El Terror de Otoño

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
Julio 18, 2010

Si hay una lección que la historia muestra claramente, es que las crisis no aparece al azar.  Las crisis importantes son causadas para promover una agenda. Las Guerras Mundiales I, II, son ejemplos de esto. El ataque del Golfo de Tonkin es otra crisis creada artificialmente perpetrada para aumentar control. Las operaciones terroristas Gladio y Northwoods son otros dos ejemplos de cómo las élites juegan con la mente del público para forzar un plan. Más recientemente, tenemos 9 / 11 y el derrame de petróleo en el Golfo de México.

El terror es la herramienta favorita de las élites para forzarnos a aceptar sus políticas cuando quieren o necesitan. Lo que salvó la presidencia de Bill Clinton no era su comprensión de la economía, pero su ataque militar en Bosnia y el atentado de Oklahoma City. Lo que salvó la presidencia de George W. Bush en su primer mandato no fue su compasión o acciones conservadoras, pero el ataque en el Centro Mundial de Comercio en Manhatan, Filadelfia y Washington. Ahora, está siendo propuesto por entes controlados por la élite, que sólo un ataque terrorista masivo puede salvar la presidencia de Barack Obama.  Uno de la escala de Oklahoma City o del 11 de septiembre 2001.

La sospecha de que un ataque masivo contra los americanos o cualquier otra nación del G8 está en por llegar con el fin de llevar a otra, posiblemente la última crisis no es una exageración. La historia nos enseña bien. Lo que es más escandaloso de una crisis  ingeniada, no es que va a suceder, pero que estos entes que trabajan para las élites salgan y lo digan a los cuatro vientos: que un ataque terrorista masivo es la única forma de rescatar la presidencia de Barack Obama del fango donde se está ahora. En un artículo en el Financial Times, un ex operativo de Bill Clinton, Robert Shapiro, dejó claro que Obama depende de un ataque en el otoño para resucitar de entre los muertos.

“Lo fundamental aquí es que los estadounidenses no creen en el liderazgo del presidente Obama”, dijo Shapiro. “Él tiene que encontrar alguna manera de aquí a noviembre de demostrar que él es un líder que puede inspirar confianza y, a falta de un evento de la escala del 11 de setiembre o de Oklahoma City, no puedo pensar en cómo podría hacer eso.” Recuerdan la imagen de George W. Bush de pie sobre los escombros del World Trade Center? Adónde estará Obama en octubre? Él ya ha tenido su momento -como Bush lo tuvo con Katrina- en el Golfo de México, donde mantuvo los intereses de la corona británica por encima a los de su gente, dejando que BP se saliera con la suya, literalmente.

La administración Obama no sólo no impidió el desastre del derrame de petróleo, sino también a propósito permitió que empeorara. Obama impidió que extranjeros y locales ayudaran con la limpieza de las aguas del Golfo de México. En su lugar, permitió que BP contratara a matones para bloquear el rescate de la fauna y evitar la propagación del petróleo a lo largo de la costa del Golfo. Mientras usted lee este artículo, BP usa el agua y la tierra como vertederos de tóxicos. Ha transformado las islas en  centros de muerte, mediante el vertido de productos químicos a su alrededor, que agotan la vida marina en todo el Golfo. A pesar de que existe la tecnología para limpiar las aguas del Golfo de México, Obama y sus compinches en BP eligieron dejar verter el petróleo en el océano con el fin de tener una excusa para promover su programa Cap & Trade.

Mirando hacia atrás en la historia, durante el gobierno de Bush, su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sugirió que un nuevo ataque terrorista podría ayudar a vender la guerra contra el terror mejor. Los militares también plantearon esta opción como una sugerencia para darle a la guerra global contra el terrorismo un gran impulso en los tiempos cuando la gente está cansada de guerra. El teniente coronel Doug Delaney, del Colegio Militar Real hizo esta declaración como la cabeza del curso de estudios de guerra. Por supuesto, un ataque contra los Estados Unidos o cualquier país del G-8 no sólo tendría un impacto local o regional. La manera en la que la economía mundial va -Depresión- haría que un ataque terrorista diera paso a un estado general de Ley Marcial y el Estado  Policía que los globalistas quieren implantar.  Además, provocaría un colapso más rápido y más ensordecedor de las economías de todo el mundo.

