la inflación inmediatamente después de la declaración de quiebra. Mientras tanto, el gobierno decidió tomar todo el dinero y los depósitos en los bancos recientemente nacionalizados, para empezar todo de nuevo. La medida tomada por el gobierno islandés significó un corto período de dolor real, pero también le dio la oportunidad a la gente de empezar de nuevo, sin deuda y con un gasto bajo control.

Para el año 2010, apenas dos años después de la declaración de quiebra y la nacionalización de los bancos, Islandia experimentó sus primeras señales de crecimiento económico, lo que marcó el inicio de la recuperación. Al permitir que los bancos internacionales quebraran, Islandia no sólo castigó a los banqueros irresponsables por su extralimitación, sino que también impidió que su pueblo de convirtiera en esclavos de los bancos. El país también admitió haber tenido alguna deuda real — una pequeña porción del total — y ahora está trabajando en un camino exitoso para una recuperación completa.

La lección que se aprende de todo esto es la siguiente: No se puede combatir el fuego vertiendo gasolina sobre él. Si el origen de la crisis actual es el sistema económico basado en la emisión de deuda, no habrá solución real, pues lo único que esto hace es crear más deuda para pagar la ya existente. La razón por la cual la mayoría de los países decidieron elegir la emisión de más deuda — como lo hicieron las naciones de Europa — se debe a que sus políticos son comprados y pagados por los banqueros para que tomen esa decisión. Si se hace lo contrario, es decir, si la deuda generada por los bancos se rechaza y se les deja a quebrar, vamos a tener muchas otras recuperaciones exitosas. Es tan simple que incluso Paul Krugman lo entiende.

Así que si usted quiere que su país esté libre de deuda y dinero falso, pida a su gobierno renunciar al modelo de desarrollo basado en la emisión de deuda, que no es ni siquiera un modelo de desarrollo. Si lo que quieres es una verdadera recuperación, hay que dejar que los bancos quiebren.

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