La “sorpresa de octubre”, como se le llama en América del Norte podría venir en cualquier forma, no necesariamente una bomba nuclear. Como hemos visto, a los gobernantes no les falta creatividad cuando se trata de asustar a la gente. Hemos visto como el estado de la economía fue cambiado a través de la venta y compra ilegal de productos financieros  imaginarios -derivatives-, ahora sabemos cómo invadir un país y perder una guerra y, ciertamente, es de conocimiento de todo el mundo que estamos viviendo las consecuencias de un derrame de petróleo mal administrado -a propósito-. Pero hay un detalle que el próximo ataque puede tener y que ningún otro ha tenido. Parece ser un secreto a voces, que esta vez la culpa del ataque se adjudicaría a los ciudadanos. Eso es. Cualquiera y todos los que critican fuertemente al gobierno y sus acciones ilegales han sido el objetivo ataques del gobierno mismo a lo largo de la historia. Ahora, los que hagan oír su voz no sólo serán puestos en prisión o detenidos de por vida. Ellos mismos serán culpados por cualquier ataque.

En los Estados Unidos, el grupo conocido como Tea Party es satanizado todos los días por los medios de comunicación corporativos. Por supuesto no todo el mundo en el Tea Party es un verdadero patriota debido al hecho de que está infiltrado por el gobierno y matones de inteligencia. Sin embargo, la verdadera Tea Party, formada por ciudadanos preocupados principalmente quienes apoyan al congresista Ron Paul ha sido víctima de continuos ataques de la policía, los medios de comunicación y otros grupos que están en la nómina del gobierno.

Entonces, ¿qué debe hacer un presidente cuando las encuestas le hunden en sólo los primeros 18 meses de mandato? ¡Nada! Debido a que ningún presidente está en condiciones de decidir qué se hace. Él se sienta allí como el líder, como el personaje principal en el espectáculo de títeres. Se le dice qué hacer y cómo hacerlo. Qué hombre inteligente, consciente dejaría un desastre químico simplemente suceder? Cuál graduado de Harvard dejaría que las corporaciones, los bancos y los intereses militares estar por encima de los del pueblo? Sólo aquel que fue creado, y que es controlado por ellos. También un hombre que es chantajeado por aquellos que lo pusieron en el poder.

Otra pregunta que queda por abordar es: ¿Por qué los ciudadanos están en revuelta contra su gobierno? ¿Podría ser porque para ellos, los ciudadanos son un producto que pueden vender o subastar al mejor postor? ¿Puede ser porque los ciudadanos son abusados hasta acabar con su última gota de sudor, sangre y paciencia en sus cuerpos? Tal vez es el hecho de los ciudadanos son tratados como delincuentes en su propio país, mientras que los criminales están sueltos en la calle. Esto no es así porque no hay fondos suficientes para mantener los pueblos y ciudades seguras, sino porque fue diseñado para ser así. Cobrar más impuestos, recortar los servicios básicos. Cobrar más impuestos, pero subsidiar el colapso de la industria. Y cuando esto no es bueno, los gobernantes deciden que es una buena idea bombardear a los ciudadanos irracionales. En la mentalidad colectivista, este bombardeo para calmar los ánimo se haría para beneficiar a la mayoría, por supuesto.

Hay una cosa sobre la que los gobernantes no mienten, y eso es lo que realmente quieren hacer con nosotros. Cuando dijeron que querían un ataque terrorista masivo para consolidar aún más su control de las personas y recursos, lo hicieron (Proyect for a New American Century). Cuando dijeron que colapsarían la economía mundial, lo hicieron (los derivatives, los activos tóxicos, el FMI y los programas de préstamo del Banco Mundial). Ahora se nos advierte una vez más que otra gran sorpresa se acerca y no tenemos ninguna razón para dudar de ellos. Sobre todo porque a diferencia de la mayoría de la corrupción corriente, los medios de comunicación están siriviendo de altavoz para mostrar escenarios de oscuridad y perdición, haciéndose eco de lo que los terroristas -gobernantes- dicen. Hace quince años, no se oía hablar del Grupo Bilderberg en los medios de comunicación; o cómo los bancos centrales son privados y controlados desde la parte superior de la pirámide. Ahora bien, estas y otras “teorías conspirativas” se explican en detalle todos los días. Los políticos, profesionales, periodistas y todo el mundo en la calle sabe que el mundo es controlado por un puñado de familias. Ellos, por supuesto, hacen que parezca como si es bueno para nosotros que sea así. Presentan a los gobernantes y sus “soluciones” como los únicos que nos pueden salvar; en lugar de decirnos la verdad: Que son ellos los que causan las crisis.

La máscara de Obama ha caído. De hecho, las máscaras de todos los presidentes y jefes de gobierno han caído.

¿Cuál será la forma del Terror de Otoño? ¿Quién sabe? Lo importante es que hemos sido alertados y debemos prepararnos.

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